Una bebé tucumana salvó su vida por intercesión de fray Mamerto Esquiú

Las pruebas científicas que avalan el presunto milagro fueron enviadas a Roma. La ceremonia se realizó ayer en la capilla del Arzobispado

13 Jun 2018
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CEREMONIA. El arzobispo Carlos Sánchez y el padre Mateo Kruspsky OFM firman la carpeta que irá a Roma. LA GACETA / FOTO DE HÉCTOR PERALTA.

Después de varios meses de estudio, 11 médicos de distintas especialidades concluyeron que no hay explicación científica para la curación de una bebé. El hecho ocurrió en Tucumán, hace dos años y medio. Al nacer, la pequeña contrajo una terrible infección que la puso al borde de la muerte. Los médicos pensaban que si llegaba a sobrevivir lo haría con graves secuelas. Pero su mamá no lo creyó. Y oró con fuerzas, pidiendo la intercesión de fray Mamerto Esquiú para que su hija se salvara. En apenas una semana, la niña no sólo se recuperó completamente sino que quedó sin rastro de haber padecido alguna enfermedad.

El caso fue tan sorprendente que los padres de la niña acercaron el testimonio a la orden franciscana, a la que pertenecía Esquiú. Era la prueba que necesitaban los frailes para continuar con la causa de beatificación iniciada hace 72 años. En 2005 Esquiú había sido declarado Siervo de Dios y en 2006, Venerable.

Es así que en diciembre del año pasado se inició el estudio del presunto milagro cuyos resultados se conocieron públicamente ayer. En una ceremonia en la capilla del arzobispado, se dio por concluida la instrucción del presunto milagro, de acuerdo con normas canónicas, y se cerraron tres carpetas con distintos juegos de los estudios médicos de la niña, desde su diagnóstico hasta su estado actual. Dos serán enviadas a Roma, a la Congregación de la Causa de los Santos para ser analizadas por médicos y por teólogos. Si es aprobada por esa instancia pasará a estudio de los cardenales y luego al papa Francisco, quien determinará si fray Mamerto Esquiú será o no considerado beato. Para iniciar el camino de la canonización se necesitará otro milagro.

Hábitos marrones

Un clima de alegría inundó la pequeña capilla del arzobispado, que se llenó de hábitos marrones. El tribunal ad hoc estaba presidido por el padre Marcelo Lorca, en representación del arzobispo, quien por sus múltiples actividades no puede dedicarse de lleno al tema. Además del delegado episcopal lo integran fray Oreste Mateo Krupsky OFM, promotor de Justicia; y el doctor Guillermo Recúpero, profesor de Infectología de la Facultad de Medicina de la UNT, como perito médico. Acompañaron el vicepostulador de la causa, fray Marcelo Méndez OFM, y el provincial de la orden de la jurisdicción de La Asunción, fray Enid Gutiérrez Olmos OFM, quien vino especialmente para la ceremonia. No faltaron el guardián de San Francisco de Tucumán, fray Fernando Lapierre y los frailes Eduardo y Juan Carlos.

Los religiosos ingresaron cantando en la capilla, donde también había médicos y civiles que actuaron como testigos. “Somos testigos del amor de Dios”, fue lo primero que dijo el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez. Resaltó la coincidencia de que este presunto milagro concedido por la intervención de un franciscano tenga lugar en Tucumán, cuna de la independencia, en un momento muy especial para la Argentina. “Debemos saber leer los signos de los tiempos, qué es lo que el Señor nos quiere decir”, invitó.

Fray Méndez destacó que el puntapié inicial para la beatificación haya sido dado por laicos. Luego explicó cada una de las etapas por las que debe pasar la causa hasta llegar al Santo Padre: “la de los médicos especialistas en la materia, muchos de los cuales no son católicos sino agnósticos o de otras religiones. Además los teólogos examinarán el nexo de la intercesión y la oración. Luego pasará al estudio de los cardenales y finalmente al Santo Padre”.

El padre Lorca dijo que todo se hizo con fe y conciencia. El fiscal, padre Mateo, expresó: “mi misión fue promover la verdad y encontrarnos con los médicos y testigos, no dejándonos llevar por el entusiasmo para dar la garantía de que este hecho no tiene explicación por la ciencia. Todo fue hecho conforme a derecho”.

Después de invocar al Espíritu Santo, rezar un Padre Nuestro y encomendarse a Nuestra Señora del Valle, patrona de Catamarca, se mostraron los tres juegos de copias de los estudios. Uno quedará en el archivo secreto del arzobispado y los otros dos serán enviados a Roma para la Congregación de la Causa de los Santos, no sin antes ser lacrados como garantía de inviolabilidad.

El padre Mateo aclaró que los últimos estudios realizados a la niña tuvieron lugar entre el 1 y el 23 de mayo. “No hay ninguna secuela, está completamente sana”, añadió con una sonrisa triunfante.

Todas las copias fueron firmadas por el notario actuante, Fabián Sánchez.

Por último, el padre provincial reconoció que ha pasado mucho tiempo desde el inicio de la causa de beatificación. Destacó que lo importante es conocer la espiritualidad franciscana y la vida entregada a los pobres. “Lamentablemente la historia destacó más las virtudes políticas que las espirituales”, agregó.

Los frailes se excusaron de no poder dar más datos sobre la niña, porque, dijeron, sería entorpecer el proceso de beatificación.

“Tucumán, lugar de fe”

Para monseñor Sánchez no hay dudas de que Tucumán es “tierra de milagros”. Recordó que es el tercer presunto milagro que se produce en Tucumán (ver nota aparte). “Es un signo de amor que Dios nos ofrece. Nosotros no creemos en un padre milagrero, pero si en un Padre Misericordioso que nos ama. Algunos signos de su amor son esta suspensión de las leyes naturales. Y la razón es que somos un pueblo creyente. Por eso hay que seguir pidiendo, porque Dios nunca nos va a abandonar”.


"Habría que hacerle un monumento al médico que la antedió"

Cuando todas las puertas se habían cerrado y casi ya no quedaban esperanzas para la madre de esa niña que agonizaba en la terapia intensiva, un médico le sugirió al oído: “récele a fray Mamerto Esquiú. He visto casos similares y él ha hecho prodigios”, cuenta fray Marcelo Enrique Méndez, vicepostulador de la causa de beatificación.

“Alguien le acercó a la madre de la bebé una reliquia de Esquiú. Era un pedacito de hábito del franciscano. Se lo frotó por todo el cuerpo, mientras rezaba. También rezaban el papá y los tíos de la niña. Y después de una semana la criatura comenzó a mejorar. En una semana ya estaba prácticamente sana”, señala el fraile.

“Habría que hacerle un monumento a ese médico que le inculcó la oración así como a todos los que participaron en este asombroso caso. No puedo decir sus nombres, pero sí que son personas serias, profesionales de distintas especialidades que participaron en el estudio de este caso”, dijo el vicepostulador de la causa, que vive en un convento de Salta. El postulador general es el padre Gianni Califano.

“Un problema de salud que podía tener un desenlace fatal o terminar con grandes secuelas se solucionó completamente. No hay explicación científica conocida por ahora. Han intervenido peritos médicos con toda la bibliografía sobre la materia y no han logrado explicar lo sucedido”, remata con alegría.

“Esquiú es venerable siervo de Dios y desde 1946 esperábamos un milagro para beatificarlo. Su figura como ejemplo de santidad es conocida en Italia, Estados Unidos y Alemania -señala el religioso- no sólo como religioso sino por el bien que hizo a la patria, con su famoso sermón de 1853 y su intervención que pacificó los ánimos y evitó una guerra civil”. “Nosotros como frailes también lo recordamos porque restableció la vida comunitaria en los conventos. Eran tiempos en el que los religiosos vivían separadamente. El padre general le pidió que restablezca la vida comunitaria en la Argentina y él lo hizo tan bien que sirvió de modelo a distintos países”, evoca.


fRANCISCO 
“BEATIFICARLO CUANTO ANTES”
El papa Francisco expresó su deseo de que el proceso de beatificación de fray Mamerto Esquiú marche rápido. Así se lo hizo conocer al obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, que además es tucumano, en oportunidad de visitarlo en Roma por las bodas de oro del Camino Neocatecumenal. Durante su encuentro, el Papa pidió a monseñor Urbanc que lo encomiende a la Virgen del Valle y expresó su deseo de que “cuanto antes podamos tener beatificado” a Fray Mamerto Esquiú, según AICA.
tres casos 
Tucumán es tierra de milagros
En 2011 el tucumano José Domingo Arreguez se curó milagrosamente de un cáncer de pulmón. Una de sus hijas había invocado a la madre Camila Rolón, fundadora las Hermanas Josefinas. Las pruebas para su beatificación están en Roma. En 1997, la cura milagrosa de una mujer de 60 años en Tucumán beatificó, en noviembre de 2017, a la madre Catalina de María Rodríguez, fundadora de las Hermanas Esclavas. El presunto milagro por intercesión de fray Mamerto Esquiú fue hace dos años. 

> Francisco | "Beatificarlo cuanto antes" 

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