Luego de la goleada a Arabia Saudita, los rusos se entusiasman

El país anfitrión disfruta del debut de los dirigidos por Cherchésov.

16 Jun 2018
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MEJOR. La goleada rusa cambió un poco la reputación del presidente Putin que empieza a simpatizar más gracias al triunfo. reuters

El alemán Gerhard Schröder lo felicitó con un apretón de manos; el francés Nicolas Sarkozy incluso lo abrazó. Los ex premiers de sus naciones saludaron a un radiante Vladimir Putin que no tuvo suficientes manos para recibir todas las felicitaciones después de que Rusia goleara 5-0 a Arabia Saudita en el arranque del Mundial.

Pero más allá del propio presidente, todo el país celebró la segunda victoria más abultada en un partido inaugural del torneo. En muchas ciudades, fanáticos eufóricos cantaban y ondeaban banderas por el centro durante la noche. Incluso un oso pardo entrenado condujo en una caravana de coches en Moscú. También en la lejana Ekaterimburgo, en la frontera de Europa con Asia, una avalancha de gente salió a celebrar.

Una y otra vez, los fanáticos se aseguraron de que no era un sueño: el 5-0 para su país no era un resultado de hockey sobre hielo, el deporte nacional, sino en el torneo más importante del fútbol.

Hasta hace poco, las críticas eran duras y a la “Sbornaya” casi se la tomaba como un equipo de amateurs. La experiencia de Stanislav Cherchésov, su técnico, se puso en duda además cuando no convocó a jugadores como Roman Neustädter y a Konstantin Rausch, con pasado en la Bundesliga.

Tras la goleada, sin embargo, hasta los medios rusos fueron entusiastas. “Gracias, chicos. ¡Dennos más!”, expresó la revista “Sport-Express”, que tituló con el “Give me five” en relación al clásico choque de manos.

En Arabia Saudita, por el contrario, el ánimo quedó por el suelo. “Una pálida actuación y una fuerte derrota”, escribió el portal “Okaz”, que continuó: “ni siquiera los más pesimistas esperaban una derrota tan dura de los verdes”. El periódico “Al-Watan”, en tanto, habló de una “caída dolorosa”.

Volviendo al lado ruso, los focos apuntaron a Denis Cheryshev, que marcó un doblete en el triunfo. Cuando lo entrevistan, el jugador de Villareal parece más nervioso que al definir frente al arquero. “Nunca soñé con esto. Estoy tan feliz”, dijo quien entró tras la lesión del veterano Alan Dzagoev. Fue un partido especial porque dos generaciones se encontraron en la “Sbornaya”, ya que su padre, Dimitri, había marcado un gol en 1995 en el 7-0 ante San Marino.

“Sigan así”, arengó Putin en conversación telefónica con Cherchésov. Pero el técnico es cauto. “Los jugadores no deben olvidar el triunfo, pero sí poner el éxito a un lado y concentrarse en el próximo partido”, pidió el ex arquero de Dynamo Dresden. Porque en San Petersburgo, el martes, espera Egipto, un rival sin duda más difícil. Cherchésov, y con él una nación entera, espera que el dulce arranque quite presión a sus jugadores y el equipo así pueda seguir desplegando su mejor juego.

La exigencia no fue la más alta ante Arabia Saudita. Con Alexander Golovin, de CSKA de Moscú, presuntamente en el radar de la Juventus, como generador de juego, Rusia quiere llegar por primera vez, desde la desintegración de la URSS, a octavos de final. Por el momento, las críticas al Mundial cedieron ante el brillante debut. Pero si Rusia queda eliminada, los cuestionamientos volverán aún con más fuerza.

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