Proyección inventiva de una visión pesimista

28 Ene 2018
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distópica. Claudia Aboaf no apela al panfleto ni a la oratoria falsa.

De Fabián Soberón.-

El rey del agua es una ficción anticipatoria y un western filosófico. Hay en la novela una épica semántica, una lucha por el sentido. Andrea busca el sentido: nada en el sinsentido. Juana, la hermana, se pierde en la nada virtual, paralela. La astróloga anticipa el sentido. El rey del agua, Tempe, es el dueño del sentido. Los caballos de Andrea y de todos son las lanchas. La lucha es desigual. El poder siempre tiene los medios para coaccionar y distorsionar el sentido...

El rey del agua es una novela política en el mejor sentido de la palabra. No hay panfletos ni oratoria falsa. La utopía distópica no nada en la nadería de lo falso sino que es una proyección inventiva y locuaz de una visión pesimista del presente. No digo que la autora sea pesimista. La novela supone un futuro clasista y comandado por un orden irrefutable, autoritario.

Madeja de metáforas, enredadera de ideas y pensamientos, El rey del agua crea una zona con intermitencias de pasado y con la luz cegadora del futuro próximo, como si el tiempo del Tigre fuera un futuro pegado al presente (con posibilidades de jardines paralelos) y como si su sombra inversa estuviera hundida en el agua del presente.

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