Luego de 100 días, concursan un cargo clave del fuero penal

Demoras por la jubilación de Prieto de Sólimo

08 Mar 2018

La jubilación de Juana Prieto de Sólimo dejó en un estado crítico a las fiscalías ante la Cámara Penal de la capital, en gran medida porque el retiro coincidió con el inicio del juzgamiento del caso “Lebbos”. Pasaron casi 100 días entre que la ex fiscala abandonó el despacho Nº3 y el Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) dispuso el inicio del proceso de cobertura. En ese órgano dijeron que esperaban la comunicación formal de la vacante de parte del Ministerio Público Fiscal, institución a la que pertenece la oficina. Ante la falta de novedades, Antonio Estofán, presidente del CAM y vocal del alto tribunal, tomó la decisión de abrir sin más dilaciones el proceso de preselección del reemplazante de Prieto. La convocatoria fue aprobada en la sesión de ayer.

“Si la vacancia es pública y notoria, no podemos esperar a que llegue la notificación oficial”, explicó Estofán este martes ante la consulta de LA GACETA. El mes pasado algunos consejeros ya habían preguntado qué sucedía con este cargo, sin lograr avances.

En el presente, el CAM sustancia 47 concursos. En teoría, los procesos de preselección comienzan cuando el cargo queda vacío y se supone que la misma regla es aplicada en todos los casos. En este supuesto se sabía que ello iba a suceder desde el 19 de septiembre de 2017, fecha en la que el Poder Ejecutivo aceptó la renuncia de la ex fiscala. La omisión coincide con una situación institucional delicada por la carencia de magistrados.

El cargo de Prieto de Sólimo es vital para el funcionamiento del mecanismo del juicio oral en los Tribunales de San Miguel de Tucumán. En esa instancia hay solamente seis fiscalías para otros tantas salas de la Cámara Penal.

Se trata de un ámbito castigado por las acefalías, que en los últimos años arrastró la vacancia de la oficina Nº6 hasta que el gobernador Juan Manzur designó en ese puesto a Carlos Saltor. Pero la estructura estuvo completa sólo durante unos pocos meses porque, a fines de noviembre, se fue Prieto de Sólimo. En el presente, cinco fiscales de Cámara lidian con todos los juzgamientos: Carlos Sale (de licencia por matrimonio); Marta Jerez; Daniel Marranzino; Estela Giffoniello y Saltor. Ello implica, en la práctica, trastornos para conciliar agendas y celebrar las audiencias. Sin la acusación a cargo del Ministerio Público no es posible desarrollar el juicio oral.

Complicaciones

La situación descrita se complica por el juzgamiento de uno de los casos más complejos que se tramitaron en la Justicia penal de la capital: la causa “Lebbos”. Prieto de Sólimo debía llevar adelante la acusación junto a Sale y al fiscal instructor Diego López Ávila, pero la jubilación con el beneficio del 82% móvil le salió primero.

La partida de la fiscala impactó en el proceso puesto que ella era una de las funcionarias que más lo conocía. Esa pérdida obligó a integrar en el caso a Saltor, que en su agenda tiene también otro juicio con repercusiones institucionales: el de Miguel Ángel Brito, ex titular de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo (DAU) durante la gestión de José Alperovich. Luego de algunos cambios de calendario, la Sala VI de la Cámara Penal dispuso que la audiencia de ese proceso comenzara en abril.

Por estas y otras razones de servicio, en Tribunales dicen que resulta imperioso cubrir cuanto antes el puesto de Prieto de Sólimo. Los concursos de dos cargos que habían quedado acéfalos en la misma época, las vocalías que pertenecieron a Alfonso Zóttoli (Sala I de la Cámara Penal de la capital) y a Liliana Vitar (Cámara de Apelaciones en lo Penal de Instrucción), están en marcha desde hace un mes. La apertura del proceso en el CAM abre una serie de fases que pueden llegar a extenderse durante más de un año si, como ocurre en el presente, el Poder Ejecutivo demora las designaciones o devuelve las ternas porque se repiten los nombres de los candidatos a juez. La escasez de magistrados fue invocada por el oficialismo para incorporar la figura de la judicatura subrogante externa o provisoria, que carece de la estabilidad que garantiza la independencia. A esa cobertura precaria podría llegar a estar destinada la Fiscalía de Cámara Nº3.

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