La abrupta suspensión del espectáculo de Luz y Sonido

15 Jun 2018

Es uno de los símbolos más preciados de los argentinos porque en ese lugar, hace casi 202 años se declaró la independencia nacional. Y aunque la Casa Histórica de la Independencia es patrimonio de la nación, los tucumanos nos sentimos con algún derecho a opinar sobre todo lo que acontezca en el seno del solar. Hace unos días se anunció sorpresivamente la suspensión del espectáculo “Luz y sonido de la Independencia”, que hace menos de un año fue estrenado. La nueva era una reformulación de la versión anterior que había nacido como “Tucumán cita a la patria” el 9 de julio de 1968, durante la gobernación de Roberto Avellaneda.

La actual directora de la Casa había informado que se estaba llevando adelante una renovación de los equipos y se harían algunos ajustes para mejorar la calidad del espectáculo. “Los equipos con los que trabajamos este tiempo eran alquilados y el Gobierno nacional ya adquirió equipamiento propio, que hay que instalar”, afirmó y agregó que el próximo 9 de julio se celebraría sin el espectáculo. Proyectores de video, parlantes, efectos lumínicos y el cableado del espectáculo habían comenzado a ser retirados. Sin embargo, se aseguraba que no había llegado una comunicación oficial sobre la decisión.

El anuncio generó un lógico malestar en Tucumán. El titular del Ente de Turismo se quejó por escrito ante el ministro de Cultura de la Nación, señalándole que era necesario encarar un trabajo en conjunto para lo cual se debían conocer las necesidades de todos los involucrados. La directora provincial de Patrimonio Cultural dijo que se toman decisiones con respecto a la museografía, sin embargo no se escucha la voz de la provincia. “Nos parece que esto no debe ser así, debiéramos tener mayor participación, porque es nacional, pero también es la casa de los tucumanos y tenemos historiadores y expertos egresados de nuestra universidad tienen una trayectoria adecuada para opinar al respecto”, sostuvo la funcionaria.

En 2015, se había suscitado una controversia por la decisión de las autoridades nacionales de impulsar una renovación museográfica de las salas de la Casa para conocer los acontecimientos históricos con el objetivo de fomentar una actitud participativa y reflexiva del público, con nuevos textos, gráficos, mapas, una pantalla táctil y equipos de audio. La medida generó malestar entonces porque los especialistas tucumanos no habían sido consultados.

El espectáculo de “Luz y sonido” es una de las grandes atracciones turísticas que ofrece la Casa durante todo el año y en especial en julio cuando Tucumán recibe la mayor afluencia de visitantes.

Tras la protesta, las autoridades resolvieron dar marcha atrás con su decisión y los trabajos se efectuarán a fines de julio o principios de agosto. Sin embargo, queda al descubierto una vez más que el centralismo porteño no descansa: se toman con frecuencia decisiones arbitrarias sin interesar si estas pueden perjudicar a la provincia, como sucede en este caso. ¿Qué sucedería si la autoridad nacional decidiera en forma inconsulta ponerle focos multicolores o pintarle guanacos, horneros, yaguaretés y ballenas a la obra creada por el tucumano Alberto Prebisch? Así como el Obelisco es un símbolo nacional, ícono de la ciudad de Buenos Aires, la Casa de Francisca Bazán de Laguna lo es de los tucumanos.

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