La seguridad vial sigue siendo un asunto pendiente

12 Jun 2018 Por LA GACETA

Es el conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin. Y si bien goza de mala reputación está presente en la vida cotidiana. Pero cuando un problema se prolonga en el tiempo se gradúa de crónico, y ello sucede porque en lugar de encontrarles una solución definitiva, se apela a parches y hasta se aprende a convivir con estos, aunque ello implique desafiar la muerte a diario, por ejemplo en materia vial. Mientras otros países han logrado hacer descender la cifra de decesos por accidentes, la Argentina no ha podido hacerlo desde 1990, cuando se registraban 7.075 decesos; los datos del año pasado superan esa cifra.

El domingo se recordó el Día Nacional de la Seguridad Vial, fecha que evoca el cambio de mano: hasta 1945 en nuestro país regía el sentido del tránsito por la mano izquierda, al igual que en Gran Bretaña. El 10 de junio de ese año se decretó el sentido del tránsito fuera por la derecha, como norma generalizada actualmente en la mayoría de los países. El día está dedicado a promover la educación vial entre los ciudadanos como una estrategia para reducir los accidentes de tránsito y sus gravísimas secuelas.

De acuerdo con un estudio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) divulgado este fin de semana por la agencia Télam, en la Argentina murieron en siniestros viales 324 niños de hasta 14 años de un total de 5.420 víctimas mortales. Se puntualiza que siete de cada 10 menores que viajan en automóvil no usan elementos de seguridad o lo hacen de manera incorrecta. Respecto al traslado en motocicletas, el relevamiento afirma que siete de cada 10 menores de 18 años no emplea casco. A su vez, 7,6% de las motos observadas a nivel nacional trasladaban menores de 16 años, proporción que asciende en el NOA (10,5%) y en el NEA (9,5%), mientras que desciende en el Área Metropolitana de Buenos Aires (2,9%) y en la Patagonia (4,8%), manteniéndose alineadas a la media nacional las regiones Pampeana (7,7%) y Cuyo (7,1%). El reporte señala que en el país fallecieron 5.420 personas como consecuencia de los siniestros viales en 2017, de los cuales 324 están en el rango etario de hasta los 14 años.

Según cifras de la asociación civil “Luchemos por la vida”, en 2017 (hasta enero pasado) se registraron 7.213 muertos, cifra a la cual Tucumán aportó 395. La entidad señala que pese a que la Argentina asumió el compromiso internacional ante la ONU (2011/2020) -como la mayoría de los Estados del mundo- de disminuir durante el Decenio de Acción para la Seguridad Vial, el número de muertos en un 50%, transcurridos ya siete años, los muertos no disminuyeron en forma significativa y según las últimas oficiales disponibles, estos aumentaron.

En 1990, España tenía 9.032 muertos en siniestros de tránsito y en 2014, 1.680, es decir un 81% menos. ¿Por qué los españoles pudieron y nosotros, no? En Tucumán, circulan hasta cinco personas en una moto, el uso del casco y del cinturón de seguridad no es casi una excepción, no se respetan las velocidades ni lo semáforos, si se usa el celular mientras se conduce, pese a las prohibiciones, significa que la incultura vial es alarmante y que falla el Estado en la educación y en el control. ¿Cómo se explica que en 28 años no hayamos sido capaces de hacer descender la cantidad de víctimas viales? Mientras se sigan atacando los síntomas y no la raíz de la enfermedad, difícilmente habrá cura.

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