Dos “Leones” de importación

George Valentine y Lyonell Gaines son los primeros extranjeros en incorporarse al plantel de Talleres. Los norteamericanos, que llegaron para jugar la Liga Argentina, recibieron a LG Deportiva en su casa de Tafí Viejo y compartieron detalles de su vida en Tucumán, lejos de su país y de sus afectos

05 Feb 2018

Desde que llegaron a Tucumán para incorporarse a las filas de Talleres de Tafí Viejo, George Valentine y Lyonell Gaines dejaron en claro para que venían. Con actuaciones destacadas, los norteamericanos se ganaron un lugar dentro de los titulares e incluso se anotaron dentro de los máximos anotadores del equipo, partido tras partido. Los números hablan por sí solos, y es suficiente ver un partido del “León” para comprobar lo que George y Lyonell son capaces de hacer.

LG Deportiva concertó un mano a mano con ambos, pero no para contar lo que se puede apreciar en la cancha, sino aquéllo que no se revela a simple vista.

Como en casa

George tiene 29 años y llegó desde Carolina del Norte, cuna de Michael Jordan y otros grandes talentos del básquet, para vestir la camiseta del “León” durante la temporada 2017-2018. Fue el primer extranjero contratado por el equipo taficeño, y por unos cuantos meses fue también el único, hasta que llegó Lyonell. La llegada del ala pivot oriundo de Kentucky fue una gran noticia para aquél. “Es bueno tener a alguien que también hable inglés”, cuenta. Es que apenas saben decir unas pocas palabras en español, como “gracias”.

Ambos comparten techo en Tafí Viejo, donde aseguran sentirse cómodos. “Estamos en una buena casa. Todos en el barrio nos hacen sentir muy confortables: la gente nos saluda y nos pide fotos” cuenta Valentine, que dentro de la cancha se desempeña como pivot.

Curiosamente, sostienen que una de las cosas que más les gusta de Tucumán es el calor. “Es muy soleado y eso me agrada”, reconoce George, quien no extraña para nada los inviernos nevados de la costa este.

En la modesta vivienda que los acoge desde el año pasado no abundan los muebles, pero sí los dibujos y cartas que le entregan los fanáticos. “Me las dieron para mi cumpleaños. Incluso me cantaron durante el entretiempo de uno de los partidos. Quedé muy impactado”, recuerda George, que guarda los presentes en una repisa en la cocina.

Jugar al nivel que demanda la Liga Argentina requiere de muchas horas de dedicación. “Salimos sólo para ir a entrenar o a jugar los partidos”, dice George. “También salimos bastante a comer afuera”, agrega Lyonell.

No les disgustan las empanadas, aunque Valentine se identifica como fanático del asadou. Lyonell, en cambio, se aferra más a la gastronomía yanqui. “Una de las cosas que más extraño es la comida. Cada vez que vuelvo, me la paso comiendo”, cuenta el joven de 24 años, que lleva el número 10 en la espalda.

Para George, la nostalgia pasa por algo más simple: “extraño ir por la calle manejando mi auto”.

Añoranzas

Si bien disfrutan de su paso por Talleres, concuerdan en que nunca es fácil estar lejos de la familia. “Hablo seguido con ellos y con mi novia a través del celular”, comenta el reciente cumpleañero, quien militó en clubes de países como Islandia y Suecia. Lyonell, por su lado, viene de jugar en Perú. Para que el desarraigo sea menos difícil de sobrellevar, se refugian en sus compañeros y en el tiempo que les queda por delante en el club de Tafí Viejo.

De todas formas, no todo en la vida de Lyonell Gaines y George Valentine gira en torno a la pelota. En sus momentos libres, cuando están en casa, disfrutan de sentarse frente al televisor. Lo que priorizan frente a la pantalla no son las series o las películas, sino los juegos de consola. Y no precisamente de básquet; ya suficiente tienen con vivir de eso. En cuanto a gustos, George y Lyonell corren por caminos separados: el primero se aferra a su Playstation y a “Madden NFL” (juego de fútbol americano), mientras que “Lyo” es fundamentalista de X-Box y se decanta por los shooters (juegos de disparos en primera persona), al estilo “Call of Duty”. No hay enfrentamientos; cada cual, atiende su juego.

Leyenda

Cuando un extranjero se encuentra con un argentino, suele mencionar a Lionel Messi o Diego Maradona como forma de reconocimiento. Pero para George y Lyonell, la figura ineludible de referencia es Emanuel Ginóbili, quien a los 40 años sigue haciendo estragos en la NBA con San Antonio Spurs. “Es una leyenda. Es muy bueno y a su edad se sigue luciendo en la mejor liga del mundo”, coinciden. Lyonel agrega: “pero creo que por admirar a Ginóbili, los argentinos se olvidan un poco de otro enorme jugador: Luis Scola”.

El pivot y el ala pivot se lucen dentro de la cancha, demuestran jerarquía y aportan a Talleres un toque especial. Llevan una vida normal, lejos del primer mundo, pero rodeados de la calidad de los habitantes de Tafí Viejo y, en especial, de los fanáticos del “León”.

La barrera idiomática no es un obstáculo para entender lo que deben hacer

Mario Vildoza tiene la misión de lograr que sus ideas y planteos se transmitan de manera clara a sus jugadores para que estos puedan plasmarlas dentro de la cancha. En los últimos meses, desde que arrancó la temporada 2017-2018, a Vildoza se le presentó un reto aún mayor: lograr que sus ordenes superen la barrera del idioma y lleguen, con la misma claridad, a Lyonell Gaines y George Valentine. “Hay tres o cuatro jugadores dentro del plantel que hablan inglés bastante bien. Mi asistente es el que más o menos tiene comunicación con Gaines y Valentine porque yo de inglés sé muy poco”, admite el DT.

Hay momentos y lugares en los que las palabras sobran. “En el básquet, uno logra, de una forma u otra, comunicar la mayoria de las cosas”, agrega Vildoza.

Lyonell y George son los primeros jugadores norteamericanos en ser incorporados a Talleres. Eso marca un antes y un después en el equipo, algo que el DT destaca. “En lo deportivo, ellos nos dan el toque de calidad que el equipo necesita”, resalta Mario. Y es que desde que llegaron al equipo taficeño, se han anotado como los máximos anotadores en muchos de los cotejos jugados durante la temporada.

No todo termina en lo meramente deportivo. “Se adaptaron muy bien al equipo. El grupo venía trabajando junto hace unos años y ellos debían ensamblarse. Por suerte lo hicieron muy bien”, subraya el entrenador.

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