La sangre del cordón umbilical de tu bebé tiene células madre y puede salvar vidas

“Después que nace un bebé, el fragmento de cordón umbilical que queda pegado a la placenta se tira, junto con esta. Sin embargo, su sangre contiene un tesoro precioso: un tipo de células madre que pueden ser la salvación para chicos con leucemia, por ejemplo", describe Natalia Médici, médica del Hospital Eva Perón.

11 Feb 2018
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INSUMOS BÁSICOS. En bolsas como esta se almacena la sangre, que se envía en conservadoras al Garrahan. El material es provisto por el Cucai. la gaceta / fotos de franco vera

Nerviosa (tanto que no acepta enfrentar al fotógrafo) Valle Andrada espera en el consultorio. Ha hecho la visita de rutina para que el Servicio de Hemoterapia del hospital Eva Perón haga uno de los controles de su embarazo: establecer su grupo sanguíneo. “¡Es RH+!”, anuncia contenta una de las técnicas del servicio. Mabel Mercado, antes de entrar a charlar con Valle.

Puede llamar la atención tanta algarabía ante un caso “normal” (los escasos son los negativos), pero para el equipo que conduce Natalia Médici es una muy buena noticia: han logrado convencer a una futura mamá RH+, en la primera entrevista, que se plantee la posibilidad de ser donante de sangre de cordón umbilical.

“Si son RH+, no vuelven por el servicio; los controles los hacen los obstetras. Sí chequeamos durante todo el embarazo a las mamás negativas, y entonces tenemos más posibilidades de explicarles por qué y para qué les proponemos ser donantes”, aclara Médici. Y explica, explica, explica (porque el tema no es sencillo), con un entusiasmo que contagia.

“Después que nace un bebé, el fragmento de cordón umbilical que queda pegado a la placenta se tira, junto con esta. Sin embargo, su sangre contiene un tesoro precioso: un tipo de células madre que pueden ser la salvación para chicos con leucemia, por ejemplo. Y obtenerlas no causa dolor ni genera riesgo para nadie”, describe, con la claridad de quien todos los días le cuenta esto a una mamá temerosa.

En primera persona

Es lo mismo que, con un poco más de detalles, acaban de explicarle a Valle. Mientras va leyendo los papeles que acaban de darle, ella cuenta apenas su historia: espera su tercer bebé, que llegará después de 14 años; está de 16 semanas.

“En el parto anterior la posibilidad de donar no existía. Ahora me explicaron en qué consiste, que ni el bebé ni yo corremos riesgo, y que podemos salvar vidas. Sé que es importante. En el barrio vive una nena que tiene leucemia, y vemos lo que sufren ella y su familia. Me dijeron que lo pensara, así que me llevo todos estos papeles, pero seguramente firmaré”, cuenta, tímida pero solidaria.

Trabajo paciente

El equipo tiene dos tareas diferentes y necesariamente complementarias. “Es importantísimo que esto se conozca. Y la educación es una pata clave”, destaca Médici.

Mientras Mercado entrevista a Valle, Verónica Arias, Damián Pacheco y Delicia Ocaranza trabajan en el laboratorio y cuentan cómo es al proceso con las madres. No importa quién dice qué; también en eso funcionan como equipo. “A las mamás la información precisa y clara las ayuda a eliminar temores; les explicamos con detalle por qué es importante ser donantes y cómo se hace el procedimiento”, dice una voz. “Les dejamos claro que lo que van a donar habitualmente se tira”, añade otra.

“Les mostramos que dan a luz una vida y al mismo tiempo están salvando otra, y les damos las gracias por ello”, dice alguien más.

Mientras tanto, han desplegado parte del material para explicar lo más gráficamente cómo se hace el proceso, la otra gran tarea del equipo.

Alumbramiento

“Nunca sabemos cuándo va a nacer el bebé, así que hay siempre alguno de nosotros de guardia, y acompañamos a la mamá en la sala de parto. Después de que se cortó el cordón obtenemos la sangre --sigue el coro de técnicos-. Hay que hacerlo rápido, antes de la expulsión de la placenta”.

Se hace una punción hasta llegar a la vena umbilical y, mediante drenaje por gravedad, se va llenando una bolsa especialmente preparada para ello. La sangre colectada será la del bebé recién nacido, pero se ha obtenido sin necesidad de que él sufra pinchazo alguno.

“Cuánto se obtiene varía; lo optimo son 100 cm3, pero 70 ya son una buena cantidad, y alcanzan para una donación de células madre para un receptor de hasta 40 kilos -explica Médici-. Esa bolsita se rotula y se acompaña con una muestra de sangre materna”.

La sangre colectada se entrega al Cucai, que es el ente responsable de todo tipo de donación de órganos (“la sangre es un órgano líquido”, explica a su vez la charla Elizabeth Ávila, directora del hospital del Este) y en avión se lleva al Garrahan. Allí, conservada en un ultrafreezer de nitrógeno a -70°C, la sangre puede esperar, hasta 20 años sin dañarse, a que alguien que la necesite. Y salvarle la vida.

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