En el Encuentro Internacional de Escultores, la madera esconde obras únicas

Una veintena de artistas argentinos y extranjeros conviven en Famaillá, creando piezas inéditas que serán bancos o juegos de plazas.

29 Abr 2018
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“Con la técnica no podés hacer arte; a lo sumo una artesanía, pero debés ser experto para ser artista”. La definición es de Sabrina Coco, escultora mexicana que participa junto a 19 colegas del Primer Encuentro Internacional de Escultores, que se realiza hasta el martes en Famaillá. La mayoría de ellos tiene gran trayectoria internacional e intervino en numerosos concursos, aunque no llegaron a Tucumán con la expectativa de lograr un premio, sino impulsados por la pasión y la satisfacción de crear.

A pocos metros de la rotonda de acceso a la ciudad los artistas trabajan bajo dos grandes carpas, mientras que a menos de media cuadra están los obreros que construyen la Casa del Diabético. Unos y otros tienen cascos de seguridad con auriculares aislantes y fajas. Cada uno está abocado a su tarea específica, pero sus productos convivirán en la zona. Las obras artísticas están destinadas a ser bancos o juegos de gimnasia recreativa y se instalarán en la que será la Plaza de la Salud.

Las esculturas se realizan en pesados bloques de madera de quebracho colorado que se les entregó gratuitamente a cada uno de los seleccionados. Cristian Alvarenga es el responsable de la movida y reivindica la importancia de relacionar arte con salud. “Soy oriundo de Chaco y manager de la Asociación Internacional de Eventos de Escultura; organizo estos encuentros en distintas partes del mundo -se presenta ante LA GACETA-. Aquí hay distintos estilos, aunque predomina lo figurativo; podés ver algo de abstracto, pero casi nada, salvo lo que está haciendo el portugués”.

La mención va dirigida a Hugo Maciel, quien llegó por primera vez a Tucumán pero ya participó en el concurso realizado en Chaco en 2014. El artista confirma lo dicho por Alvarenga. “Mi estilo es abstracto, lo cual no quiere decir que no tiene sentido; representa un movimiento de crecimiento que se expande”, señala mientras exhibe su proyecto en una escala de miniatura.

El ruido es ensordecedor cuando el trabajo está a pleno por el potente sonido de las motosierras. Cada artista cuenta con electricidad y suficiente largo de cable. Trabajan de 8 a 12 y 16 a 20, mientras que por la noche están previstos distintos espectáculos musicales. La entrada es libre y gratuita.

Escolares

Una delegación de chicos de sexto grado observa atentamente la jornada de trabajo artístico y sus maestras explican que ver esa producción estimula mucho la enseñanza. Las profesoras Patricia Yafar y Leticia Moyano, de la Escuela 292, elogian estas iniciativas y opinan positivamente sobre la abundancia de monumentos y de réplicas en Famaillá, ya que muchos de sus alumnos no conocen ni la capital tucumana y esas copias son una forma de acercar la historia a los niños.

Desde la ruta se observan las famosas esculturas de Leo Messi y de otros personajes argentinos, junto a las reproducciones del Cabildo y de la Casa Histórica en el denominado parque histórico. Además están las obras escultóricas elaboradas en encuentros anteriores.

Diez de los artistas son de la Argentina y otros tantos, del exterior. Se alojan en hoteles, cabañas y casas cercanas al espacio donde trabajan; no compiten porque no hay premios. Jorge Rivero (de Mar del Plata) explica que existe un muy buen clima entre ellos. “Es una ventaja que no sea un concurso, aunque cuando hay premios el estímulo es mayor. Cada uno regula el tiempo de su trabajo, seguramente algunos terminarán un poco antes y otros el mismo lunes”, observa.

Es que cada uno se toma su tiempo de labor y de descanso, propio de las diferentes edades. Los hay jóvenes y varios que ya pasaron la barrera del medio siglo. Por ejemplo, Simone Carole Levy, de Suiza y radicada en Alemania. Orgullosa y sin desprenderse de su auricular, modela lo que sin dudas es un pájaro carpintero en el extremo de un tronco, y no descuida su atención ni un segundo. La mexicana Coco afirma que todo está bien con las mujeres; que la diferencia con los hombres, a veces, es cuestión de fuerza, al momento de presionar con la motosierra y empujar con ella para dar forma. “Mi proyecto se relaciona con la inclusión”, anuncia.

Diego Funes llegó de Mendoza y describe que en su obra (original e inédita como todas, ya que era una exigencia de las bases de la convocatoria) habrá un halcón peregrino y un yaguareté, y que está pensada para un espacio público. “Cuando lo termine va a ser un banco, pero con las formas de estos animales”, precisa, al tiempo que elogia la calidad de la madera. “Nos importa mucho el valor de utilidad que tienen las esculturas”, agrega.

También esculpen el brasileño Luiz Alessio Rubín y los argentinos Gabriel Piñero (La Plata), Juan Bejarano (Santiago del Estero) y Adrián Boris (Entre Ríos), entre otros. Todos buscan la forma oculta bajo la corteza, la que está cerca de la médula de la materia prima.

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