Un noviazgo que perdura pese a la distancia

Santiago y María están juntos desde hace tres años, él en Tucumán y ella en Ushuaia, a 3.700 km. Él describe su relación como mágica, difícil, pero posible

12 Feb 2018
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EN EL SUR. Santiago y María disfrutando de la nieve en el Cerro Castor

¿Cuántas veces oíste decir que cuánto menos lo esperes, el amor tocará tu puerta? Al parecer, el destino suele actuar de maneras extrañas haciendo que lo imposible suceda, que los corazones se encuentren y se unan sin importar las circunstancias, ni las distancias.

“Nuestra historia de amor es muy loca”, empieza con una sonrisa Santiago Figueroa (23 años) al referirse a esa relación que construye desde hace tres años. “Teníamos amigas en común -que entre ellas no se conocían- que querían presentarnos hace tiempo; yo estaba de acuerdo. Pero ella, mi novia, ¡vive en Ushuaia!”, exclama.

Sigue contando que todo empezó un mes de enero, cuando María Carro (22 años) vino de visita a Tucumán. Como sucede con todo recién llegado, las amigas fueron a su encuentro y entre conversaciones, una le mostró la foto de Santiago, haciendo hincapié en que: “este es el chico que quiero presentarte”; a lo que otra amiga de María exclamó: “¡Santiago!, a él quiero presentarte yo también...”. Con tanta coincidencia, y la predisposición de ambos se dio el encuentro y desde ese momento hasta el regreso de María a Ushuaia su historia de amor evolucionó día a día hasta transformarse en mágica.

“Fueron los 10 días más intensos de mi vida. Pasábamos todo el tiempo juntos, conversábamos de todo, nos reíamos sin parar”, detalla Santiago. “Hasta nos olvidamos de las amigas que habían hecho de Celestinas”, dice riéndose. “Hubo desde el primer día una conexión muy fuerte”, reflexiona.

Una hora antes

Una noche de lluvia, el 20 de enero de 2015, fue testigo de la unión de Santiago y María. “Estaba a minutos de irse, nosotros caminábamos de aquí para allá bajo la lluvia. Yo le pregunté a María en qué quedábamos; y ella me contestó que quería que estemos juntos...”, describe Santiago, susurrando las palabras, lentamente. “Entonces para que sea un hecho, le hice la pregunta que yo tanto esperaba hacer desde que la conocí: ¿querés ser mi novia? Y una hora después mi flamante novia se estaba yendo de Tucumán”, relata.

“No es fácil pero tampoco imposible. Cuando nos reencontramos por primera vez fue como enamorarnos de nuevo. Nos vimos después de seis meses, en julio, y pasamos un mes entero juntos. La despedida no fue linda, pero para no desanimarnos acordamos en que cada dos meses nos volveríamos a ver”, sigue relatando Santiago.

“Si tengo que sintetizar mi historia con María, voy a decir que es mágica, porque empezó de manera inesperada todavía continúa. Que mi novia esté a 3.700 kilómetros de distancia significa mucho para mí, porque es aceptar una relación con alguien a quien uno ama y que no puede ver todos los días. Pero para el amor no hay obstáculos. Los obstáculos se los pone uno. Hay que ser fuertes y animarse”, afirma seguro.

María y Santiago no pasarán juntos el día de los enamorados. Él estuvo con ella, en Ushuaia, hasta el 31 de enero. Volverán a verse -según lo acordado- a fines de marzo.

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