Manzur, el empleado del mes

12 Mar 2018 Por Fernando Stanich
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A medida que avanza la gestión, la figura de Juan Manzur se desdibuja. El gobernador encara su penúltimo año de mandato ausente y, lo que es más dramático, sin iniciativa política ni reacción. En el momento en el que todos, sociedad y dirigencia política, esperan de él señales concretas, el titular del Poder Ejecutivo pareciera transmitir desinterés y apatía.

El hombre que siempre ríe ya no tiene motivos para hacerlo. La violencia se adueñó de las calles y atemoriza a los tucumanos, pero al gobernador apenas si se le escucha la voz en el momento en que más firme debería sonar. Su gestión se diluye sin una obra de envergadura de la cual pueda jactarse, y tampoco asoma en el horizonte algún proyecto que genere entusiasmo. Para colmo, el resto de los líderes políticos se muestra activo y desnuda aún más su parsimonia.

El contraste es irrefutable y los primeros meses de 2018 se encargan de evidenciarlo. A su alrededor, todos arrancaron con el sprint final necesario para llegar a 2019, pero Manzur sigue mostrándose errático y contradictorio. Unas cuantas horas después de haber “cuerpeado” a José Alperovich en la apertura del período de sesiones ordinarias, se prestó para una imagen más digna de un “empleado del mes” que de un gobernador. ¿Qué necesidad tenía de acudir a la concesionaria de autos de su mentor político, si sólo hablaron de las economías regionales, como sugirió a unos cuantos interlocutores? Lo poco que hace en su afán de que le crean que sí quiere ser reelecto, lo arruina en cuestión de minutos.

Hasta el presidente Mauricio Macri arrancó este año con más bríos. Por los motivos que fueren, el jefe de Estado tomó la posta política en el país e instaló la discusión sobre la despenalización del aborto y los derechos de la mujer. Se puso al frente, marcó la agenda de la sociedad y, de pasada, lanzó el operativo para su reelección. El plenario nacional del viernes del PRO tuvo esa única finalidad. Primero, ¿podría Manzur esperar que el PJ local se congregue hoy para impulsar su reelección, cuando él sigue dando mensajes esquivos? Difícil, en especial porque el partido está en manos del alperovichismo, que le saca provecho a los pasos cansinos del gobernador. Y segundo, ¿qué temas de gestión pública instaló el titular del Poder Ejecutivo? Ninguno. Su discurso del 1 de marzo dejó poco y nada para profundizar y, encima, la política no pasa por sus manos. El vicegobernador, Osvaldo Jaldo, asumió el monopolio de la reforma electoral y, en paralelo, sacudió la modorra de la Casa de Gobierno con la utilización de una parte de los excedentes presupuestarios legislativos para el Boleto Estudiantil Gratuito en el interior. ¿Jaldo arrincona a su compañero de fórmula? Sin lugar a dudas, porque necesita que Manzur comience a definir qué lugar ocupará en los comicios del próximo año. Entre los dirigentes ligados al presidente de la Legislatura aseguran que el tranqueño no esperará mucho tiempo más por un pronunciamiento del mandatario.

El escenario político nacional es muy similar al provincial. Tanto Macri como Manzur tienen enfrente a una oposición descuartizada. Aquí, Cambiemos se parece cada vez más al peronismo del país, en el que los liderazgos no terminan de asomar o suben y bajan con una velocidad que impresiona. Más allá de los 300.000 votos de los que puede hacer gala, José Cano debe hacer esfuerzos diarios para mantenerse vigente ante las irrupciones de su correligionaria Silvia Elías, del peronista Domingo Amaya y del ex ministro Alfonso Prat Gay. En la última semana, los radicales estuvieron al borde del bochorno. Además de disputarse el anuncio de la construcción de una alcaldía para presos federales en Tucumán, los sectores del diputado Cano y de la senadora Elías hasta se cruzaron en las redes sociales por las gestiones referidas a las escuelas de Vialidad Nacional. Incluso, se acusaron de recortar fotos para perjudicar uno al otro.

Lo peor que le puede pasar a un referente político es que no se hable de él. Y, curiosamente, Manzur está logrando que eso ocurra. Alperovich se las ingenia para estar siempre latente y Jaldo ya pisó el acelerador. En las filas de la oposición también hay movimientos. El único que parece no haberse dado cuenta de que 2019 está cerca es el gobernador.

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