Mil millones de euros costó el desafío independentista catalán

Mil millones de euros costó el desafío independentista catalán

Se desaceleró el crecimiento, dijo el ministro de Economía español

INQUIETUD. Según De Guindos,  la decisión catalana generó desconfianza.  reuters INQUIETUD. Según De Guindos, la decisión catalana generó desconfianza. reuters
02 Enero 2018

MADRID, España.- El ministro de Economía de España, Luis de Guindos, cifró en unos 1.000 millones de euros el costo económico del fallido proceso independentista de la región española de Cataluña.

En una entrevista, De Guindos explicó que la cifra responde a la desaceleración de cuatro o cinco décimas del crecimiento del PBI catalán -de alrededor del 0,9% al 0,4%- en el cuarto trimestre, que supone en total unos 200.000 millones de euros.

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A partir de ese cálculo, el ministro concluyó que la crisis política que desató el intento del gobierno regional de separarse de España le pudo costar unos 1.000 millones de euros al crecimiento económico de Cataluña.

Según explicó, esta desaceleración pone de manifiesto la “enorme inquietud y desconfianza” que generaron las decisiones del anterior gobierno regional de Cataluña, liderado por los mismos dirigentes que hace unos días volvieron a ganar la mayoría parlamentaria en las elecciones convocadas por Madrid.

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Por eso, De Guindos señaló que espera que el próximo Poder Ejecutivo catalán sea consciente de estos costos, abandone la “vía unilateral” hacia la secesión y se centre en el día a día” y en las necesidades básicas de la sociedad catalana.

En su informe sobre la Situación de España, el servicio de estudios del BBVA ya había alertado en noviembre que la incertidumbre generada por la crisis política en Cataluña podría restar hasta 1,1 puntos al crecimiento económico del país en 2018.

La celebración del referendo independentista, declarado ilegal por la Justicia española, la represión de Madrid y el avance separatista inalterable del anterior gobierno regional desencadenaron, a fines de 2017, la fuga de más de 3.000 empresas de esa comunidad española -una parte de ellas históricas- que trasladaron su domicilio social a otras partes de España y llevaron al gobierno a rebajar la previsión de crecimiento en 2018 del 2,6 al 2,3%.

Aunque en las últimas semanas se ha frenado la salida de empresas, está por ver el efecto que la crisis puede tener sobre la captación de inversiones internacionales, tanto en Cataluña como en el resto de España, dada la imagen que se ha proyectado en los últimos meses y que las fuerzas políticas independentistas volvieron a ganar la mayoría en las elecciones previas a Navidad. (Télam)

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