La música se sumó al reclamo contra el acoso

Muchas estrellas concurrieron a la ceremonia en Nueva York con rosas blancas. Una fiesta en la que brilló Bruno Mars.

30 Ene 2018

Rosas blancas en vez de vestidos negros. Esa fue la señal que eligieron muchos de los que el domingo participaron de la fiesta de los premios Grammy para manifestar su respaldo a las campañas globales #MeToo (#YoTambién) y Time’s Up (Se acabó el tiempo), en contra del acoso sexual a las mujeres y por un tratamiento igualitario de género.

La iniciativa partió de dos productoras, Meg Harkins y Karen Rait. “Escogemos usar la rosa blanca porque históricamente representa esperanza, paz, simpatía y resistencia”, explicaron en una carta pública previa al acto.

El movimiento que nació en el seno de la industria cinematográfica se extendió al de la música, pero con menos impacto y un respaldo más tibio. La principal reivindicación estuvo a cargo de la emotiva interpretación de Kesha de su canción “Praying”. La cantante ha estado luchando judicialmente durante años con su ex productor, Dr. Luke, acusado de abuso emocional y sexual (el empresario negó las imputaciones) y comandó un coro femenino completamente vestido de blanco, el color elegido para la protesta en la ceremonia de la Academia Nacional de las Artes y las Ciencias de la Grabación de Estados Unidos.

“Si necesitas esperanza, espero que esta canción te encuentre”, tuiteó Kesha antes del show. Al presentarla, la cantante y actriz Janelle Monaé afirmó: “no sólo sucede en Hollywood, se acabaron los tiempos de las remuneraciones injustas, el acoso y el abuso de poder”. “Time’s Up!”, murmuró Lady Gaga en su actuación.

Otro momento de fuerte impacto social se dio cuando Alessia Cara (ganadora del premio a artista nueva), Khalid y Logic cantaron “1-800-273-8255”, acompañados por un grupo de sobrevivientes de intentos de suicidio. El título del tema es, precisamente, el número de teléfono de la línea nacional de prevención del suicidio en EEUU. Los artistas de música country Brothers Osborne, Eric Church y Maren Morris, recordaron a las 58 personas asesinadas y a las 500 heridas en octubre, durante un atentado en un festival en Las Vegas; mientras que la emergente estrella cubana Camila Cabello defendió a los dreamers (soñadores), el colectivo de jóvenes hijos de inmigrantes ilegales a los que el presidente Donald Trump quiere ilegalizar. Trump fue blanco de numerosas críticas a su primer año de gestión. “Hoy en este lugar lleno de soñadores de la música, recordamos que este país fue construido por soñadores que persiguieron el sueño americano”, dijo Cabello.

El gran ganador de la noche fue Bruno Mars, que se alzó con las seis estatuillas a las que aspiraba; entre ellas, las tres categorías más importantes: canción por “That’s what i like” (derrotó a “Despacito”), grabación y álbum del año por “24K Magic”. Lo secundó el rapero Kendrick Lamar, con cinco premios en siete postulaciones. El gran perdedor fue el máximo candidato antes de empezar la 60ª ceremonia de los Grammy: Jay-Z estaba nominado en ocho rubros y se fue a su casa sin ningún galardón.

“Papá, si estás viendo esto, te amo. Estoy en los Grammy en este momento”, afirmó Mars, nacido en Honolulú hace 32 años.

Un argentino también fue premiado. “Jazz tango” se llevó el Grammy a mejor álbum de jazz latino, una categoría en la que la estatuilla se entrega antes de la ceremonia televisada. El creador del disco es el pianista Pablo Ziegler, que a los 73 años acredita una extensa trayectoria en la música (entre 1978 y 1989 integró el quinteto de Ástor Piazzolla) y es la cabeza del trío que completan Héctor Del Curto y Claudio Ragazzi, todos nacidos en el país.

Ziegler innovó el género al fundar el estilo que le da nombre a su disco ganador. Radicado en Nueva York, el músico ya tenía un Grammy previo, cuando triunfó en 2005 por su CD “Bajo cero”, y había sido nominado cinco veces al Grammy Latino. También compuso música de películas como “Adiós Roberto” y “Tacos altos”, y fundó el cuarteto Nuevo Tango.

Más allá de que Luis Fonzi y Daddy Yankee no lograron el triunfo con “Despacito”, la cantaron en el escenario. Antes de que comience el show, la colombiana Shakira se quedó con el premio a álbum de pop latino con “El Dorado” (es su cuarto Grammy norteamericano, y además tiene 12 Grammy Latino); Residente (el puertorriqueño René Pérez, ex líder de Calle 13) ganó en la categoría disco de rock, urbano o alternativo latino por el CD que lleva su nombre, y Rubén Blades, con “Salsa Big Band”, en música tropical latina.

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