Falta una política para mantener parques y plazas

12 Mar 2018 Por LA GACETA

La plaza como lugar de esparcimiento, de encuentro, de juegos infantiles, de caminatas saludables, de rondas de mate continúa siendo indispensable, prácticamente irrenunciable, para los vecinos de cualquier edad y de cualquier barrio. Sin embargo, las autoridades no parecen terminar de entender la importancia que esos espacios públicos tienen en cuanto a la calidad de vida de la población.

Casi todos los días llegan a nuestra redacción, a través de la sección LA GACETA en WhatsApp, quejas de los vecinos, con fotos incluidas, sobre el estado de deterioro y abandono en que se encuentran numeroso paseos públicos de la ciudad.

Aunque la Municipalidad cuenta con un área específica destinada a conservar y mejorar el estado de esos sitios, pueden contarse con los dedos de las manos las plazas, plazoletas o espacios verdes que puedan ofrecer un escenario digno a los vecinos, para cualquier actividad que quisieran llevar adelante.

Por el contrario, la mayoría de estos lugares están prácticamente librados a su suerte, situación que, además, los hace presa fácil del vandalismo al que son sometidos juegos, bancos, pérgolas o luminarias.

En muchos de ellos las malezas, especialmente en verano que es cuando crecen más rápido, impiden que se pueda caminar, que los chicos puedan llevar sus bicicletas, o incluso sentarse, ya que el riesgo de las alimañas se hace más patente.

Nuestros lectores han denunciado el estado de deterioro que muestra el parque Avellaneda, el segundo en importancia de la capital. Se ven troncos cortados y ramas de árboles sin retirar, el pasto que no está cortado, el mural del Bicentenario vandalizado, el baño público, que hace dos años había sido remozado ahora está cerrado con un candado, es decir que no cumple su función. Por otra parte, en la plaza Belgrano (Alberdi al 600) hay una pérdida cloacal que no sólo afea la zona sino que la torna peligrosa por el riesgo de contagio de enfermedades y hay bancos rotos. La plaza de Villa Luján, refaccionada hace menos de tres años, se ve nuevamente deteriorada y sucia, con sus juegos infantiles inutilizados.

Y en el centro está la plaza Alberdi, que entre los paseos céntricos quedó olvidada, ya que se remodelaron las plazas San Martín, Independencia y Urquiza, entre otras, pero a la Alberdi no le tocó nada.

La Municipalidad debería asignar el presupuesto necesario a su Dirección de Espacios Verdes para que haga los trabajos de mantenimiento que se necesitan. Pero también la Provincia es responsable en estos casos, porque el vandalismo sólo se puede combatir dotando de mayor seguridad a los barrios, a las calles y a los paseos públicos.

Por supuesto, también la sociedad tiene su parte de responsabilidad en esta situación, porque los vándalos surgen de ella misma.

Tal vez sea ya tiempo de pensar en soluciones más abarcadoras, que miras al mediano y largo plazo, a través de políticas realmente inclusivas que permitan que los vecinos, que el ciudadano en general, comiencen a apropiarse de los espacios públicos y opinen sobre cómo quieren usar esos paseos, esas plazas, y qué cosas deberían tener, qué servicios ofrecer y cómo mantenerlas. Esto ayudaría a ir construyendo, además, una sociedad participativa.

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