Para frotarse los ojos

La primera jornada de la prueba dejó en claro que cada edición crece en exigencia.

07 Ene 2018
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CON TODO. La Toyota Hilux oficial de Al-Attiyah desciende por una de las dunas peruanas. Las otras dos camionetas del equipo también terminaron por delante de todos los Peugeot, los rivales a vencer. Reuters

La palabra de la Amaury Sport Organisation (ASO) se cumple. Desde que en 2015 Marc Coma se hizo cargo de la dirección deportiva del rally, cada carrera fue más difícil, como la ASO desea. En 2018, y apenas transcurrido el primer día, no hay excepción al pedido.

“La magia está en la capacidad de sorprender a los pilotos con nuevas dificultades”, declaró Etienne Lavigne en la rampa de largada en Lima, Perú. El director general de la carrera, disfrazó lo “extremo”, con “magia”. El vocablo suena mucho más amigable, sí, pero la realidad mostró más hostilidad de la pensada en el comienzo que inéditamente tuvo competencia.

Desde la largada simbólica hasta la llegada del último competidor, hubo momentos para frotarse los ojos. Hubo que certificar lo que sucedía desde el centro urbano hasta el desierto. De la fiesta en El Pentagonito, hasta la salida del primer especial en Pisco, el Dakar registró el primer abandono. Sí, ¡en el enlace! El alemán Juergen Droessiger chocó de atrás a una camioneta Hyundai que iba por la ruta Panamericana y... chau carrera. Los que llegaron hasta la largada de los 37 primeros kilómetros y los completaron, deben estar maldiciendo, un poco por lo menos, a Coma y Lavinge. Se sabía que las altas dunas del desierto peruano iban a ser difíciles y el corto kilometraje invitaba a pensar en una ambientación más placentera que exigente. Nada que ver.

“No se ve por el sol que está muy alto. Está muy peligroso y hay que navegar muy bien”, decía Gastón Mazzucco en la llegada del primer campamento dakariano. Minutos después, el portugués Joaquim Rodrígues protagonizó un vuelo espectacular con su Hero 450 Rally al tomar una duna. El europeo aterrizó con las dos ruedas, a alta velocidad y golpeó con todo su cuerpo en la máquina. Fue evacuado en helicóptero y, según publicó la web de la carrera, llegó sonriente al hospital pese a que en su debut sólo transitó un par de kilómetros.

Pero quizás, lo que más hizo frotarse los ojos, fue la clasificación de autos, que está liderando el qatarí Nasser Al Attiyah con una Toyota: ningún Peugeot aparece hasta el puesto 11. Más de lo que pide Lavigne para su carrera: sorpresa. Otros líderes parciales de la caravana son Sam Sunderland (Motos); Ignacio Casale (Cuatriciclos); Aníbal Aliaga (UTV) y Ales Loprais (Camiones).

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Dakar 2018
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