El megaconcierto, una tradición que se pierde

14 Dic 2017 Por LA GACETA

Hay acontecimientos que por su significación y envergadura se repiten año a año y se van convirtiendo en una tradición. Así ocurrió, por ejemplo, con el Septiembre Musical Tucumano, que nació en 1960 por iniciativa de Oleg Kotzarew, Guido Torres y David Lagmanovich, con el apoyo de Julio Ardiles Gray, y que se mantiene hasta la fecha. El festival, que convocó a lo largo de sus 57 ediciones a notables artistas nacionales e internacionales, constituye una de las marcas culturales de la provincia. Lograr una prestigiosa permanencia no fue fácil y en algún momento, su realización corrió peligro por problemas presupuestarios, que afortunadamente fueron subsanados.

Un acontecimiento musical que nació hace casi dos décadas de la mano de la Universidad Nacional de Tucumán, y que paulatinamente se calzó el vestido de la tradición, fue el megaconcierto que se desarrollaba en diciembre en el hipódromo local. Sin embargo este año, tampoco se realizará, como ya había sucedido en 2015 y en 2016. En su reemplazo, la Orquesta Sinfónica de la UNT cerrará su temporada en el teatro Alberdi con “Carmina Burana”, imponente cantata de Carl Orff, que será interpretada mañana y el sábado, con la participación de coros universitarios.

El año pasado, el conjunto de la UNT había ofrecido un concierto de Navidad en el teatro Mercedes Sosa. En 2015, el evento fue directamente cancelado. Se argumentó en esa oportunidad que se había tenido que optar entre efectuar la 17 edición del Megaconcierto o elegir al nuevo director de la Sinfónica. Con la idea de proyectarlo al interior de la provincia, el concierto se había trasladado a Concepción en 2011; al año siguiente, el espectáculo convocó a unas 12.000 personas en el Complejo Deportivo Municipal de Monteros. Los problemas llegaron en 2013, cuando la Secretaría de Extensión Universitaria lo canceló hasta nuevo aviso. Meses después se anunció que el espectáculo se haría en abril de 2014. En diciembre de ese año, la velada tuvo lugar en Lules y Concepción, con gran éxito.

El megaconcierto nació en 1998 cuando la Orquesta Sinfónica conmemoró su medio siglo de existencia con una velada musical en el hipódromo. El público se volcó masivamente a la celebración. El espectáculo resultó un éxito y llevó a las autoridades universitarias a repetirlo en los años sucesivos con motivo de la Navidad.

Lo interesante del megaconcierto al aire libre en el hipódromo o en una cancha de fútbol, es que asiste público de todas las condiciones sociales y de distintas religiones o ideologías. Cientos de personas disfrutan de un espectáculo, incluso aquellos que no tienen cultura musical o que nunca han asistido a un concierto en un teatro. Además tienen la posibilidad de asistir con sus familias y de practicar la solidaridad porque la entrada es un alimento no perecedero.

El megaconcierto no se hará por tercer año consecutivo. Las autoridades de la UNT podrían haber buscado el apoyo provincial, municipal o de empresas privadas para evitar esta nueva cancelación que, por cierto, es un reflejo de la situación de quebranto económico que padece desde hace tiempo la casa de Terán. Es lamentable que un acontecimiento que ya estaba inserto en la comunidad, deje de realizarse. Cuando las tradiciones se cortan, se retrocede culturalmente. Resignarse a perder lo construido con esfuerzo es señal de una declinación que si no se contrarresta a tiempo puede ser muy perniciosa.

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