Errores con efectos políticos

Conflictos de interés y casos polémicos. ¿Inexperiencia política o inocencia? Julio Bárbaro y Gretel Ledo analizan los casos más resonantes de la gestión Macri. Por un lado, Bárbaro no cree en la inocencia, sino que las “gaffes” son un reflejo de la política económica actual. Por otro, Ledo habla de la inexperiencia de una fuerza política novel.

11 Feb 2018
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CASA ROSADA. FOTO TOMADA DE VIAJES.COM

“Fue sin querer queriendo”. La mítica frase del personaje mexicano “Chespirito” puede ser aplicada a la realidad del oficialismo nacional para los múltiples conflictos de interés y polémicas que envolvieron en los últimos tiempos a funcionarios del Gobierno. Algunas situaciones obligaron a brindar explicaciones ante la opinión pública y, otras, a dar marcha atrás en la toma de decisiones.

A diferencia de un error inocente, una gaffe es definida como una “metedura de pata”, es decir, una equivocación cometida de la cual se es consciente. En diversas situaciones que marcaron al Gobierno nacional (ver en esta edición), como ser la posesión de acciones en Shell por parte del ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren; los exabruptos del ministro de Trabajo, Jorge Triaca y del ex embajador ante Ecuador, Luis Juez; el bono de $ 500.000 entregado al ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere; entre otros casos más, ¿los funcionarios involucrados eran conscientes de la repercusión de sus acciones? ¿Los errores cometidos fueron producto de la falta de experiencia en la función pública?

Al ser consultado por estas cuestiones por LA GACETA, Julio Donato Bárbaro, politólogo y referente histórico del peronismo nacional, sentenció: “yo creo que en la política no hay inocencia, porque el que llegó hasta ese lugar no le corresponde esa virtud”. Bárbaro cree que, más allá de discutir errores como los cometidos por el ministro Triaca, el problema de fondo es la política económica de la administración del presidente Mauricio Macri. “Si usted acierta en lo esencial, puede equivocarse en las formas o puede encapricharse en defender a un ministro. Pero eso no es lo que define a un Gobierno”, consideró.

“La cuestión es mucho más compleja, es que el Gobierno sólo favorece a los grandes grupos económicos. El capitalismo argentino es de saqueo; hace 40 años que viene destruyendo al país. Cuando el Estado controla la codicia de los grupos, hay verdadera política. En cambio, cuando el Estado está al servicio del poder económico, no hay política. Y me parece que esto último es lo que hace el Gobierno” declaró el politólogo, quien además criticó la situación de la deuda externa, de la balanza comercial y de la inflación.

En ese sentido, Bárbaro sostuvo que toda concentración económica, ya sea en su versión capitalista o en su versión marxista, es la “destrucción de la sociedad”. Por ello, remarcó que las equivocaciones más graves del Gobierno van en esa dirección y apuntó contra el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, quien además es fundador de una de las cadenas farmacéuticas más importantes del país. “El señor Quintana es ministro y es un concentrador serial. Su vocación es destruir a la sociedad”, manifestó.

Con una visión contraria a la de Julio Bárbaro, Gretel Ledo, también politóloga y máster en Relaciones Internacionales, atribuye las numerosas equivocaciones, exabruptos y conflictos de interés cometidos desde el Gobierno nacional a la falta de experiencia política. “Estamos hablando de un partido joven, que más allá de su experiencia en la gestión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no es centenario y tampoco sabe aún muy bien cómo ingresar en los distintos sectores desde el punto de vista discursivo, como sí lo puede el peronismo”, analizó. Y agregó: “no son expertos porque, para gobernar un país, no basta con tener buenos comunicadores ni cientistas políticos. Los errores son producto de la falta de experiencia en cómo gobernar todo un país. De hecho, la figura de Cambiemos es un gran rejunte de diferentes intereses sin un sello identitario firme. A la hora de tomar decisiones, hay contradicciones permanentes”.

Ledo destacó lo que, para ella, Cambiemos (especialmente el PRO) mantiene dos sellos claros. En primer lugar, dejar sola y expuesta a la persona involucrada en cuestiones no bien vistas en términos sociales. “Cuando suceden casos como el de Triaca, automáticamente se deja expuesto al funcionario como si no tuviese un aval político superior”, ejemplificó. En segundo lugar, el ejercicio de prueba y error: dar marcha atrás en la toma de decisiones si es necesario.

En otro aparte, la analista política examinó que Cambiemos mantiene “la baraja (del poder) en las manos”. “Obviamente van a velar para rever cada medida y tomar con más juicio y prudencia las próximas, esperemos que así sea. Lo cierto es que ellos cuentan con una carta a favor: que no existe otro color político que amenace con reemplazarlos”, expuso. Al respecto, dijo que Macri fue electo ya que “no había otra opción”. “Fue un voto más en contra a (el kirchnerismo) que un voto a favor de (Cambiemos). Lo que vemos ahora también es un poco el resultado de eso”, añadió.

El caso local: Paul Blecwedell

Tras la difusión de un audio en el que defendía el trabajo “en negro”, el macrista Pablo “Paul” Bleckwedell renunció a la dirección del Belgrano Cargas en octubre de 2016. Además, el empresario era investigado por una presunta evasión impositiva, causa en la cual fue finalmente sobreseído. “En su momento, creo que actué en forma adecuada. Me parecía lo más correcto renunciar y ponerme a disposición de la Justicia. Lo hice inmediatamente, incluso antes que mi jefe supiera de la situación”, explicó Bleckwedell en diálogo con este diario. Con respecto a las situaciones polémicas de funcionarios nacionales, como ser la del ministro Triaca, el macrista entendió que no necesariamente todos tienen que actuar como lo hizo él. “Cada uno tiene su forma de ver el tema, creo que es más importante acceder a perdonar un error (aunque no juzgaré si lo fue o no). Triaca es una pieza importante dentro de este Gobierno”, defendió.

Bleckwedell, quien anticipó que le gustaría volver a la política, cree que, de alguna manera, este tipo de situaciones se deben a la inexperiencia en la actividad pública. Sin embargo, también opinó que tienen que ver con la forma de ser de cada uno. “Yo soy muy espontáneo y prefiero ser así y no lo que la gente quiere que yo sea. En caso de equivocación, prefiero pedir disculpas y no ambientar la escena”, reconoció.

1. Acciones en Shell

En junio de 2016, el ministro de Energía y Minería Juan José Aranguren, informó en su declaración jurada de bienes la posesión de $16 millones en acciones de la petrolera Shell, empresa en la que fue CEO hasta mediados de 2015. Pese a no considerar una incompatibilidad legal con el ejercicio de su cargo, la Oficina Anticorrupción recomendó al ministro vender sus participaciones en la firma anglo-holandesa al alertar sobre la posible existencia de un conflicto de intereses. Finalmente Aranguren cedió a las presiones y vendió todas esas acciones en septiembre de 2016.

2. Robo a Michetti

El 22 de noviembre de 2015 -el mismo día que Macri ganó las elecciones- sustrajeron de la vivienda de Gabriela Michetti $245.000 y U$S 50.000. El ilícito se dio a conocer públicamente recién en julio de 2016. Ante las versiones que la acusaban de ocultar el hecho, la vicepresidenta brindó explicaciones en sus redes sociales sobre el origen de los montos de dinero que le robaron: donaciones a su fundación (SUMA), manejo cotidiano del hogar y un préstamo de su pareja para pagar una maestría a su hijo.

3. Triaca Dixit

El mes pasado, se difundió un audio en el cual el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, insultaba a Sandra Heredia, su empleada doméstica. La mujer denunció haber sido empleada en negro y despedida sin indemnización. Además, dio a conocer que había sido contratada en el SOMU, gremio intervenido por el ministro. Tras el escándalo, Triaca pidió disculpas y adelantó sus vacaciones. Ante las críticas de la oposición, diversos funcionarios nacionales lo defendieron públicamente. Finalmente, Heredia cobró un resarcimiento.

4. Caso Etchevehere

En noviembre pasado, Luis Miguel Etchevehere dejó su trabajo como titular de la Sociedad Rural (SRA) para asumir como ministro de Agroindustria. Antes de desvincularse, exigió a la entidad (a la cual deberá controlar en su rol de ministro) un bono de $500.000. Tras recibirlo, se desató un escándalo y el funcionario terminó devolviendo la suma de dinero. La cuestión escaló a instancias judiciales y un fiscal federal lo imputó por el delito de cohecho. Ahora, la Justicia Federal deberá determinar si Etchevehere cometió un delito de acción pública al aceptar el bono de la SRA. El caso también motivó una intervención de la Oficina Anticorrupción, la cual consideró que el hecho podría ser equiparable a la figura de dádiva.

5. El desliz de Juez

En una entrevista en octubre pasado, el entonces embajador ante Ecuador, Luis Juez, calificó a los ecuatorianos como “mugrientos”. Ante el exabrupto, la cancillería de ese país pidió al Gobierno argentino desplazar al diplomático. No fue hasta el segundo pedido por parte del Gobierno ecuatoriano que Mauricio Macri decidió remover a Juez de la embajada en Quito. Como intendente de Córdoba, en 2004 ya había tenido un episodio similar con la comunidad boliviana.

6. Paraísos fiscales

En abril de 2016, una investigación periodística difundió los denominados “Panamá Papers”, los cuales demostraban el ocultamiento de activos en paraísos fiscales por parte de figuras mediáticas de todo el mundo. Entre otros funcionarios nacionales, Mauricio Macri apareció nombrado en los documentos como participante en empresas offshore. El presidente explicó que se trataban de sociedades familiares en las cuales no tuvo participación en sus capitales y en septiembre de 2017, la Justicia lo absolvió. Una filtración similar en noviembre del año pasado, los “Paradise Papers”, salpicó nuevamente al Gobierno. Luis Caputo, ministro de Finanzas, fue imputado en la causa.

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