Cartas de lectores

17 Ene 2018 Por LA GACETA

Multas y basura en yerba buena

Yerba Buena, martes, siete de la tarde. Calor húmedo, poco viento. Este lector camina sin apuro. Pasa por la roñosa bocacalle de avenida Aconquija y Las Acacias, evitando el eterno charco resbaloso de limo, matizado desde hace 15 días por una enorme montaña de basura. No es basura eliminada por vecinos, es un montículo de 80 centímetros de alto conformado por desechos vegetales, abrevados por el agua (potable) que la SAT desperdicia. Todo normal. Siguiendo su camino, pasa el lector por el veredón de Juan B. Terán y Aconquija, donde un enorme árbol se desplomó hace un mes frente a la ex concesionaria de Alperovich. La inmundicia ahora cambia de ubicación, prefiriendo el veredón que supo ser jardín. Los desechos se acumulan, cobijados por los canteros. Evitando los charcos de ambas calles con pericia asombrosa, un hombre provisto de casco, pero sin uniforme alguno guía a una camioneta de Tránsito cual pastor guía a su rebaño. Detectada la presa (auto estacionado en espacio amarillo brillante del cordón) se comunica por señas, casi mágicamente, con los sabuesos de la Isuzu, quienes, con una velocidad digna de fórmula uno, proceden a instalar el cepo (¡sí, adivinó! amarillo también). Todo muy veloz, o sea cosa que aparezca el dueño y, se pierda una multa. Duración del operativo: 40 segundos, cronometrados por el lector. La pregunta surge casi naturalmente. ¡No podría ser la respuesta a la roña acumulada, tan veloz como el castigo a la infracción? Tres personas, dos vehículos... ¿no los hay para limpiar la ciudad jardín? El corto periplo del lector terminó en su casa, sobre Juan B. Terán, luego de saltar con poca agilidad ambas cunetas, anegadas desde la época de la fiebre amarilla. ¿Mía!

Ignacio Páez de la Torre

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El Nuevo campeón de malambo

El folklore argentino tiene un nuevo “Campeón nacional de malambo” y es un joven tucumano de 22 años, llamado Matías Giménez. Las admirables condiciones personales y profesionales de este chico, al que tengo el gusto de conocer desde pequeño, son un orgullo para los nacidos en nuestra provincia. El joven, extremadamente sencillo y de trato muy amable y respetuoso de sí mismo y de los demás, combina admirablemente estas virtudes con la tenacidad, la constancia, el afán y el deseo de superación que el arte que practica le requiere, cuyo corolario hoy está a la vista de un país entero. Todo Laborde (Córdoba, 51 Festival Nacional del Malambo) vibró al compás de su zapateo el domingo pasado a la madrugada. Y estalló de alegría cuando su nombre fue anunciado como ganador de esta competencia anual. Es larga la lista de gente a la que hay que felicitar por su logro, obviamente comenzando por él, la figura principal. Pero también están sus padres, sus hermanos, sus abuelos, toda su familia, sus amigos, sus compañeros, los profesores que lo formaron y lo acompañaron y, especialmente, su hermano mayor que tomó para sí el reto de acompañarlo en todo momento hasta ser campeón. ¡Salud, Matías! El pueblo tucumano te saluda con inmensa alegría, tanta, como el respeto y el afecto que te brinda el resto del mundo folclórico de toda la Argentina.

Daniel E. Chávez

Pasaje Benjamín Paz 308, San Miguel de Tucumán

La promesa incumplida del 86

Narran los evangelios que el Arcángel Gabriel se presentó ante la Virgen María y postrándose delante de ella, le transmitió el mensaje del cielo. Nuestro señor Jesús, cuando estaba en la cruz, nos encomendó a su cuidado como hijos suyos. En los siguientes 2.000 años, muchos hombres y mujeres han dejado plasmado en sus obras inmortales su amor y su agradecimiento a la Madre de Dios; no solo fueron los santos y los mártires católicos, también muchos artistas, escultores, poetas, músicos, etcétera, de todo el mundo. Estas son muy pocas y pobres palabras para describir el amor que tiene por nosotros la Santísima Virgen María. Los integrantes de la selección nacional de fútbol, campeón del mundial de 1986, no quieren viajar a Tilcara a cumplir sus promesas. Nuestra Madre los espera hasta el último día de sus vidas y no es necesario ningún ritual extraordinario, ni la compañía de ningún político y menos que sea un espectáculo público. Deben entender de se trata de la Madre de Dios. Deben entender que vuestra actitud ha provocado en todo este tiempo reiteradas faltas de respeto en contra de Nuestra Señora y les reclamo que le pongan fin. Si la promesa no existió, es suficiente con decir que no irán y evitarán este manoseo al que han sometido inmerecida e innecesariamente a la Virgen María. Más de 30 años y numerosos justificativos y excusas, son argumentos más que suficiente para aceptar que seguramente nunca cumplirán sus promesas, aunque espero estar equivocado.

Pedro Isaac Pabón

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La boleta de pago no llegó nunca

En mi carácter de usuario N° 496.044 de la empresa de cable CCC, a través de este medio quiero dirigirme a alguna autoridad de esta firma para que me diga si no me remitirán más la factura de pago a mi domicilio. Pido esta información ya que la referida factura nunca me llega, como ocurrió este mes. Por eso, los días 8 y 9 de enero, en forma telefónica, solicité la remisión. Luego del palabreo de la computadora me atendió una mujer, a quien le puse en conocimiento de mi situación. Ella, muy amable me respondió que al día siguiente la tendría en mi poder, pero esto no ocurrió. Por ese motivo, al día siguiente insistí en el pedido, pero esta vez fue un hombre el que reiteró que el pedido estaba hecho. Como el día 10 vencía el primer pago, con mis 80 años a cuestas, y la artrosis que me tiene a mal traer, me trasladé hasta la empresa. Allí tuve que esperar unos 40 minutos en la larga cola de los que iban por el mismo trámite. Así pude cumplir con mi obligación contraída de abonar en tiempo y en forma. Por eso, ahora pregunto: si yo cumplo, ¿la empresa no puede cumplir conmigo? A esta situación la considero una falta de respeto y consideración hacia al usuario. Por lo expresado, espero que el próximo mes la factura llegue a mi domicilio y no tenga que salir en “su búsqueda” otra vez.

Pedro Fernando Sisnero

Santa Mónica 1.923, San Miguel de Tucumán

San Pedro de Colalao

¿Qué diría un cordobés si estuviera veraneando en uno de los principales destinos turísticos que ofrece nuestra provincia? Nada. Se reiría de nosotros, y a carcajadas, por graficarlo así. Es lógico, puesto que es un desastre total, un caos sin control. Sin alumbrado público, mugre por todos lados, calles intransitables completamente destruídas por la lluvia, cuatriciclos y motos a toda velocidad por las calles. Obviamente, el extremo del universo de los destinos turísticos de nuestros políticos y funcionarios. En fin, el cordobés seguro se iría de inmediato.

Guillermo E. Bórquez

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Los códigos mafiosos

El escenario político se complica cada vez más a través de sus protagonistas directos. Parecen no entender que estamos bajo un estado democrático, y no con reminiscencias de un pasado nefasto como la dictadura. Hace poco atentaron contra el domicilio del intendente Alfaro, en Rondeau al 400, donde reside con su esposa la diputada Beatriz Ávila y sus hijos (por suerte, de vacaciones). Sobre éstos “mensajes mafiosos” de amedrantamiento, son perfectamente visibles respecto de quienes podrían ser sus autores. La cuestión es que entre el fuego cruzado está el sufrido pueblo, y por supuesto esto no nos cae nada bien. ¿Hasta cuando vamos a seguir soportando éstos avasallamientos? Realmente estamos yendo para atrás y el panorama es grave.

Daniel Leccese

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El cobro en el banco de Lules

El Banco de la Nación, sucursal Lules, otra vez nos complica los trámites de cobro a los jubilados y pensionados. Las autoridades de la filial Tucumán deben saber que en la sede de calle Belgrano 23, en Lules, nos impusieron para cobrar, en reiteradas oportunidades, los cajeros 1 y 2 (humanos) se niegan a entregar el recibo de sueldo o la “tirilla”, que utilizamos para tramitar los medicamentos ante el PAMI. Los empleados de esta obra social nos exigen ese comprobante y también ante cualquier trámite sanatorial. No es la primera vez que esto ocurre. Quizá sea que el tesorero de esta entidad bancaria, para cumplir su gestión, que quiera imponernos el uso del cajero automático. Nadie duda que es un sistema de avanzada, es la modernidad, pero en muchos casos no es compatible con los conocimientos de un gran número de beneficiarios de la Anses. Pero el rigor en el trato de esta gente bancaria está fuera de lugar y no contempla que la mayoría concurrimos bien temprano para cobrar. Es que tenemos que ir luego a nuestros trabajos, porque la situación económica nos obliga a salir a obtener otro ingreso. En muchos casos, tratan de disuadirnos que usemos el cajero automático. Tal vez a ellos la bancarización les favorezca, ya que pueden realizar extracciones a diario sin ningún tipo de problemas. Claro, ellos trabajan ahí, donde están esos cajeros. En cambio nosotros debemos trasladarnos desde otros puntos de la provincia para realizar las extracciones. Lo más probable es esta carta no mejore en forma inmediata el trato hacia los jubilados y pensionados, pero estos empleados del banco deben tener en cuenta que las inclemencias climáticas nos enferman, si hace calor nos calcinamos y con el frío nos congelarnos. Quizá no sea el caso, pero aveces nos sentimos como discriminados en la entidad bancaria. Considero que todo es solucionable, y en este sentido los jubilados y pensionados se lo vamos a agradecer.

Carlos A. Drube

Avenida San Martín 51, San Pablo

Publicidad engañosa e ilegal

Un cuarto de libra equivale a 114 gramos; el Sistema Métrico Legal Argentino (Simela) establecido por Ley Nº 19.511 en 1972 es de cumplimiento obligatorio. La publicidad en el cartel de la esquina suroeste del cruce de la calle 25 de Mayo con Santiago del Estero (foto) es publicidad ilegal y engañosa. Se pretende valorar la oferta diciendo que es un “Cuarto de libra” en lugar del mínimo “114 gramos”, o sea “0,114 kg”. Sería bueno que la Dirección de Comercio Interior tomara cartas en el asunto con esta denuncia pública por afrenta a la ciudadanía y que sancione, en consecuencia, a la empresa anunciante con la entrega en algunos comedores de cientos de esos productos ofertados en lugar de una multa dineraria que ingresaría al erario público.

Carlos Duguech

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