Gripe de verano

14 Feb 2018

Dificultad para respirar, alteraciones del estado de conciencia, deterioro agudo de la función cardíaca y agravamiento de una enfermedad crónica.

Podrían ser los síntomas que experimentan algunos dirigentes tucumanos en este verano caliente en cuanto a internas y escándalos, pero en realidad se trata de las señales de alerta de quienes contraen la tan temida Gripe A.

Este comienzo de año mezcló la metáfora con un supuesto caso efectivo de un alto funcionario gubernamental. Hay quienes sintieron un escozor similar al que provoca la enfermedad al observar nubarrones en su horizonte político y los que literalmente habrían contraído el virus H1N1. En la Casa de Gobierno no se habla de otra cosa que de la presunta enfermedad que habría obligado a un integrante de la mesa chica del Poder Ejecutivo, y a gran parte de su Gabinete, a recibir el tratamiento con Tamiflu. El funcionario habría organizado una reunión habiendo contraído ya el mal, pero sin conocer el diagnóstico, y cuando se habría confirmado el resultado de los análisis el resto de sus colegas también habrían ingerido preventivamente el antibiótico. La cuestión se vendría manteniendo en reserva para evitar que el protagonista sea foco de análisis simplistas como el de “si a ese nivel no se puede garantizar la inmunidad contra esa enfermedad, ¿qué queda para el resto de la sociedad?”. Hubiese causado otro sacudón apenas días después de una desafortunada frase del mismo protagonista que trascendió a nivel nacional en enero. Hasta habría dejado mal parado al ex jefe de Gabinete, Pablo Yedlin, que posee un tuit fijo en su timeline que reza (sic): La Epidemia de Gripe en EEUU este año ha superado en casos y muertes la del 2009 (pandemia gripe A) aún no es claro por qué. Lo que sí es claro es que la vacunación obligatoria y temprana de grupos de riesgo es la única respuesta. ¿Se habrá vacunado el supuesto infectado?

Más allá de esa tertulia en la casa del poder, los meses de vacaciones mantienen con chucho a varios. En el Concejo Deliberante, por ejemplo, hay un par de ediles que preferirían que el escalofrío que sienten fuera por la gripe y no por lo que podría llegar a suceder si trasciende su nombre ligado al escándalo del Instituto de la Vivienda. En el juzgado de Diego López Ávila avanza la causa en la que se investiga la presunta estafa por la venta irregular de casas y uno de los pasos que se avecinan podría ser el de exigir al órgano deliberativo que diga para quién trabajaba Elizabeth Alzogaray. El ex titular del cuerpo, Javier Aybar, se comprometió públicamente a dar el nombre de quién le solicitó el nombramiento si la Justicia así se lo pedía. ¿Será?

Palpitaciones

También les duele el cuerpo a los líderes comarcanos de Cambiemos. José Cano ya no es el indiscutible de Mauricio Macri para disputarle el poder al peronismo el año próximo. En la Casa Rosada ya avisaron que apoyarán al que mejor mida y ningún aliado será dejado de lado. Alfonso Prat Gay estaría lejos de incomodar, en cuanto a números de encuestadores, pero habrá que ver cómo están otros líderes radicales o aliados peronistas. Al haber perdido esa barrera protectora inexpugnable que le ofrecía el Presidente, Cano duerme con un ojo abierto. Sus aliados también. ¿Germán Alfaro y Domingo Amaya siguen con él? ¿Buscará cada uno su mejor posicionamiento? ¿Silvia Elías se despegará completamente de su otrora líder? ¿Se impondrá en el partido la postura de quiebre de Ariel García y de Fernando Valdez? Cualquiera puede perder o ganar en esta nueva apertura de juego.

Los que ya parecen estar con menos síntomas de malestar son los integrantes de la dupla de gobierno. Osvaldo Jaldo luce rejuvenecido en face y en poder. El “huracán” sopló en la Legislatura, hizo volar decenas de cargos, y aventó rápidamente los vestigios de rebelión alperovichista. El vicegobernador reparte azotes sin pausa contra el Gobierno nacional, mientras el cordial Juan Manzur juega de policía bueno. Idéntico accionar tuvieron ambos en la previa electoral del año pasado, estrategia que les resultó casi perfecta. ¿Pura casualidad?

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