Preocupa la venta de golosinas con forma de cigarrillos

16 Jun 2018 Por LA GACETA

Está íntimamente relacionado con el placer y de alguna manera, también con la autodestrucción, sobre todo cuando se convierte en una adicción. Socialmente, este hábito es cada vez menos tolerable y aunque está en retroceso, el cigarrillo no se rinde. Algunos de sus defensores, han encontrado formas sutiles para ganar adeptos sobre todo en los jóvenes.

El fin de semana pasado, se viralizaron a través de las redes sociales imágenes de caramelos con forma de cigarrillos que se vendían en Yerba Buena. Ayer, el gobierno decomisó 120 cajas en las distribuidoras de golosinas. Un funcionaria dijo que los padres venían alertando de esta venta en las escuelas y hace 10 días que la estaban buscando. “Sostenemos que la golosina tiene que estar fuera del mercado”, añadió. El director provincial de Comercio afirmó que la golosina no pasó los controles para poderse vender”, dijo Zeitune. “Son productos que se vendían a $10 y que los chicos lo compraban. Pido a la comunidad que denuncie esta situación si ve esta golosina”, agregó en declaraciones a LV12.

La bolsita de seis “cigarrillos” venía acompañada con otra que contenía un polvo, que está relacionado con el consumo de cocaína. La comercialización de estos caramelos con forma de cigarrillos es perjudicial para los niños, según los médicos, porque los induce a adoptar comportamientos típicos de los fumadores.

En nuestra provincia, tuvieron un llamativo acatamiento las leyes antitabáquica N° 7.575 y la 8.894, su complementaria que establece que solo se podrá fumar en la calle y en las casas; además se prohibe la comercialización de cigarrillos por menudeo y a menores de 18 años. Y aunque una franja de adultos dejó de fumar no sucedió lo mismo con los adolescentes. En su último reporte, la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) señala que el consumo de tabaco pasó del 7,9% en 2010 al 11,6% en 2017 en la franja etaria de 12 a 17 años. Según un relevamiento realizado en mayo del año pasado en varias escuelas tucumanas por el Programa Provincial de Lucha Antitabáquica, el 15% de los chicos, de entre 8 y 12 años, ya había probado el cigarrillo. El pico del consumo de tabaco se registraba entre los 12 y 14 años; la prevalencia de consumo de tabaco en estudiantes era de entre el 30% y el 50% en escuelas que no se habían declarado libres de humo, mientras que en las instituciones que sí lo habían hecho era del 5%.

Según la responsable de ese Programa, entre los 12 y los 24 años, cuatro de cada 10 tucumanos fuma. “Por eso lo grave de esta golosina, de que los chicos accedan a ella y naturalicen el hábito de fumar. Ellos son el grupo de mayor riesgo en la actualidad”, advirtió Ariela Tarcic.

La herramienta más efectiva contra las adicciones sigue siendo la educación. En otras ocasiones, nos hemos referido a la importancia que desde temprana edad se enseñen hábitos de salud y de buena alimentación, acompañados por un mayor incremento de las horas dedicadas a la educación física. En ese contexto se podrían enseñar los perjuicios que causan las adicciones, por ejemplo, el consumo de tabaco o de bebidas alcohólicas. Paralelamente desarrollar talleres para los padres sobre esta temática.

Es lamentable que fabricantes de golosinas apuesten a inducir a los chicos, desde pequeña edad, al consumo de cigarrillos y de sustancias ilegales, sabiendo que los niños imitan generalmente lo que hacen los adultos. El Estado no puede permanecer pasivo ante estos avances sutiles y al mismo tiempo, debería incorporar la educación para la salud en las escuelas.

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