Playa o montaña: cómo cuidar a los bebés en sus primeras vacaciones

Viajá tranquilo con los chicos, pero tomá algunos recaudos.

22 Dic 2017

“¿Tenés un bebé menor de un año? Mejor no vayas a la playa. Pero si ya planeaste el viaje, hay muchos cuidados que es necesario tener en cuenta”. Esa es la primera respuesta de la pediatra Sandra Soto cuando se le consulta qué hacer durante las primeras vacaciones de los más pequeños. Tanto la profesional tucumana como sitios especializados en crianza o la Sociedad Argentina de Pediatría coinciden en que hay horarios que respetar, alimentos que evitar y cuidados en las playas o en las montañas para que no surjan situaciones que pueden arruinar el viaje de toda la familia.

Para empezar, Soto indica que un bebé siempre debe permanecer bajo una sombra compacta. Con ello quiere decir que tiene que estar bajo techo y alejado de espejos de agua que refracten la luz, como piletas, ríos o mar. Por otra parte, sostiene que es recomendable llevarlo a la playa o al río cuando la sombra sea el doble de la altura del árbol; entonces el horario prohibido será entre las 11 y las 16 (“en Brasil es hasta las 17”).

Aclara que los bebés, además de sombrero y gorra deben llevar puestos protectores solares para pieles sensibles, con un factor de 60 para los menores de un año; para los mayores de esa edad, de 45 a 60; y si llegaran a ser alérgicos, deben estar vestidos con ropa clara, de algodón, con colores claros. Estos protectores deben reforzarse cada dos horas y media. “Los chicos que se queman con el sol habitualmente terminan en terapia intensiva; les baja la temperatura por un medio físico y eso es peligroso”, opina la médica.

Sobre los mosquitos, también hay que tener especiales cuidados. Soto recomienda: antes de salir y unos 20 minutos después de haberle puesto el protector, debe colocarse repelente (“se repone si se meten al agua; los de tapa naranja duran cuatro horas y los de tapa verde, unas seis”) y donde estén hospedados deben enchufar los frascos con repelente o las tabletas durante las 24 horas, sobre todo en los lugares donde hay agua estancada cerca del mar o ríos.

La Sociedad Argentina de Pediatría advierte que se debe recordar que las nubes dejan pasar el sol y que la arena, el agua y la nieve aumentan su acción; hay que mojarles la cabeza a los bebés y mantenerlos hidratados continuamente; y si llegaran a sufrir quemaduras graves, no demorar la consulta y concurrir al hospital más cercano (“mientras tanto, utilizar compresas frías y administrar líquidos”).

La comida es otro punto importante si se van de vacaciones con niños pequeños. “Las verduras -aconsejó Soto- deben estar cocidas y no crudas; tampoco deberían comer pescado si no se está seguro de que es fresco. Y prestarle especial atención a la comida ambulatoria: la manteca que le ponen al choclo puede haber perdido la cadena de frío o el que te vende el pancho puede no haberse lavado o desinfectado las manos, entonces eso puede generar una diarrea con un pico febril que termina arruinando las vacaciones. Esas diarreas son bacterianas y se tratan con antibióticos. Y las intoxicaciones alimentarias son las afecciones más comunes durante este período”.

> Opiniones

“Fuimos a la playa cuando Flor tenía 11 meses. Las precauciones que tomamos fueron: usar siempre protector y gorro, alquilamos una carpa en un balneario (para que siempre tenga sombra) y cuando bajaba el sol recién íbamos más cerca del agua. Le dábamos mucha fruta y siempre agua fresca. Pasamos unas vacaciones hermosas”.
María José Rubiol
mamá de Florencia (foto)
 
“Nacho tenía como 20 días cuando lo llevé por primera vez a Tafí del Valle. Íbamos al río temprano o después de las 16; le poníamos protección solar y buscaba un lugar cerca de un árbol para acampar y tratar de que no le dé el sol directo. Las vacunas que le tocaban se las puse ahí en el hospital, y estuvo perfecto”.
Guadalupe Rez Masud
Mamá de Ignacio (foto) y Felicitas

- “Fuimos a la playa cuando Flor tenía 11 meses. Las precauciones que tomamos fueron: usar siempre protector y gorro, alquilamos una carpa en un balneario (para que siempre tenga sombra) y cuando bajaba el sol recién íbamos más cerca del agua. Le dábamos mucha fruta y siempre agua fresca. Pasamos unas vacaciones hermosas”.
María José Rubiol
mamá de Florencia

- “Nacho tenía como 20 días cuando lo llevé por primera vez a Tafí del Valle. Íbamos al río temprano o después de las 16; le poníamos protección solar y buscaba un lugar cerca de un árbol para acampar y tratar de que no le dé el sol directo. Las vacunas que le tocaban se las puse ahí en el hospital, y estuvo perfecto”.
Guadalupe Rez Masud
Mamá de Ignacio y Felicitas

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