Condenan a 13 años de prisión a un policía por un caso de “gatillo fácil”

La víctima recibió un disparo a quemarropa en el marco de un incidente de tránsito con el uniformado en Ranchillos, en 2013.

11 Feb 2018

El viernes a las 16, luego de tres horas de deliberación, los jueces de la Sala V decidieron condenar a 13 años de prisión, por el delito de homicidio simple, al policía Carlos Alberto Reyna, acusado de asesinar de un disparo en la cabeza con su arma reglamentaria a Aníbal Abel Álvarez, de 28 años, en la noche del domingo 10 de marzo de 2013.

Álvarez regresaba a la Capital, en la camioneta de un amigo, desde Ranchillos, a donde habían concurrido por la tarde a un baile de carnaval. Reyna, quien circulaba en otra camioneta con su esposa y su nieta de seis años, les cruzó el vehículo a la altura del barrio Aeropuerto, de Banda del Río Salí. Eran las 23.30.

Acusándolos por un presunto choque, que no fue acreditado a lo largo del juicio, bajó llevando su arma reglamentaria, con la que atacó a golpes al conductor de la camioneta. Cuando Álvarez descendió de la camioneta para pedirle que detuviera la golpiza, el policía le disparó a quemarropa, hiriéndolo mortalmente a la altura de la oreja izquierda.

Reyna esperó el juicio en libertad. Tras el crimen, se había escapado del lugar. Fue detenido al día siguiente. Dijo que se había enterado de lo ocurrido por los medios. Salió de prisión cuatro meses después.

Una causa por homicidio está trabada porque no hay fiscal

Los magistrados Pedro Roldán Vázquez, Juana Juárez y Alejandra Balcázar, ordenaron la inmediata prisión preventiva del ex policía, quien quedó alojado en la Dirección de Bomberos hasta que se disponga su traslado definitivo al penal de Villa Urquiza.

Por pedido de la fiscala de Cámara, Estela Gifoniello, los jueces ordenaron que se abriera una causa para investigar posibles irregularidades en la investigación policial del caso.

“Se creyó con el derecho, por ser policía, de reaccionar haciendo justicia por mano propia, por los daños que sufrió su vehículo, en un supuesto choque previo. Esto es muy grave, es un claro caso de ‘gatillo fácil’. Reyna no estaba cumpliendo funciones de policía, sin embargo, se creyó con derecho de usar su arma reglamentaria para resolver el valor de un daño. Nunca prestó auxilio. Huyó.”, le dijo a LA GACETA Manuel Pedernera, quien con su colega Exequiel Filmann, representaron a la familia de la víctima.

En el juicio se estableció que el ex policía conducía una camioneta Renault Kangoo junto a su familia. Según su versión, habría sido chocado por una Ford F-100 conducida por Rolando Pérez, un amigo de Álvarez, y en la que además iban dos amigas.

Los persiguió por más de tres kilómetros hasta cortarles el paso a la altura del barrio Aeropuerto, de Banda del Río Salí., Reyna llevaba colocada a la altura de la cintura, su pistola Taurus 9 milímetros, provista por la fuerza, cuando descendió de su vehículo para increpar al conductor del otro rodado. “Lo atacó a culatazos en la cabeza y después le dio golpes de puño. Lo dejó tirado, inconsciente. Cuando Álvarez bajó, le disparó a corta distancia. Falleció en el acto. En el juicio dijo que se había olvidado un proyectil en la recámara en un procedimiento que había tenía la noche anterior”, remarcó el abogado.

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