Sueños de gloria

12 Jun 2018
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EL DUEÑO DE LA PELOTA. Lionel Messi es la máxima atracción del Mundial en Rusia y la gran esperanza de los argentinos. reuters

A veces cuesta ponerse en “modo Mundial”, sobre todo cuando por encima del fútbol se percibe una realidad compleja. La de todos los días. Pero cuando la cuenta regresiva se mide en horas el bichito pica demasiado fuerte y la vida ingresa en un limbo celeste y blanco. Es tan extraña la medición del tiempo que los días son ese espacio comprimido entre partido y partido. Así estamos, porque la pelota empieza a rodar pasado mañana y al toque, el sábado, la Selección sale a la cancha.

En el medio está Rusia, ese gigante tan lejano, enigmático y abrumador, un poco Europa, un poco Asia, tierra en la que hasta el alfabeto es diferente. Ya le tocó al fútbol argentino acumular sueños en geografías exóticas, como la japonesa o la sudafricana, y el resultado distó de ser el mejor. ¿Cambiará la historia en el universo de los zares y de los soviets? ¿Será en Rusia donde veremos a Lionel Messi alzando la Copa?

Si la Selección mete la nariz en la previa de las apuestas es porque tiene al mejor de todos. Sí, la ruta clasificatoria resultó pesadillesca. Sí, vivimos en un pandemónium dirigencial que derivó en la contratación de tres entrenadores en apenas cuatro años. Sí, el equipo es una incógnita, tal vez esté armándose al calor de las prácticas. Ojalá. Y sí, los días previos estuvieron salpicados por la polémica y el infortunio. Habrá que emplear tantos golpes como un vehículo para galvanizar la moral del plantel. ¿Quién sabe? En 1986 llegamos igual o peor, jugando pésimo, con el grupo dividido, el DT cuestionado y hasta Maradona discutido. Y pasó lo que pasó.

Ya estamos viviendo el Mundial de la hiperinformación. Canales de TV y radios que transmiten las 24 horas en vivo desde Rusia, medios digitales e impresos volcados a la cobertura de cada mínimo detalle y, sobre todo, un bombardeo por redes sociales como nunca se vio. Los especialistas intentan anticipar cuántas historias de Instagram, cuántos tuits, cuántos posteos en Facebook, cuántos memes se elaborarán a lo largo del Mundial. Imposible averiguarlo. Será un aluvión de datos, fotos, videos, gifs y, por supuesto, opiniones a cargo de la colectividad global. Del torneo lo sabremos absolutamente todo y en tiempo real.

El Mundial como fenómeno cultural es una bola de nieve que jamás deja de crecer. Será porque todos, de alguna forma, nos sentimos protagonistas. Después, en la cancha, la historia la escriben los ídolos.

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