El mundo se sacó el sombrero ante un Cristiano Ronaldo que comenzó a ser protagonismo

El crack del Real Madrid fue la pesadilla de España.

16 Jun 2018
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SOLO CONTRA TODOS. Cristiano Ronaldo fue la figura del encuentro, El delantero de Real Madrid enloqueció a los defensores y en especial al arquero David De Gea. reuters

España y Portugal lograron calentar el ambiente en Sochi y en el Mundial propiamente dicho con un hermoso espectáculo en clave de asimetría: un gran equipo no pudo contra un gran jugador.

Por esas cosas, entre varias, el fútbol reúne maravillas inalcanzables para otros deportes: España hizo un despliegue de tenencia insolente, más del 60 por ciento matizado con momentos de profundidad, de dominio real, pero sin embargo insuficientes para quedarse con los tres puntos.

Se dirá, con asidero, que en el primer gol luso no había existido foul; que el segundo fue por obra y gracia del horror de David de Gea y que el tercero germinó en la puerilidad de Gerard Piqué cuando mordió el anzuelo y cometió la falta tan temida, pero en ningún caso serían atenuantes que eclipsaran la imponencia del Factor R.

Ronaldo, Cristiano, será todo lo odioso, empalagoso y ególatra que queramos verlo, pero a condición de sacarse el sombrero ante la certeza mayúscula de que no todos los futbolistas odiosos, empalagosos y egolátras son Cristiano Ronaldo, quien marcó un espectacular hat-trick y se unió al selecto grupo que integran Seeler, Pelé y Klose con esa cantidad de goles en un partido mundialista.

Portugal es un equipo mediocre, perdido en el tumulto de los terrenales, que sobre los hombros de su buque insignia se ha propuesto escapar del catálogo y convertirse en el villano de la película.

Y España, mortificado por el triunfo que no ha sido y lastimado por las esquirlas de sordas batallas institucionales de la que ha sido víctima, tampoco ha declinado un vigoroso mensaje a los otros aspirantes a llevarse la Copa.

Uno de los dos, españoles o lusos, podrían perfectamente ser la piedra en el zapato de Argentina en octavos de final y los dos, cada quien a su manera, han sabido dar un golpe sobre la mesa.

¿Se revelan invencibles? Nada más lejos de eso, pero tampoco nada más lejos de imaginarlos cayendo ante una Argentina de bajas calorías. Falta mucho, falta una vida, entretanto es dable firmar para el resto del Mundial el 50 por ciento de las destrezas, de la vibración y de la emoción que han regalado un candidato y un proyecto de candidato, en la medida que CR7 es más bien CRey Midas.

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