La exigua cantidad de donantes de sangre

17 Ene 2018

Sin ella la vida no sería posible para aquellos que la llevan consigo. Es alimento vital, energía; en un sentido figurado o metafórico, se la asocia con la pasión, el coraje, el sacrificio, el reniego, hasta con la antigua educación. Se afirma también que por la sangre navegan también nuestros antepasados, de manera que está vinculada con la identidad. ¿Quién se opondría a entregar gratuitamente una pequeña porción de su sangre para ayudar a vivir a otra persona? Las situaciones límite nos hacen tomar conciencia de la importancia de donar este preciado líquido cuando lo necesitamos o lo requiere un ser querido para una intervención quirúrgica, pero una vez transcurrida la urgencia, esta acción generosa raramente se repite.

Tal vez esa sea una de las razones por las cuales la cantidad de donantes no se incremente. Según la jefa del Servicio de Hemoterapia del hospital Padilla, para cubrir la demanda en la provincia, serían necesarios alrededor de 70 donantes diarios; hay días en que no llegan a 40. “Es importante que tomemos conciencia de la necesidad de nuestros enfermos. Con que sólo el 3% de la población se acercara a donar sangre, en la provincia no sufriríamos la angustia de la escasez”.

Suelen necesitar transfusiones las mujeres con complicaciones obstétricas; los chicos con anemia grave, los individuos con traumatismos serios ocasionados por accidentes, enfermos de cáncer o personas que son intervenidas quirúrgicamente. También requieren sangre los pacientes con talasemia o drepanocitosis, y se la emplea en la elaboración de factores de coagulación para los hemofílicos. Con lo que dona una persona (aproximadamente 400 ml, el 7% del volumen total de sangre) se puede salvar la vida de tres adultos o de seis niños. Si se dona dos veces al año, desde los 18 hasta los 65, se ayudaría a salvar más de 282 vidas.

Si los donantes en general son pocos, lo son aún menos aquello que tiene el factor RH negativo. En 2011, hubo una loable iniciativa para paliar esa carencia. La Universidad Nacional de Tucumán y el Sistema Provincial de Salud (Siprosa) firmaron un convenio por el cual la casa de altos estudios se comprometía a triplicar la cantidad de dadores de sangre RH negativa en el ámbito académico. En esa oportunidad, se informó que el 7% de los tucumanos poseía ese factor que es el más difícil de conseguir; solo un 14% de la población era donante voluntario y más del 80% es donante dirigido, es decir, que dona cuando tiene un familiar que requiere sangre con urgencia. “Donar sangre no enferma, no engorda, no hace mal, al contrario nos hace mas solidarios y mejores personas”, afirmó el la ocasión el ministro provincial de Salud. El proyecto “Donar sangre, un gesto solidario, una responsabilidad social” tenía por objetivo informar y generar conciencia en el ámbito universitario sobre la importancia de donar sangre.

Se atribuye a menudo la baja cantidad de donantes a la falta de información y a falsos prejuicios. El Estado podría promover campañas de concientización en la administración pública, en el sector privado, en los centros vecinales. Sería importante que se educara en tal sentido a los niños y adolescentes para que tomaran conciencia de que ofrecer desinteresadamente su propia sangre es un acto no solamente de solidaridad, sino que contribuye a salvar seres humanos.

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