Entre fiascos y locuras

07 Ene 2018 Por Ezequiel Fernández Moores
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VUELVE. Tevez regresa a Boca, luego de un año en China donde fracasó.

Un jugador que a los 33 años fracasó en China vuelve como figura rutilante a la Argentina. Podríamos decir que el mundo se ha vuelto loco si no aclaramos que ese jugador es “Carlitos” Tevez. Pero no dejaríamos de pensar igualmente que el fútbol ha enloquecido si recordamos que Tevez se había ido hace sólo un año a China con un salario de 730.000 euros semanales, en ese momento, el más alto del mundo, antes de que “Leo” Messi y Cristiano Ronaldo subieran sus contratos y Neymar fuera al PSG.

Tevez, se sabe, jugó apenas 16 partidos con registro magro de cuatro goles y cinco asistencias. Cuentan que, en rigor, a Tevez le debían dinero y ganó algo así como 31,8 millones de euros. Como sea, son casi dos millones por partido. “Carlitos” vivió lesionado y fue ausente de lujo en la final de la Copa China, único título que ganó el Shanghai Shenhua, que terminó 11° en la Superliga nacional.

Ahora, en su nueva vuelta a Boca, Tevez debutará ya con 34 años, físicamente bien pero inactivo y con miles de hinchas que no olvidan su última partida, porque había jurado amor eterno y se fue argumentando infantiles presiones para justificar su viaje a China. Acumuló su cuenta bancaria, pero dilapidó prestigio.

Boca, que ingresó al menos unos U$S 10 millones con la operación, sabía desde hacía tiempo que Tevez volvería al club. Lo sabía acaso el presidente Daniel Angelici cuando buscó atenuar la decepción de la partida, diciendo que Tevez podía volver antes de lo previsto. ¿Lo sabría acaso también el presidente Mauricio Macri aún cuando decía que Tevez se convertiría en el mejor embajador argentino en China y abriría mercados en ese país? China es el único que perdió con la movida. Lujos que se da el fútbol. Castigar al país que, según parece, dicta las nuevas reglas del comercio mundial.

¿Es necesario recordar todas y cada una de las bobadas y lugares comunes que se dijeron cuando partió Tevez, silenciadas ahora porque la noticia del regreso sirve para alimentar titulares en tiempos sin campeonato y cuando se precisan telenovelas de verano para mantener el rating? Tevez, hay que decirlo, fue uno de los grandes fiascos del fútbol en 2017. También podríamos decir que otro de los grandes fiascos del año fue el de Marcelo Bielsa y su abrupta salida del Lille francés, después de toda la expectativa que suele crear el “Loco” cuando llega a un nuevo club. Pero una cosa es el fiasco inesperado después del compromiso pleno (Bielsa). Otra es el fiasco anunciado (Tevez).

“¿Es que el fútbol ha enloquecido?”, se preguntaba un hincha en un foro inglés por los dineros que movió el caso Tevez. Justo en Inglaterra, apenas unos días antes, el DT José Mourinho buscaba justificar su opaca gestión afirmando que los 338 millones de euros que Manchester United había invertido en refuerzos no eran “suficientes” para competir contra la opulencia del vecino Manchester City, de Pep Guardiola. “Ellos han fichado laterales pagando precios de goleadores”, dijo Mourinho. En rigor, tiene algo de razón. Por tres laterales, City había pagado al comenzar la temporada 150 millones de euros. Sí, el fútbol ha enloquecido (aunque esto no quite que el equipo de Guardiola es algo más que chequera, también es juego, como lo demuestra su gran fútbol de los últimos meses).

La Liga de España, celosa de los nuevos actores, mantiene su denuncia formal ante la UEFA sobre el origen del poderío económico de los dos nuevos ricos del fútbol mundial. Afirma que los dineros no son del fútbol, sino de un Estado (Qatar en el caso de PSG y Emiratos Árabes en City). “Cuando yo dirigía en España -replicó Unai Emery, DT de PSG- había dos grandes (Real Madrid y Barcelona, claro) y nadie preguntaba de dónde venía el dinero para los fichajes”.

El viernes pasado hablaba con Carlos Bilardo en radio. Salió el tema de Mourinho. Le pregunté si acaso Zinedine Zidane no había sido una gran sorpresa. Porque ganó con Real Madrid todo lo que no pudo ganar el más experimentado y mediático Mourinho. Zidane cumplió el jueves dos años como DT de Real Madrid. Ganó ocho títulos. Perdió apenas 11 partidos de 113 que jugó. Registró un 73,2 % de eficacia. Y, fiel al mismo estilo que tenía cuando jugaba, jamás apareció ante los medios golpeándose el pecho. “Y… es Real Madrid”, me respondió Bilardo, como diciendo que el Zidane-DT no habría tenido tanto suceso si su equipo hubiese sido Leganés. El dinero empuja, claro. Es cada vez más decisivo.

Peor aún, es cada vez más obsceno. Escuchamos en estos días que Real Madrid, como jamás podrá fichar a “Leo” Messi, quiere dejarlo entonces sin socios en Barcelona y planea fichar a un Neymar que no parece a gusto en PSG. Y que PSG tiene a su vez lista una megaoferta para sacar a Cristiano Ronaldo de Real Madrid. Y que Barcelona pagará a Liverpool 160 millones de euros por Philippe Coutinho. Y que Liverpool acaba de pagar por el holandés Virgil van Dyjk 85 millones de euros, récord mundial por un defensor. Es cierto, como decía el hincha inglés, el fútbol (¿sólo el fútbol?) ha enloquecido. Y no es precisamente Tevez el responsable.

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