Da Vinci se muda al museo Louvre de Abu Dabi

“Salvator mundi” confirma el cambio del perfil de los compradores

02 Ene 2018
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RÉCORD MUNDIAL. “Salvator mundi”, de Leonardo Da Vinci, fue vendido en U$S 450 millones en noviembre. NBC News

La moderación que parecía imponerse en el mercado del arte llegó a su fin en 2017 con un golpe de martillo: en noviembre, la venta en subasta de “Salvator mundi”, de Leonardo da Vinci, por algo más de U$S 450 millones dejó sin respiración a la sala entera de la casa Christie’s y sacudió el ambiente. El comprador fue el príncipe heredero saudí, Mohammad bin Salman bin Abdulaziz Al Saud.

Este año la obra será expuesta en el recién inaugurado Louvre de Abu Dabi (la capital de los Emiratos Árabes Unidos), una idea que cuadra con el concepto de un museo que pretende derribar las barreras entre civilizaciones. Junto a ella habrá otro Leonardo, “La belle ferronnière”, también en manos del único museo offshore del gran centro parisino. También el MoMa neoyorquino dedicará una muestra a Da Vinci, centrada en la conexión entre el artista italiano y el estadounidense Charles White (1918-1979).

El récord mundial no ha hecho sino que muchos se pregunten cuánto tardarán en superarse barreras como la de los U$S 1.000 millones. Se acabó eso de hablar en términos como “crepúsculo”, “horas bajas” o “inseguridad del mercado del arte internacional”, como ocurría en 2016.

Durante el año pasado, Christie’s ha vendido siete de las 10 obras más caras de los últimos 12 meses. El consuelo de su competidora Sotheby’s es que fue ella la que vendió la segunda pintura más cara de la temporada, una obra del estadounidense Jean-Michel Basquiat (1960-1988), por U$S 110 millones, en mayo.

“El mercado estadounidense está en una situación maravillosa -le dijo a la agencia DPA el presidente global de Christie’s, Jussi Pylkkanen-. Simplemente la gente quiere ver cosas frescas, no las que se vendieron ya tres veces en la última década. El mercado está bien calibrado, tiene una buena energía y por fin está globalizado de verdad”.

Totalmente optimista se muestra también el presidente para Europa de Sotheby’s, Philipp Herzog von Württemberg, que asegura que todo ha vuelto a ir sobre ruedas en su negocio. En las subastas de impresionistas, modernos y contemporáneos de noviembre en Nueva York la firma aumentó sus ventas un 12% respecto de 2016. “Somos totalmente optimistas de cara a 2018. El mercado marcha fabulosamente bien”, señala. Hay una masa de compradores “que dispara los precios al alza”, cuyo perfil cambió radicalmente: los asiáticos, que hace un par de años constituían entre el 8 y 10% de los compradores, son ahora entre el 30 y 40%.

Los analistas coinciden en que el récord de Da Vinci ha provocado una atención mundial extrema en el mercado del arte. Así lo afirma Robert Ketterer, de la casa de subastas homónima de Munich. El mercado se ha estabilizado considerablemente en comparación con 2016, con menos oferta y ventas al alza.

Pese a todos los récords, los expertos llaman a no hacerse demasiadas expectativas. “Las oscilaciones en función de cada artista son extremas”, señala Markus Eisenbeis, de la casa de subastas Van Ham, de Colonia (Alemania). “Rápidamente suben, pero a la misma velocidad bajan”, explica. Y el interés de los compradores se enfoca cada vez más en los siglos XX y XXI, especialmente en el arte posterior a la 1960.

También Eisenbeis considera el récord mundial de “Salvator Mundi” una señal positiva para el mercado del arte. “Supone una confianza de base en el mercado”, dijo. Hans Neuendorf, fundador de la publicación online especializada Artnet, advirtió: “en este contexto no importa si el cuadro es auténtico o está tratado; en la cumbre del mercado sólo importan los trofeos, no el arte”.

Lo que está claro es que el mercado del arte crece y que países como China entran a pasos agigantados. Entre las 10 obras más caras vendidas en 2017 se coló en el décimo puesto la de un artista chino, Huang Binhong: su “Yellow mountain” fue vendida por U$S 50,6 millones por China Guardian Auctions Co. en junio.

Además, hay una cifra enorme de ferias de arte y de galerías, destaca Neuendorf. “Y cuando alguien es hoy en día relativamente adinerado ya no puede permitirse decir que no está interesado en el arte”, destacó.

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