"Hacemos Futuro": mirada crítica en el Gobierno sobre la nueva implementación de los planes sociales

El ministro Yedlin entiende que debió permitirse la posibilidad de optar a los beneficiarios

03 Mar 2018 Por Juan Manuel Asis
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GABRIEL YEDLIN. “Una buena intención, pero de poca visión productiva”. la gaceta / foto de Analía Jaramillo (archivo) LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO (ARCHIVO)

La unificación y la conversión de nombres de los planes “Argentina Trabaja”, “Ellas Hacen” y “Desde el barrio” (que se circunscribe sólo a Buenos Aires) en “Hacemos futuro” por parte del Gobierno nacional, fue observada críticamente por una parte de las autoridades provinciales. No sólo desde el punto de vista político, sino por la ejecución de la nueva modalidad del programa nacional. “Hay cierto desconocimiento sobre la gente vulnerable de la provincia”, opinó el ministro de Desarrollo Social, Gabriel Yedlin, deslizando que la propuesta no es del todo beneficiosa para los que tienen un subsidio de la Nación. El funcionario y el subsecretario a cargo de la Unidad Ejecutora de Programas y Proyectos Sociales del MDS, Guillermo Socolsky, analizaron y dialogaron con LA GACETA al respecto. Según este último, los beneficiarios provinciales -30.000 aproximadamente- están obligados a terminar el ciclo educativo, primario y secundario, y a realizar cursos de formación en oficios a partir del corriente mes.

A diferencia del actual, con los planes pergeñados en la gestión nacional anterior los que tenían un subsidio podían aprender un oficio y, paralelamente, obtener ingresos extras con esa actividad. Con “Hacemos futuro” desaparecería la posibilidad de obtener otros recursos al margen del pago de la ayuda, que ronda los $ 4.500. “No es malo que se apueste a la educación, pero estas personas también necesitan trabajar”, señaló Yedlin. Según el titular de la cartera social, que objetó que la nueva propuesta se decidiera en forma unilateral desde el poder central, se debió dar la posibilidad a los beneficiarios de optar. “Es buena la intención, pero de poca visión productiva”, acotó. Entiende que debió contemplarse que los beneficiarios puedan mantener su trabajo, ya sea como yesero, albañil o carpintero.

Yedlin sostiene, además, que el nuevo esquema social implica en el fondo un ajuste de recursos, ya que la Nación gastaría menos en la ejecución de estos planes. ¿Por qué? Porque no llegarían a la provincia los dineros para sostener la tarea productiva de los beneficiarios que disponían de un trabajo; según explicó. “Ya no habrá fondos para comprar insumos, pintura, equipamiento; al no poder trabajar estas personas”, explicó.

Por su lado, Socolsky señaló que se implementó un modelo social distinto, que no rechazan, que es el de la educación obligatoria, aunque sin resolver cómo se coordinará la recepción de las personas subsidiadas con las escuelas y los colegios. “Lo resolvieron días antes de que empiece el calendario educativo sin contemplar esta situación”, señaló.

Y destacó otro inconveniente: no todos los beneficiarios pudieron realizar el trámite por internet, exigido a través de la Anses -para completar un relevamiento educativo-, por desconocimiento de la convocatoria. “El que no contestó no cobrará”, apuntó, deslizando que desde el poder central equivocaron el procedimiento para relevar a los beneficiarios. El subsecretario indicó que, en estos días, la sede donde funciona el organismo se llenó de gente preocupada por este trámite desconocido para muchos. Yedlin, finalmente, sintetizó la mirada del oficialismo provincial sobre la nueva modalidad de “Hacemos futuro”: desconocimiento de los intereses y necesidades de la gente, ajuste en los recursos destinados al programa y un intento por disciplinar a las organizaciones sociales.

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