Antes querían muñecas, hoy las nenas piden sets de maquillaje

Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron el microcentro, el barrio Autopista Sur y algunas plazas de la capital.

06 Ene 2018

Los rayos del sol ardían y la música, que se escuchaba a una cuadra de distancia, anunciaba que algo estaba pasando en las peatonales. Pero lo que los más pequeños no imaginaban era que se encontrarían con Melchor, Gaspar y Baltasar. Las caras de sorpresa lo decían todo. De a poco, entusiasmados, se fueron acercando a ellos para entregarles las cartas en las que les confiaron sus deseos más profundos. Mientras tanto, los Reyes Magos saludaban y posaban para cientos de fotos. Todos querían llevarse ese recuerdo a casa. Así se vivió la previa de la noche más esperada por los chicos. La iniciativa fue de la Dirección de Cultura de San Miguel de Tucumán, que propuso seguir con la tradición y la ilusión en todos los corazones. Juan Carlos Wayar, jefe de departamento Técnico Artístico, dijo que el objetivo fue sostener la “mística” y la alegría que genera el famoso trío.

Por la tarde, los Reyes visitaron el barrio Autopista Sur y volvieron al centro, para completar su recorrido por las plazas Urquiza, Independencia, San Martín, Belgrano y de la Fundación, ubicada en Mate de Luna y Lucas Córdoba. El tour finalizó anoche en plaza Independencia.

Regalos soñados

En la peatonal Muñecas, Francisco Oscar Toledo, de 10 años, le pidió a Gaspar -su rey mago preferido- una Nintendo Switch. Afirmó que se la merece porque este año no se llevó ninguna materia y sostuvo que eso “es suficiente” para recibir un buen regalo. Su mamá, Patricia Franchini, respondió con risas al pedido de su hijo y elogió la acción de la Municipalidad, pero recomendó que vistieran a los Magos con shorts, para que el calor les sea más llevadero. Sucede que, a pesar de las altas temperaturas, no se habían desprendido de las túnicas ni, por supuesto, de las coronas.


Uno de los más pequeños, Danilo Galván, de 4 años, pidió que le regalaran un camión de bomberos, pero -aclaró-, “sin escalera porque queda feo”. Para Mercedes Galván, la mamá de Danilo, lo más importante es mantener intacta la ilusión de los que creen en los Reyes.

Los primos Martín Tula, de 4 años, y Santiago Quinteros de 7, querían un dragón y una Play 4, respectivamente. Norma Vaquinsay, mamá de Santiago y tía de Martín, también participó de la fiesta y, aunque no entregó una carta, se permitió desear que se terminen las guerras -que atentan contra miles de niños en el mundo- y que la inocencia de los más chicos dure lo máximo posible.

Eluney Capdevila, de 6 años, prefiere a Baltasar, y le pidió un maletín de maquillaje, lo mismo que su hermana Ludmila, de 12. Claro que la más grande aclaró que quiere en su maletín sólo productos profesionales, “no de juguete”.

Los grandes también

Néstor Capdevila, papá de las pequeñas “maquilladoras”, también disfrutaba de la fiesta y expresó que este tipo de celebraciones le parecen muy emotivas y necesarias, porque le sacan una sonrisa a la gente. “Cosa que -dijo- hoy es muy difícil”. Y agregó: “las costumbres se van perdiendo de a poco, sobre todo con internet, y está muy bueno devolverles a los chicos la ilusión de seguir creyendo. De lo único que se olvidaron fue de la barba. Raro, porque es algo que ahora está muy de moda”, bromeó.


Santiago Amadeo Giri tiene 86 años y fue otro de los que se sacó una foto con las estrellas del momento. Dijo ser amante de los recuerdos, y que quería que sus hijos y sus nietos lo vieran con los Reyes.

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