Un Tucumán perdido en una novela extraviada

28 Ene 2018
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AÑORANZA. El autor evoca la Remington, los bares, el cigarrillo y el vino.

De Marcos Rozenzvaig.-

El narrador evoca a su padre, periodista del diario Noticias, con una vida acorde a los profesionales de esa época: los años 60, la vieja Remington, los amigos, la política, los bares, el profesionalismo, cientos de cigarrillos y litros de vino. Y lo rescata en su utopía de reescribir su novela perdida.

La vida de ese padre abre las puertas a la época maravillosa de un Tucumán perdido en una novela perdida para siempre. Ese es el tema: la pérdida. El escritor Elsinger mira, como a un niño incorregible, a su propio padre. Y una vez que el lector se instala en esos años, lo siguiente será sentarse en “Los dos Gordos” o en el bar “Colón”, y adentrarse en las luchas de los obreros de la caña a comienzos del siglo XX. Allí el relato confluye con el testimonio de un periodista vivo en la actualidad llamado Marcos Taire. Hasta ese momento el padre podía haber sido un personaje de ficción, pero cuando la novela toma el atajo del testimonio, la ficción se torna real, historia, presencia. De esta manera este hibrido nos sumerge en una lectura que captura al lector hasta la última página...

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