La edición y difusión de los cancioneros del folclore

02 Ene 2018

La música popular argentina ha tenido un año positivo en muchos aspectos, tanto en el surgimiento de nuevos y excelentes valores, como en la consolidación de algunos de los ya fogueados, aunque no siempre acompañados por los medios de difusión o el Estado, que son los vehículos fundamentales para que la gente los conozca. Las redes sociales por internet han sido una buena opción a la hora de mostrar lo que cada uno de ellos hace. El centenario del nacimiento de Gustavo “Cuchi” Leguizamón, uno de los creadores clave del folclore, puso la nota de distinción en 2017. Tal vez no tuvo tantos homenajes como los que se merecía, pero su aniversario no pasó, por cierto, inadvertido.

Una buena noticia la dio en diciembre pasado el Instituto Nacional de la Música (Inamu) con la publicación de “Corazón alegre. Obra de Gustavo Cuchi Leguizamón”, libro editado conjuntamente con el Fondo Editorial de la Secretaria de Cultura de la Provincia de Salta. El trabajo será distribuido en forma gratuita en escuelas artísticas, conservatorios, universidades.

El organismo indicó que se trata de un libro pensado como material de estudio para espacios educativos de música de todo el país, una recuperación para entender la obra de uno de los máximos referentes de la música argentina. Es el resultado de un trabajo de investigación sobre las partituras originales para piano (algunas de ellas inéditas) y las grabaciones de las interpretaciones del Cuchi, generando nuevas partituras que reflejan su estilo y que integran la obra junto con transcripciones para guitarra que conservan la sonoridad del compositor, y los arreglos para dos voces que se hicieron conocidos a través del Dúo Salteño. Son 43 composiciones que representan parte del universo musical de Leguizamón.

Tucumán tiene antecedentes en ese sentido. Los cancioneros de Juan Alfonso Carrizo, el libro “Tucumán”, de la musicóloga Isabel Aretz, editado en 1946 por la Universidad Nacional de Tucumán -aún espera su reedición-, el Mapa Musical de la Argentina, de nuestra Leda Valladares, conforman un material fundamental en nuestra cultura. A ello se suma el cancionero “Tucumán canta”, de Violeta Hemsy de Gainza, una selección del abundante patrimonio musical tucumano, editado por la Provincia en 2011, que presenta una guía didáctica e incluye un glosario de los géneros musicales abordados con sus correspondientes esquemas de acompañamiento rítmico y una tabla general de los diferentes tipos de acordes y la forma de construcción en piano. En los últimos años la UNT ha dado a conocer los cancioneros (acompañados con partituras) de Rolando Valladares, Luis Víctor Gentilini, Rubén Cruz y Osvaldo Costello.

Este valioso material debería distribuirse gratuitamente en las escuelas y en los espacios de formación artística. Debería ser objeto de estudio de quienes se convertirán luego en educadores de música. Se podrían impulsar certámenes de arreglos vocales para distintas formaciones -incluyendo coros-, de obras de creadores tucumanos que puedan cantar los alumnos. Sería un modo de fortalecer la raíz cultural y de aprender a conocer y a querer más a Tucumán. Como bien señala Violeta de Gainza, recuperar el valor y la vitalidad de las voces acuñadas por la tradición, y presentes entre las nuevas generaciones, es un modo de devolver al resto de la nación, bienes imprescindibles de su complejidad cultural.

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