Rugby: la historia de los “Naranjas” merecía completar su único espacio vacío

11 Dic 2017

La conquista del Seven de la República por primera vez fue para Tucumán un acto de justicia. No sólo porque ganó el torneo de punta a punta, goleando al último campeón (Cuyo) y derrotando a potencias como Buenos Aires y Córdoba, sino también porque su historia lo merecía. En los últimos 10 años, ningún otro seleccionado había alcanzado tantas veces la final sin ganarla. Por otra parte, la consagración llegó como una suerte de bálsamo para el ánimo de Tucumán, golpeado por la suspensión y posible desaparición del Campeonato Argentino, un torneo al que aprecia como ninguna otra Unión del país.

“Es una emoción gigante. Es una manera de decir acá está Tucumán”, resume Lucas Belloto, capitán de un plantel que quedará en la historia por haber levantado esa tan esquiva Copa de Oro paranaense. “Se cierra un círculo. Fue un desafío que lo asumimos con mucha responsabilidad, y aunque todos los partidos fueron difíciles, está en el ADN tucumano pelear contra la adversidad”, describe el wing de Huirapuca.

Quien debió luchar para cambiar la mentalidad tucumana, siempre recelosa hacia la modalidad de juego reducida, fue Álvaro López González. Junto a Tristán Molinuevo en los últimos años, y en esta oportunidad junto a Dino Cáceres, Fernando Lagarrigue y Federico Puerari, el ex wing de Cardenales logró cumplir su objetivo. “Desde que me tocó venir, hace cuatro años, la idea fue convocar a los que realmente querían jugar seven, una modalidad a la que en Tucumán nunca se le daba el valor que realmente se merecía. Varios de estos jugadores están con nosotros desde el inicio del proceso, y estoy muy contento por ellos. Esto fue el resultado de mucho trabajo, mucha dedicación, muchos entrenamientos. Es muy difícil pedirles que se sigan esforzando con el desgaste que traen encima a estas alturas del año, pero ellos dieron un plus y decidieron que iban a ganar”, resaltó López González.

Uno de los últimos en sumarse a las prácticas fue José Barros Sosa, que pasó de jugar el Argentino de 15 al seven, sin escalas. Tal compromiso tiene su por qué: “ponerse la ‘naranja’ es un sueño que tenemos todos desde chicos. Cuando te ponés esta camiseta, también estás representando a todos los jugadores tucumanos, que se esfuerzan muchísimo día a día”.

Más allá de que el seven nunca estuvo entre sus prioridades, para un seleccionado con una historia tan exitosa como el de Tucumán resultaba difícil de entender cómo es que la Copa de Oro del Seven de la República se le negaba año tras año. Era la única figurita que le faltaba para completar el álbum, al menos a nivel de seleccionados (a nivel de clubes, todavía le falta que alguno de los suyos gane el Nacional). En la vitrina de la URT, reposan 11 títulos en el Argentino de Mayores, más un ascenso logrado en 2004. Además, se cuentan siete conquistas en el Torneo del Norte y otros 11 en las 16 ediciones del Centro de la República. A eso, se le agregan dos coronas Consur. En Seven, ya había ganado el de Corrientes y el de Rosario. Ello sin contar los títulos en argentinos juveniles M17, M18, M19 y M21.

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