Alfombra roja en Melbourne

Deporte y moda, una relación reflejada en la presentación del primer Grand Slam del año.

15 Ene 2018

El tenis estuvo desde siempre estrechamente vinculado a la moda. Concebido originariamente como un esparcimiento reservado a las clases acomodadas, desde fines del siglo XIX se fue desarrollando un riguroso código de vestimenta que, entre otras cosas, estipulaba el uso de zapatos de charol, corbatas y, en el caso de las mujeres, faldas hasta el tobillo. Además, se consagró al blanco como color “oficial”, por lo cual desde entonces se ganó el mote de “deporte blanco”.

Actualmente, el dress code es mucho menos estricto (salvo en Wimbledon, donde los jugadores pueden ser descalificados si no visten enteramente de blanco), pero ello no obsta a que el tenis siga fuertemente vinculado al mundo del fashion.

De hecho, basta recordar los diseños exclusivos de Nike para Roger Federer o María Sharapova (por caso, el vestido negro con incrustaciones de diamante que lució en su recorrido hacia el título en el US Open 2006) para advertir hasta qué punto los tenistas son también modelos.

Por eso, los Grand Slams también pueden tener su alfombra roja. Y la del Abierto de Australia, que comenzó anoche, tuvo la suya en la fiesta de presentación que se realizó en la terraza del lujoso hotel Crown Towers, en Melbourne. Allí estuvieron estrellas como Garbiñe Muguruza, Caroline Wozniacki, Stanislas Wawrinka, Eugenie Bouchard y Gael Monfils luciendo sus mejores ropas. Y la checa Karolina Pliskova, ex número 1 del mundo, posó con un diseño de alta costura, valuado en más de ¡US$100.000!

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