La soledad y la vulnerabilidad buscando una salida

Psicoanálisis y esoterismo en busca de la edad de la vida

17 Dic 2017

NOVELA

LA FORENSE

MARISA GRINSTEIN

(Sudamericana - Buenos Aires) 

María, una psicóloga forense, es el personaje central de esta ficción abarcadora de un mundo descripto con sencillez y minuciosidad. La soledad y sus vulnerabilidades concomitantes protagonizan esta etapa en la vida de la protagonista.

El tono tímido de la trama principal contrasta con las potentes reflexiones de María que, una vez agotados los sentidos, viran desde el enfoque psicoanalítico hacia el espiritismo explícito, y ambos interactúan hasta el final.

Grinstein teje caminos muy sesgados que entrecruzan los miedos, las culpas y, allí donde aparece el dolor, inmediatamente lo transforma en una alternativa lenitiva, creando, a su vez, un paisaje turnio hasta lograr una progresiva identificación de la narradora con sus personajes. De ese modo María parece decirnos en cada página que “el verdadero valor consiste en saber sufrir” haciendo asaz suya la particular axiología de Voltaire.

Entonces, la autora, deshojando una cotidianeidad demoledora reflexiona en la voz de su personaje protagónico y el relato declina en una búsqueda desesperada pero no menos encomiable.

No es improbable que la lucha entre psicoanálisis y espiritismo, que Grinstein propone, cree en el lector una curiosidad o una necesidad de que deba haber un vencedor. Ni Freud ni Kardec, pienso, se lo han planteado. Sin embargo, María si lo intenta.

Esta obra habilita a imaginar un hipotético diálogo ficcional entre María y el teólogo Romano Guardini donde ella desde su lánguida desesperanza afirme: “La nostalgia por lo que nunca había sido era algo que me pasa desde siempre”. La probable réplica de Guardini no se haría esperar: “Cada edad de la vida tiene un significado peculiar de modo que su valor no puede ser deducido de otra etapa considerada como modélica”.

Es que, sin duda, María mezcla edades de su vida para obtener un bebedizo del cual se aprende mas allá de lo que podemos soportar.

© LA GACETA

Hugo Japaze

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