El reclamo ciudadano por deficiencias de la SAT

15 Dic 2017

Desde hace mucho tiempo, Tucumán arrastra una amplia variedad de problemas que se han convertido en crónicos y con el paso de los años se van agravando porque no se encaran soluciones de fondo. Uno de ellos es el servicio de agua potable y cloacas que provoca un constante dolor de cabeza a quienes viven no solo en San Miguel de Tucumán, sino también en otros municipios. La Municipalidad capitalina ha presentado en la Legislatura un proyecto de ley de iniciativa popular, apoyado por la firma de 100.000 ciudadanos, por el cual se solicita la intervención de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT). La campaña de recolección de firmas había comenzado en septiembre pasado.

Se pide también que el directorio de esa empresa mixta, administrada por el Gobierno provincial, sea reemplazado por una comisión normalizadora integrada por dos legisladores y un representante de los usuarios. Se propone el Poder Legislativo asigne una partida de $500 millones para que la SAT efectúe las obras necesarias que resuelvan las deficiencias. La participación de la sociedad en la confección de proyectos de ley está contemplada en la Constitución nacional que, en su artículo 39, establece que los ciudadanos tienen el derecho de presentar proyectos de ley en la Cámara de Diputados y señala que el Congreso deberá darles expreso tratamiento dentro del término de 12 meses.

Nuestros lectores nos hacen llegar a diario sus quejas por falta o pérdidas de agua potable, por líquidos cloacales esparcidos en la vía pública. El 9 de diciembre pasado, vecinos del Barrio Manantial Sur denunciaron, a través de un WhatsApp, que estaban sin agua corriente desde el 16 de noviembre. Indicaron que la presión del agua en la red domiciliaria había disminuido y que por ese motivo no se llenaban los tanques y que había sectores del barrio que no tenían “ni una gota de agua”. El 27 de noviembre, informamos sobre la precaria situación sanitaria que soportaban los vecinos de Las Piedras y Güemes, barrio Floresta: aguas servidas salían constantemente de las bocas de registro. El 26 de noviembre, un lector del barrio AGET afirmó que hace cinco años padecen la rotura de un caño de agua potable en México al 3.800. Por el pavimento deteriorado se produjeron accidentes. Por otro lado, moradores del barrio de Psicólogos, ubicado en Cebil Redondo, denunciaron que se hallaban sin agua. Dijeron que el grave problema de la provisión de líquido data de 2013, cuando se inauguró el barrio.

Más allá de las implicancias políticas, la realidad se encarga de demostrar la ineficiencia del servicio. En los últimos quince años, el gobierno provincial no fue capaz de encarar obras de fondo que terminaran con este padecimiento ciudadano, pese a que la anterior administración -el actual mandatario fue dos veces vicegobernador de ella- que estuvo una docena de años en el poder, recibió grandes sumas de dinero de la Nación.

Son miles los tucumanos los que están reclamando soluciones, de manera que el Gobierno no debe mirar para otro lado; con palabras, chicanas políticas o expresiones de deseo no se va a modificar esta penosa realidad. Los cortes de agua o la disminución de su caudal se suelen profundizar en el tórrido verano tucumano. ¿Se les va a pedir otra vez paciencia a los damnificados? ¿Se responsabilizará a otros por la ineficiencia y las obras no hechas o se animará el Gobierno a ponerle fin a este tormento, dándole prioridad al asunto?

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