En un taxi robado se estrellan contra una tapia y los balean

El GPS del auto permitió que los localizaran. Los policías les dispararon. Taxistas los golpearon. Dos armas de juguete Los detenidos habían pedido un viaje hasta San Pablo, donde asaltaron al conductor.

28 Ene 2018
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DESCONTROLADA HUIDA. Los ocupantes del Fíat Palio se estrellaron contra una casa cuando escapaban.

Ayer al mediodía, José Bobba, de 38 años, comenzó a recoger los ladrillos que, en la madrugada, habían quedado desparramados en el jardín de su casa, en el barrio Victoria II. Algunas de esas piezas todavía estaban manchadas con sangre.

Con la ayuda de su primo, Daniel Carrillo, de 45 años, volvieron a levantar la tapia de un metro y medio de altura, que diez horas antes, había derribado un taxi Fíat Palio, en el que se movilizaban dos ladrones que escapaban de la Policía. Poco antes, habían asaltado, en San Pablo, a un chofer, al que despojaron de su vehículo.

Una explosión

En la vivienda de avenida Colón y Fortunata García, Bobba vive con su madre y una hermana. “Como trabajo en una panificación, me fui a dormir temprano. De pronto, escuché un ruido muy fuerte, como una explosión”, comentó a LA GACETA.

“De inmediato, se oyeron muchos gritos, y vi las luces de varias linternas: eran los policías que venían siguiendo a estos tipos. Cuando salí, ya los tenían reducidos. A uno, lo habían agarrado en el patio de la casa; y al otro, lo tenían en la vereda, tirado en el piso”, agregó.

Bronca y golpiza

Rápidamente, la calle se llenó de vecinos. También llegaron decenas de taxistas, que habían sido alertados, por radio, del robo. Como el auto que conducía Juárez Lazo cuenta con un sistema de monitoreo (GPS), pudieron seguir sus movimientos.

“Los choferes estaban indignados. Eran más de cien personas, entre taxistas y vecinos. Todos querían que los policías los dejaran que linchen a estas personas. Finalmente, pudieron golpearlos cuando los agentes los sacaron para llevarlos al hospital”, relató Bobba.

Los detenidos fueron trasladaron al Padilla en un patrullero, porque la muchedumbre no permitió que los subieran a las ambulancias del 107, explicaron las fuentes policiales.

Los sospechosos tienen 32 y 49 años. El primero recibió dos tiros, uno en cada muslo; y el otro, un impacto en la pierna izquierda. Ambos se encuentran fuera de peligro. El fiscal Diego López Ávila dispuso que permanezcan bajo custodia policial.

Un detalle que llamó la atención de los médicos que los asistieron fue que uno de ellos tuviera colocada una bolsa de colostomía, adherida a su abdomen.

Robo y persecución

Juárez Lazo contó que fue abordado por dos pasajeros en avenida Independencia al 2.000. Le pidieron un viaje hasta San Pablo, ida y vuelta. Uno se ubicó en el asiento de acompañante, y el otro, atrás.

El taxista explicó que todo iba bien, hasta que llegaron al destino señalado. “De repente, el que iba atrás me puso un cuchillo en el cuello y me inmovilizó. Por eso, no pude apretar el botón antipánico. Me obligaron a bajar y huyeron”, precisó.

El chofer señaló que, pasado el peligro, le pidió ayuda a un grupo de vecinos. Uno de ellos lo llevó en su motocicleta hasta la sede policial, para que hiciera la denuncia. También avisó a sus compañeros. De ese modo, se puso en marcha la búsqueda.

Poco después, motoristas del 911 observaron el rodado en que escapaban los sospechosos, a la altura del canal Sur.

En ese momento, comenzó una persecución a la que se sumaron otros móviles. La carrera se extendió por más de diez cuadras, hasta que el vehículo se estrelló contra la tapia y sus ocupantes fueron atrapados.

Las fuentes policiales señalaron que su conductor perdió el control al girar a toda velocidad hacia el este, mientras era seguido de cerca por un patrullero, que lo colisionó.

Pistolas de juguete

Según la información oficial, los ocupantes del auto descendieron empuñando pistolas. Los policías les ordenaron que las arrojaran. Como no lo hacían, los agentes les dispararon. Los ladrones fueron heridos. Recién entonces se entregaron. Luego, se estableció que habían utilizado dos réplicas de juguete.

El taxista asaltado llegó al lugar y reconoció a los ladrones. “No se puede trabajar tranquilo, hay que tener mucho cuidado y ver bien a quién llevás”, reflexionó Juárez Lazo, quien es padre de tres hijos, de 2, 3 y 8 años, y trabaja como chofer hace 18 años. “A mí me pasó, a pesar de que conozco bien la calle”, reconoció.

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