Cartas de lectores

20 Dic 2017

Los sueldos de los próceres

En “Historia de corceles y de acero” Daniel Balmaceda nos cuenta que dos semanas después de haber cambiado el sistema de gobierno en el Río de la Plata, los miembros de la Junta acordaron sus sueldos. Se resolvió que su presidente, Cornelio Saavedra, ganaría 8.000 pesos anuales. Era bastante menos de lo que cobraba el virrey Cisneros (12.000 pesos), pero era más que suficiente para vivir con cierta comodidad. En cuanto al resto de los integrantes, se asignaron un sueldo de 3.000 pesos anuales. Uno solo de los vocales renunció a su remuneración. Fue Manuel Belgrano, quien de todas maneras cobró un salario por comandar las fuerzas enviadas al Paraguay primero y al Norte después, aunque tenía derecho a cobrar los dos sueldos. El vocal Castelli, enviado al Alto Perú con un ejército, lo hizo. Cuando Moreno renunció a la Junta dejó de percibir su sueldo. Pero al ser nombrado comisionado ante Inglaterra obtuvo un singular aumento en sus ingresos ya que pasó a cobrar 8.000 pesos. Moreno estableció que su salario se le pagara a su mujer, Guadalupe Cuenca. Moreno murió en alta mar a comienzos de marzo de 1811. Sin embargo, la noticia de su deceso no llegó hasta septiembre. Por lo tanto todo ese tiempo Guadalupe estuvo recibiendo la paga de su marido. Cuando se supo en Buenos Aires que Moreno había muerto, se suspendió el pago. La viuda tuvo que gestionar una pensión para vivir y criar a su pequeño hijo.

Luis Salvador Gallucci


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Polémica reforma previsional I

La reforma previsional, cuya sanción logró el macrismo con el voto de algunos diputados que se dicen peronistas, es un instrumento legal emanado del Congreso pero carente de toda moralidad, aceptación social y sentimiento de humanidad. En 1985 el cineasta argentino Alejandro Doria, con un elenco de lujo, estrenaba la película “Esperando la carroza”, ícono del cine nacional. Este film, desde el humor, exponía la cruel realidad de los ancianos, representada en el mítico personaje del actor Antonio Gasalla, Mamá Cora; una anciana que padecía el desdén y el olvido intrafamiliar, por el solo hecho de ser vieja y algo senil. Hoy los argentinos somos espectadores no ya de una comedia, sí de una tragedia para nuestros adultos mayores, que ven sus magros haberes ajustados brutalmente por la política económica del presidente Macri. Es ahora el Estado quien pareciera tener desdén y olvido para con nuestros viejos. Pero el colectivo de vulnerables en materia previsional afectados por el ajuste de Cambiemos es más grande, porque incluye a los niños beneficiarios de la AUH, beneficiarios de jubilaciones no contributivas y ex combatientes de Malvinas. Esta nueva ley impopular responde a las tres “i”; ya que es una norma “Inconstitucional” (por avasallar derechos adquiridos), “Inmoral” (desprecia a aquellos que trabajaron toda una vida y que en la vejez están siendo arrojados a la pobreza) y además “Inducida” (por su origen en las nefastas recetas del FMI, que cuando presta dinero, hace intervenciones en la soberanía económica del país). La reforma previsional, al dañar a uno de los sectores más débiles del pueblo, genera un clima de malestar cargado de bronca popular. Crea una espiral de violencia peligroso para el orden y la paz social del país. Se debería aprender del respeto que los antiguos griegos y romanos tenían por los ancianos, valorados por el saber que habían acumulado fruto de sus experiencias de vida. Me quedo con la escena final de “Esperando la carroza”: un grupo amontonado de abuelos y abuelas intentando correr, cansados por su edad; tal vez, tratando de alcanzar -me imagino- una vida digna que esta gestión presidencial les supo arrebatar. Esto realmente duele.

Mario Villafañe

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Polémica reforma previsional II

El lunes pasado fue aprobada la ley para reformar los índices de actualización de las jubilaciones y pensiones nacionales, la Asistencia Universal por Hijo, las pensiones no contributivas, y otros beneficios logrados tras intensas luchas. Se aprobó en una discutida y prolongada deliberación parlamentaria, rodeada de agitados y graves acontecimientos vividos también la semana previa, antes de la suspensión de otra convulsionada sesión. Pero más allá de las noticias, lo importante sería preguntar como ciudadano común jubilado de hace muchos años: ¿cuál era el apuro de reformar la ley anterior? Muchos jubilados como yo estábamos muy conformes con los guarismos de actualización que se había logrado en 2009, durante la gestión de una actual senadora nacional -muy cuestionada por cierto-, pero que no se olvidó de los más desposeídos del sistema. Así se dispusieron aumentos de los haberes, ya que no tenemos paritarias. En este caso, con la aprobación de la reforma, creo que hay gobernadores que traicionaron a la gente que los votó y también los legisladores nacionales que les hicieron caso a los mandatarios. Estas personas quizá son “extraterrestres”; porque no tienen parientes (padres, hermanos, tíos, abuelos) ya jubilados; o tal vez cobrando el haber mínimo, que no les alcanza. Es en este último caso que el entorno familiar tiene que socorrer a estos adultos mayores casi en estado de indigencia. De más está decir que, a mi criterio, este Gobierno está trabajando para la gente más rica y no para los pobres. Es una falacia la reparación histórica; conozco demasiados casos que fueron invitados a renunciar a las demandas judiciales, con sentencias firmes, y aún no lograron percibir ninguna reparación. ¿No había otra forma de recaudar los $ 100.000 millones que el gobierno necesita para pagar los intereses de la deuda externa, anualmente? El padre del Presidente, Franco Macri, fue perdonado de pagar una deuda al Estado nacional por más de U$S 70.000 millones. Esa era una buena tajada de la deuda que estamos obligados a pagar, porque se cree que pagando la deuda externa llegarán los inversionistas que tanto pregonó el Gobierno actual y que todavía no se concretan. Sepan que hasta hoy los más castigados fuimos los jubilados, y empezaron con la quita de subsidios a los medicamentos; sería importante conocer en algún momento: ¿cuánto lleva ahorrado la obra social PAMI?

Carlos Drube

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Polémica reforma previsional III

Si algo ha caracterizado siempre mi vida es el hecho que de lo que no sé, no opino. Mucho menos, armo barullo. Principalmente porque soy respetuoso del poder y el impacto que tiene la opinión, ya sea pública o ante unos cuantos. Segundo, porque mi opinión sin fundamentos aumentaría la confusión en lo que se discute. Y, tercero, porque no me gusta ser tomado por insensato, por hablar de lo que no conozco ni de oídas. Por eso, sobre el contenido y los efectos de la reforma previsional, recientemente convertida en ley, me abstengo de opinar. Me limito solamente a leer e informarme a través de lo que exponen los que saben. Luego, confío en que quienes fueron elegidos para regir nuestro destino como Nación y como pueblo, sabrán decidir sobre lo que más nos conviene en el presente y en el futuro. Ahora, si entre ellos, hay alguno que no tiene en claro siquiera cuál es el botón que tiene que apretar para afirmar su posición (por la diputada jujeña Moisés, que pidió rectificar su voto positivo por que “se equivocó”), no me queda otra opción que esperar y rogar que las decisiones finales no queden libradas al azar.

Daniel Chávez

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Juego compulsivo

En los juegos de azar que hoy se ofrecen en plaza, existe un mensaje que dice: “el juego compulsivo es perjudicial para la salud”. Esta afirmación va mucho más lejos de lo que pensamos. El adicto al juego es una persona dominada por una obsesión inconsciente por jugar, y al “no poder parar” su destino está marcado por la muerte, el suicidio o la locura. Por lo expresado, se deduce que el jugar compulsivamente es una enfermedad emocional, que no se puede parar pero sí detener día a día, con la ayuda de los grupos de autoayuda denominados Jugadores Anónimos que existen en la provincia: tres en la capital y uno en la ciudad de Tafí Viejo. Si alguna persona sufre de esta enfermedad, o quizá un familiar, un amigo, un conocido, la recomendación es ir o llevarlo a las reuniones de JA que son gratuitas. Estos grupos están formados por personas que pasaron por idénticos problemas ocasionados por la ludopatía (juego sin control), y que hoy se encuentran en recuperación. Está comprobado estadísticamente que estos grupos recuperan más adictos al juego que cualquier profesional idóneo en el tema. Estos profesionales, para trabajar con un adicto al juego, le sugieren que concurran a JA para realizarles un tratamiento mixto. Pero todo comienza con el deseo honesto de dejar de jugar compulsivamente y continúa con la asistencia a las reuniones que brindan los grupos. Los que pasaron por esta enfermedad afirman que es importante darse otra oportunidad, ya que se trata de un flagelo que destruye al individuo que juega y a su entorno: familiares, amigos, conocidos. Además, el tiempo y el dinero invertido en el juego nunca serán recuperados; en cambio, los valores espirituales regresan lentamente cumpliendo con las sugerencias que imparten los grupos.

Jacinto Barrionuevo


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El clan Ale

Me congratulo con el análisis del periodista Roberto Delgado, bajo el título “Casi como a Al Capone” en donde da cuenta de la impunidad del Clan Ale desde los años 90. Si como si fuera la historia de Atila, el azote de Dios, en nuestra provincia paladearon y disfrutaron de una impunidad alarmante. Como un pulpo cuyos tentáculos se encuentran en despachos que antes parecían inconmovibles. Querellas por graves ilícitos todavía se encuentran dormidas en estado de juicio oral desde hace años, sufriendo el sueño de los injustos. Ahora el pasado, con una condena en la justicia federal, se hace presente. Cuando renuncie al cargo de juez de instrucción luego de que los absolvieron por el crimen del oficial de policía Juan Salinas, daba cuenta de una mafia reinante y difundida que imperaba en amplios sectores de la sociedad. Tiempos de enorme impunidad y lo que es peor, de resignación, de tolerancia y hasta de paciente aceptación. Como juez les dicté la prisión preventiva en soledad desde un hotel, con amenazas de muerte incluidas, ante el miedo de los fiscales intervinientes. La sala de juicio oral en ese entonces, con el mismo espanto disfrazado de errores formales, absolvió a sus integrantes. Pasaron más de 20 años. Pero ese poder de la mafia hoy fue acallado por una condena de diez años a sus principales cabezas, “El Mono” y “La Chancha”. A los que tanto hablan de corrupción que sigan o denuncien a las mafias, que es la forma más adecuada posible de luchar contra este flagelo. Si la opinión pública no reacciona en contra de ellas será muy difícil que se pueda hacer algo por eliminarlas. Y si efectivamente reacciona tendrá por delante una larga lucha, ya que las mafias no renuncian fácilmente a sus privilegios.

Jorge B. Lobo Aragón

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