Modernizar no es achicar

02 Feb 2018

De Julio Saguir, secretario de gestión pública y planeamiento de Tucumán.-

Entre varios significados posibles, modernizar el Estado es innovarlo y reorganizarlo a partir de la incorporación de lo que se conoce como “buenas prácticas” administrativas, tecnológicas y de gestión en general. ¿Para qué? Para el diseño e implementación de las políticas públicas que mejoran la vida de los ciudadanos, particularmente de los más vulnerables, y construyen una sociedad más justa. Por esto, la modernización del Estado no es un fin en sí mismo. Es un instrumento y un medio para otra cosa: el bienestar equitativo de la gente.

No es obvio que la reducción del personal del Estado sea una “buena práctica” en sí misma, mucho menos cuando su impacto económico (un criterio legítimo de decisión administrativa y política) es cero, o cercano a cero. Tampoco es obvio que el avance tecnológico haga innecesaria ciertas funciones y tareas en el Estado. En muchos casos, lo que hace es transformarlas, eliminando la necesidad de ciertos puestos y abriendo la conveniencia de otros. Aunque algunos organismos estatales (y también privados) aún no lo demuestran, sin duda que la tecnología ha hecho posible la eliminación de las “colas” (sólo a modo de ejemplo) en varias de sus formas. Pero hay muchos lugares de la atención del Estado que verían muy bienvenida una atención más personalizada y atenta que haga más digna la vida de muchos ciudadanos, en particular los más postergados. Y allí no hacen falta menos servidores, sino más, mejor preparados y capacitados para la tarea. Y hay otras tantas áreas del Estado donde se requieren conocimientos y habilidades específicas, que también con preparación y capacitación mediante podrían ser muy bien cumplidos por trabajadores que hoy parecen “innecesarios”.

El Estado moderno es altamente complejo y diverso. Pensar que modernizarlo es achicarlo es desconocer tales características. Si el bienestar de los más vulnerables y la equidad social son el norte realmente de las políticas públicas, entonces cualquier diagnóstico cierto hará pronto muy evidente las varias acciones que el Estado no realiza aún –o realiza de manera ineficiente—para el cumplimiento de tales objetivos. Sólo se debe querer tal propósito y trabajar en consecuencia. Entonces sí el Estado será “moderno”.

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