Historias detrás de los donantes de órganos: “nos alivia pensar que un pedacito de él sigue en otras personas”

De un lado están las desesperantes historias de pacientes en lista de espera, aguardando la donación de órganos que les permita sobrevivir. Del otro, familias que atraviesan el shockeante momento de la pérdida de un ser querido. Para allanar en parte la dramática situación se impone hablar de la voluntad de donar, aunque la muerte parezca remota.

11 Mar 2018

Fue un mensaje corto. Inesperado. Todo pareció derrumbarse en ese instante. Ya no había lugar para los milagros. Un electroencefalograma mostraba que el cerebro se había dormido para siempre. Pocos minutos después los familiares de Jonás Ezequiel Escobar tenían que tomar una decisión crucial: si estaban dispuestos, o no, a donar los órganos del joven de 25 años. Si en medio de tanto dolor cabía la posibilidad de encontrarle el lado positivo a la muerte.

“Fue un momento muy duro. Nadie, ningún padre, está preparado para recibir esa noticia… ni para decidir en ese momento una donación. Al principio nos costó. Hasta que todos los familiares recordamos que Jonás siempre se había mostrado a favor de donar sus órganos”, confiesa Pablo Herrera, de 43 años, tío del joven.

Hace unos días les llegó una carta que les confirmó que habían tomado una buena decisión. Los órganos de Escobar salvaron y les devolvieron calidad de vida a cinco personas, entre ellas una niña de nueve años que recibió un riñón.

De qué hablamos

Cuando se habla de donación y trasplantes de órganos suelen contarse historias de personas que han recibido órganos o que lo están esperando para sobrevivir. Para que esto ocurra, del otro lado hay una familia que está viviendo una situación dramática y que debe decidir en pocos minutos si su ser querido será donante.

Es por ello que desde el Incucai (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) insisten en que es importante hablar sobre la voluntad de donar, aun cuando veamos algo lejana la posibilidad de morir. Tener una postura tomada facilita mucho la decisión para la familia (que es la que debe firmar la autorización) en ese momento. Y si la persona está inscripta en el registro de donantes, mejor aún, remarca Santiago Villavicencio Fornaciari, jefe del departamento de Procuración y Trasplante del hospital Padilla.

“Esto tiene explicación”, dice el médico especialista. No existe un momento más difícil para tomar una decisión que cuando acaba de morir un ser querido. Ya sea inesperada (por un accidente) o anunciada (tras una enfermedad o agonía), la muerte siempre devasta a una familia.

Eso es precisamente lo que les pasó a los Escobar. Cuenta Herrera -mientras se le desprende una lágrima, dos, tres- que el 14 de diciembre su sobrino se había levantado muy temprano para ir a trabajar. Salió de su casa, en Suipacha 459, en su moto, con destino a un colegio de Yerba Buena, donde trabajaba como ordenanza. Eran las 6.45. En Suipacha y Córdoba, mientras esperaba que el semáforo se pusiera en verde, un auto lo chocó de atrás y lo arrastró 70 metros, de acuerdo con la denuncia que hizo la familia ante la Justicia.

El conductor del vehículo, Martín Acevedo Ibáñez (hijo del ministro del interior, Miguel Acevedo), iba acompañado por un grupo de amigos en el momento de la colisión.

Jonás agonizó tres días en el hospital Padilla, hasta que falleció. El joven, que también trabajaba en una pizzería para ayudar a su padre y a sus hermanos, tenía un hijo de cuatro años, Jeremías.

“Fue un golpe muy duro… era como un hijo para mí. Aún seguimos esperando y luchando para que se haga justicia. Por todos los que lo amamos y por su niño, especialmente”, resalta Pablo.

Cuenta Herrera que su sobrino era una persona muy solidaria, dispuesta a ayudar a quien lo necesitara. Siempre atento y alegre, casi por casualidad alguna vez él se había manifestado a favor de la donación de órganos. “En realidad uno no les da importancia a esos comentarios, menos en nuestra familia, que ya había sufrido otra muerte de un hermano de Jonás, hace años”, detalla. “Al final, nos pusimos de acuerdo y respetamos lo que Jonás hubiera querido”, resalta. Y el objetivo se logró. Se pudieron donar los riñones, el hígado y las córneas. Y así pudo dar vida con sus órganos.

Mientras Pablo sostiene en sus manos temblorosas la carta del Incucai resume lo que cree que fue una buena decisión de la familia: “ya no lo tenemos a Jonás y es un dolor imposible de calmar; al menos nos alivia pensar que un pedacito de él sigue en otras personas que lograron sobrevivir”.

> Muchos más deberían expresar su voluntad de donar

En la provincia, cada vez más familias deciden donar los órganos de un ser querido. En los últimos años la negativa bajó considerablemente, según los datos del Cucai Tucumán.

Para entender mejor, basta repasar estas cifras: el 31% de los familiares rechazó la posibilidad de donar los órganos ante la muerte de un ser querido en diciembre pasado, comparado con el 42% el mes anterior.

Hace 10 años ese valor era del 50% a nivel nacional. Santiago Villavicencio Fornaciari, jefe del Departamento de Procuración y Trasplante del hospital Padilla (el centro de salud público que más procuración de órganos produjo en todo el país en el último año) sostiene: “a pesar de que año a año aumenta la cantidad de donaciones de órganos, todavía nos falta muchísimo para lograr contener a la gran cantidad de pacientes en lista de espera”.

No es un carnet

“Para empezar sería bueno que más personas expresaran su voluntad de donar como corresponde. Esto no es en el carnet de manejo sino en el registro nacional de voluntades del Incucai. Es una buena manera de quitarles a los familiares el peso de tomar la decisión en un momento crítico”, explicó. “Y también es bueno hablar en familia sobre el tema. Saber bien qué piensa mi ser querido al respecto”, sugirió. Recordó que todavía subsisten muchos mitos en torno de la donación de órganos. “Esto, sumado a la desinformación, son grandes obstáculos para lograr incrementar aún más los índices de trasplantes”, remarcó.

“Muchas personas todavía creen que detrás de la donación de órganos hay una operación encubierta, que se roban y se venden órganos, lo cual es totalmente falso”, apunta.

Otro de los temores de la gente, sostiene, es que la ablación se realice cuando la persona aún no está muerta. “A las personas les cuesta entender que la vida no es sólo el latido del corazón -afirma-. Cuando el cerebro cesa en sus funciones, ya no hay vida”.

> Mejoró la cantidad, pero falta  
2017 cerró con cifras más que alentadoras. La donación de órganos aumentó un 15,3% respecto del año anterior. Además, un informe del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) arrojó que en cinco provincias se superaron los 20 donantes por millón de habitantes, entre las que se encuentra Tucumán en el quinto lugar, detrás de Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza y Santa Fe. En 2017 la Provincia registró 21 donantes por millón de habitantes, con lo que superó la media nacional de 13 donantes. Igualmente, todavía la diferencia entre la lista de espera y la cantidad de donantes sigue siendo abismal: hay 214 tucumanos en lista de espera este año, mientras que hubo 13 donantes de órganos y se concretaron 14 trasplantes (informe oficial del viernes). 
> Dónde hay que anotarse para donar
Los canales para expresar la voluntad sobre la donación de órganos y tejidos son múltiples: registrándote en la web del Incucai o llamando al 0800-555-4628, asentándolo en el Documento Nacional o firmando un acta de expresión de voluntad en el Incucai. 
La ley que rige actualmente aplica el “consentimiento presunto atenuado”. Esto significa que si la persona no se opuso en vida a la donación, se la considera donante, dándole la prerrogativa al grupo familiar para que pueda expresar la voluntad del fallecido. ¿Querés saber si tu voluntad ya está registrada? Ingresá al Registro en la dirección https://sintra.incucai.gov.ar/donar/donante_public_search.php y chequealo con tus datos. 
> Mejoró la cantidad, pero falta  
2017 cerró con cifras más que alentadoras. La donación de órganos aumentó un 15,3% respecto del año anterior. Además, un informe del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) arrojó que en cinco provincias se superaron los 20 donantes por millón de habitantes, entre las que se encuentra Tucumán en el quinto lugar, detrás de Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza y Santa Fe. En 2017 la Provincia registró 21 donantes por millón de habitantes, con lo que superó la media nacional de 13 donantes. Igualmente, todavía la diferencia entre la lista de espera y la cantidad de donantes sigue siendo abismal: hay 214 tucumanos en lista de espera este año, mientras que hubo 13 donantes de órganos y se concretaron 14 trasplantes (informe oficial del viernes). 


> Dónde hay que anotarse para donar
Los canales para expresar la voluntad sobre la donación de órganos y tejidos son múltiples: registrándote en la web del Incucai o llamando al 0800-555-4628, asentándolo en el Documento Nacional o firmando un acta de expresión de voluntad en el Incucai. 
La ley que rige actualmente aplica el “consentimiento presunto atenuado”. Esto significa que si la persona no se opuso en vida a la donación, se la considera donante, dándole la prerrogativa al grupo familiar para que pueda expresar la voluntad del fallecido. ¿Querés saber si tu voluntad ya está registrada? Ingresá al Registro en la dirección https://sintra.incucai.gov.ar/donar/donante_public_search.php y chequealo con tus datos. 

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