El Papa aceptó la renuncia de tres obispos chilenos en medio del escándalo de abusos

Fueron 34 los que presentaron su renuncia al Sumo Pontífice. Los tres elegidos están acusados de encubrir.

11 Jun 2018
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MEDIDAS. El encuentro del Papa Francisco con los obispos de Chile. FOTO TOMADA DE VATICAN NEWS.

El Papa Francisco aceptó la renuncia de tres obispos chilenos a raíz de los escándalos de abuso sexual y encubrimiento de miembros del clero, lo que se espera sea el inicio de una cirugía mayor en la Iglesia para reparar el daño causado en el país sudamericano.

La salida de las tres autoridades ocurre luego de que, en un hecho sin precedentes, los 34 obispos de Chile presentaron su renuncia al Papa en una reunión el mes pasado en el Vaticano para abordar la crisis.

En esa ocasión, Francisco no dijo si había aceptado la renuncia de algunos de los obispos, pero adelantó en una carta que adoptaría medidas de corto, mediano y largo plazo.

Casi un mes después, el Vaticano dijo el lunes en un comunicado que el Papa sacó de su cargo a Juan Barros, obispo de la ciudad de Osorno, epicentro de la crisis que destapó otros casos de abuso que permanecían ocultos en otras diócesis de una nación de marcado catolicismo.

"Este es quizás el primer hito dentro de las resoluciones que van a ayudar a encaminar esto", dijo a Reuters el secretario del Episcopado de Chile, Jaime Coiro.

Junto con Barros, acusado de encubrir un polémico caso de abuso sexual de su sacerdote mentor, el Papa también acogió la renuncia del obispo de la costera ciudad de Valparaíso, Gonzalo Duarte García, y del arzobispo de la sureña ciudad de Puerto Montt, Cristián Caro Cordero.

"La decisión de aceptar renuncias, de nombrar obispos es prerrogativa del Papa. Sin embargo, él mismo ha dicho que aquí corresponde aplicar medidas de corto, mediano y largo plazo. Por lo tanto, no es descartable pensar que podrían venir nuevas medidas", aseguró el secretario del Episcopado.

El caso que aceleró los cambios

La crisis de la Iglesia se aceleró tras el escándalo en torno al caso del sacerdote Fernando Karadima, quien fue declarado culpable en una investigación del Vaticano en 2011 por abusar de niños en Santiago durante las décadas de 1970 y 1980. El cura, que ahora tiene 87 años y vive en un asilo de ancianos en Chile, siempre ha negado las acusaciones.

Las víctimas apuntaron a Barros ya que, supuestamente, fue testigo de los abusos y no haber hecho nada para detenerlos. Barros negó las denuncias. Pero algunas de sus víctimas aseguran que tras la resolución del Papa surge una nueva etapa.

"Empieza un nuevo día para la Iglesia chilena. No puedo estar más emocionado y feliz especialmente por la gente de Osorno (...) Hoy día se están yendo los delincuentes para la casa y eso es lo importante", dijo Juan Carlos Cruz, una de víctimas de Karadima.

En reemplazo de Barros, el Papa designó a Jorge Concha, quien se desempeñaba como obispo auxiliar de Santiago.

Francisco ha prometido a los católicos chilenos marcados por una cultura de escándalos sexuales del clero que la Iglesia no los ignoraría "nunca más" ni ocultaría el abuso en su país, y señaló en una carta enviada el mes pasado que la renovación de la jerarquía eclesiástica no era suficiente y debía ir más allá de medidas de contención.

El investigador más experimentado del Vaticano en temas de abuso sexual, el arzobispo Charles Scicluna, visitó Chile previamente este año para analizar el escándalo y esta semana visitará nuevamente el país, aunque esta vez también se trasladará a Osorno.


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