Cómo se protegen las especies en riesgo de extinción, según una investigación biológica

Conocer los procesos de evolución permite que se elaboren estrategias para la mconservación.

13 Jun 2018
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PINZÓN DE LAS GALÁPAGOS. Esta ave también fue estudiada por Darwin.

Tras 40 años investigando los mismos pinzones de las Galápagos que estudió Charles Darwin, la pareja de biólogos británicos Rosemary y Peter Grant no pierde la pasión por la evolución. Gracias a sus descubrimientos, hoy se sabe que el proceso de adaptación de las especies es mucho más rápido de lo que se creía y esto facilita desarrollar estrategias para la conservación de aquellas en peligro de extinción. En una entrevista con DPA, la pareja explica por qué los pinzones son tan especiales.

Peter cuenta que se plantearon tres preguntas: ¿Cómo se forman las especies?, ¿por qué hay especies más variables que otras? y ¿compiten las especies por el alimento y como resultado evolucionan para diferenciarse?

“Habíamos leído un libro de David Lack, titulado ‘Los pinzones de Darwin’, en el que se describía un grupo de aves que parecían ser muy buenas para responder a esas preguntas. Además, las Galápagos son un archipiélago aislado, muchas islas están en una condición prístina, sin influencia del ser human”, cuenta.

“Otra ventaja es que el archipiélago está en el Ecuador y por tanto está expuesto a la oscilación austral de El Niño. Hay años de sequía y años de mucha lluvia. Y en los años de sequía muchos pinzones mueren y podemos ver quién sobrevive y en qué circunstancias -agrega Rosemary-. Además, esas variaciones drásticas de las condiciones ambientales permiten tratar de deducir cómo actuarán las especies ante el cambio climático en el futuro a nivel global”.

La supervivencia

Los Grant acuden cada año, desde hace 40, a las islas Galápagos para medir y tomar muestras de sangre de las aves que sobreviven, para después en el laboratorio aislar los genes responsables de esa supervivencia. Además, estudian la cantidad y el tamaño de las semillas de las que se alimentan los pinzones pues están muy ligadas a su supervivencia.

Por ejemplo, Rosemary relata que a lo largo de su investigación han presenciado tres grandes acontecimientos evolutivos. En todos ellos se dieron grandes sequías y gran parte de las aves murieron. Sólo sobrevivieron las que por su tamaño y por el de su pico pudieron alimentarse de las semillas que quedaron. Esto produjo variaciones en el tamaño medio de la población al transmitirse los genes de los supervivientes a la generación siguiente. “Había una interacción entre los pinzones y las semillas. La proporción de semillas grandes y pequeñas iba cambiando y la proporción de pinzones pequeños y grandes también iba cambiando como resultado de la evolución”, resume su marido.

Cuidar el hábitat

Sus hallazgos demuestran que una especie es capaz de evolucionar y adaptarse a los cambios ambientales en sólo 10 años siempre que la especie goce de la suficiente variación genética. Claro que para que las especies sean capaces de adaptarse a tiempo al cambio climático también es de vital importancia conservar los hábitats.

“Hay esperanza (para las especies) si somos capaces de conservar grandes cantidades de hábitats naturales. Se trata de hacer que muchos países respalden este esfuerzo”, subraya Peter. “Para ello debe haber un diálogo entre científicos, y entre los países. Y tiene que ser un diálogo empático”, agrega Rosemary.

“A mí me preocupa el hecho de que haya gente desarrollando planes para el establecimiento de los humanos en otros planetas, porque es como escapar del mundo que estamos haciendo que no sea habitable. Si esos planes tienen éxito y verdaderamente es factible colonizar Marte, digamos, eso va a tener un impacto en la actitud de la gente respecto de tener que enfrentarse al deterioro de la Tierra. Creo que eso hará que digan: ‘Bueno no importa que acabemos con el Amazonas o con los bosques tropicales, porque igual vamos a acabar colonizando otros planetas’. Y esa es una actitud problemática”, advirtió Peter.

Conservación

Sobre su investigación, el biólogo destaca: “Lo que hemos estado haciendo con el estudio de los pinzones contribuye a la cuestión de cómo conservar organismos amenazados por el deterioro medioambiental y la importancia de tener en cuenta la evolución”. De hecho, su conocimiento ha sido aplicado en la conservación del lince ibérico en España, por ejemplo, introduciendo en los hábitat ejemplares con características que favorezcan la adaptación de la especie a las nuevas condiciones medioambientales.

Peter Grant cuenta que ahora la investigación de la evolución debe concentrarse en responder a la pregunta ¿cómo se produce? Pero para ello hay que “ser capaces de conservar ese medio ambiente de manera que los organismos puedan interactuar, para ver cuál es la evolución a nivel natural. Y con ese conocimiento, desarrollar planes racionales de conservación”.

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