Músico, futbolero y solidario: la historia de Julio Rasuk, un hombre multifacético

El flamante presidente de Bella Vista es más conocido en el mundo de la música que en el ambiente del fútbol. Es el líder de una banda y el mentor de un inédito comedor solidario.

12 Feb 2018

Las semillas delicadamente puestas en su tierra, finalmente están dando sus frutos para Julio Rasuk. El tiempo -como suele suceder- juega un papel importante en la cosecha. Hace pocos días se convirtió en el joven presidente de Bella Vista (35 años). Hace más de dos años, en cambio, el completo menú que ofrece en “Santos Discepolo”, su comedor popular, se mantiene a $25. Pero la vigencia de su banda Vampiro Indio se extiende por varios años y con orgullo anuncia que “en marzo lanzamos nuestro tercer disco: Larga Resistencia”. Motivos suficientes para estar feliz y orgulloso en el comienzo de 2018.

Músico, futbolero y solidario. Todo eso se unifica en Rasuk, quien acaba de hacer realidad un sueño cumplido que fue acunando desde chico, principalmente desde los 12 años, cuando su padre lo hizo socio del club Sportivo Bella Vista. Con el apoyo de gran parte de los socios fue elegido para manejar institucionalmente a una entidad que está tratando de superar algunos problemas económicos. De los 470 socios que estaban en condiciones de votar, sólo acudieron a sufragar 252. Con 158 votos a favor superó a Patricia Pastrana, la otra candidata que tuvo 94 adhesiones.

“Vengo de la tribuna”

Llegó a la presidencia del club en su segundo intento. “Yo vengo de la tribuna. Soy hincha desde chico. Tal vez por eso algunos se sorprendieron al enterarse de mi postulación”, comenta Rasuk durante su diálogo con LG Deportiva. El flamante presidente no pierde tiempo y ya comenzó a ponerle sello propio a su gestión en Bella Vista. “Queremos que el club recupere la vida social. Estamos organizando un torneo de fútbol nocturno y llegamos a un buen acuerdo para que se realicen los bailes de carnaval. También se habilitó un bar para que los socios puedan ir a compartir un café o a realizara actividades recreativas. Incluso pueden ir a ver gratis los partidos que se pasan por televisión. También regularizamos la situación de 1.300 socios. No queremos llorar ni criticar a la gestión anterior pero había un desorden evidente. Hicimos una asamblea de socios para contarles como está el club y las deudas que tenemos”, indicó Rasuk.

- ¿Qué te llevó a postularte?

- El amor que tengo por mi querido club. Lo aprendí a querer desde los tablones y hoy la vida me da la posibilidad de presidirlo. Dios quiera que pueda contar con el apoyo de toda la comunidad para llevar adelante los ambiciosos proyectos que tenemos ya planificados. Pero no es la primera vez que intento ser presidente. En la elección anterior no pude concretar ese sueño.

- No te diste por vencido y lo conseguiste a comienzo de este año...

- Un grupo de amigos, con quienes me une el mismo sentimiento por el club, hizo que estudiara la posibilidad de volver a presentarme. En un momento dudé en aceptar la candidatura, pero finalmente la pasión pudo más. La condición fue que si otra vez fracasaba en mi intento no iba a hacer una tercera oportunidad.

- ¿Cuáles son las primeras medidas que pondrán en marcha?

- Aunque sabemos que el fútbol es el motor que mueve al club, vamos a poner en marcha algunos proyectos que nos permita que el hockey, voley y patín vuelva a practicarse en nuestras instalaciones. Las primeras conversaciones con la gente que manejará esas disciplinas nos dejaron sensaciones muy positivas. Queremos que el socio vuelva a sentirse parte del club y que entienda que su apoyo será vital. Queremos que la ciudad se sienta orgullosa de lo que hace la entidad para colaborar en la formación deportiva y social de la juventud.

- Alguna vez el club supo tener una pileta de natación ¿Qué pasó que ya no funciona?

- El tiempo la fue deteriorando y no se la puede usar más. Quienes entienden del tema nos recomendaron comprar dos piletas de fibra. Usaremos la estructura actual para rellenarla y allí colocar las estructuras nuevas.

- ¿Y en el aspecto futbolístico?

- Ese es un tema que manejará Rodolfo (Díaz). Desde su cargo de vicepresidente, por los conocimientos que tiene del tema, porque alguna vez dirigió al equipo superior, será el encargado de reestructurar el tema futbolístico. El objetivo es recuperar el protagonismo que tuvimos en los últimos años en el torneo local y para eso apostamos a la continuidad de (Aníbal) Roy González como entrenador del plantel superior.

- ¿Van “repatriar” jugadores que nacieron en el club y están jugando en otros clubes?

- Estamos entusiasmados con ese proyecto porque las primeras conversaciones con ellos, fueron muy positivas. Estamos convencidos que en la próxima temporada que los hermanos Abel y Gastón Olmos, Hernán Aguirre, entre otros, lucirán nuestra camiseta. También Juan José Morales, que el comienzo de su carrera jugó en Bella Vista, mostró interés por volver al club. Estamos conversando. Somos optimistas. A pesar de la historia que tiene nuestro club nunca pudo ser campeón liguista. Nuestro primer objetivo será concretar ese viejo anhelo.

La música y la solidaridad van de la mano

“La banda a crecido mucho. ‘Laburamos’ fuerte para eso. Lo nuestro no es un hobby y tratamos de hacer todo cada vez más profesionalmente, pero sin perder la humildad”, cuenta Julio Rasuk sobre su grupo musical Vampiro Indio, que fue creado hace 8 años y está a punto de lanzar su tercer trabajo discográfico “Viva Resistencia”, en los primeros días de marzo. Además, las giras ya son habituales. Tras presentarse en varias ciudades argentinas, se proyectaron a países vecinos: Perú, Bolivia, Paraguay y Chile.

Su vínculo con la música no es nuevo. Muña Muña, un grupo local que actuaba en Bella Vista y algunos lugares del interior de la provincia, fue su primera banda. Esa experiencia la utilizó para crear hace ocho años Vampiro Indio, que incluye en su repertorio reggae, ska, cumbia y punk.

Cuando Rasuk habla del profesionalismo que va incorporando el grupo, recuerda que el segundo disco fue mezclado por Gaspar Benegas (violero del Indio Solari), en el estudio de Las Manos de Filippi.

“Santos Discepolo” es un lugar especial en la vida de Rasuk. Nació con la idea de ser un lugar para que las bandas locales puedan difundir su repertorio ante el público que cada noche asiste para compartir un café, un trago o comer algo. “Esa es mi principal fuente de ingreso”, se apura en aclarar cuando se le pregunta por su otra iniciativa: el comedor solidario que funciona ahí todos los mediodías desde hace un par de años. El menú cuesta 25 pesos. Por esa suma se sirve un plato de sopa, una comida principal y un vaso de jugo.

Precio garantizado

“La idea arrancó apuntando a los estudiantes, pero cuando el lugar comenzó a ser conocido se sumaron trabajadores, jubilados y personas que se aseguran una comida al día por poco peso. No buscamos obtener réditos económicos con esto. Sólo pretendemos que se autofinancie y para mantener el precio recorremos muchos lugares buscando calidad de productos a bajos costos. El lugar estuvo cerrado durante enero y febrero pero nos estamos preparando para volver con todo en marzo y manteniendo el precio”, se compromete el mentor de este proyecto solidario.

Pero como “Santos Discepolo” no cierra durante el día, por la tarde se dictan talleres de danza, yoga y pinturas, entre otras actividades. Dirigente, músico y solidario. Todo eso se resumen en un nombre: Julio Rasuk.

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