El primer muerto de la temporada

08 Dic 2017

Néstor Fabián Cordero tenía 28 años. LA GACETA reconstruyó los últimos momentos de su vida charlando con los vecinos de Canal Norte Sector 2, quienes fueron testigos de la tragedia. Néstor había hecho una maniobra con la moto que le provocó la caída al canal, en momentos en que corría poca agua por allí. No quiso salir sin el rodado, así que intentaron ayudarlo improvisando una cuerda con sábanas. Pero la lluvia arreciaba y de pronto el arroyito se transformó en una poderosa correntada. Era de noche, Los que vieron alguna vez la crecida de un río saben de qué se trata: es un tsunami que en cuestión de segundos arrasa con todo. Néstor quedó atrapado en esa trampa mortal. Su cuerpo apareció al día siguiente cerca del Salí.

La primera tormenta “en serio” del verano se cobró una vida. Y no fue de la más extensas ni de las más dañinas. ¿Qué nos depararán los próximos meses, cuando los aguaceros se repitan y volvamos a inundarnos? Pero volvamos a esos minutos fatídicos en el Sector 2 del canal Norte. Nada impidió que Néstor y la Honda Storm que conducía se deslizaran hacia ese abismo engañoso: pampito e inofensivo a primera vista; furioso apenas el agua empieza a correr. No hay barandas ni taludes al costado del canal en esa zona. Un mal movimiento, un descuido, y fin de la historia. Los vecinos le contaron a LA GACETA cómo se ven obligados a refugiarse en las casas apenas empieza a llover, porque del canal sólo los separa una calle de tierra de un par de metros de ancho.

Debe haber un ejército de ángeles guardianes patrullando Tucumán. De otro modo no se explica cómo los muertos no son muchos más, habida cuenta del peligro que representan los canales a cielo abierto y la falta de protección a su alrededor. Si los que están en zonas muy transitadas (por ejemplo el Camino del Perú y la avenida Alfredo Guzmán) cuentan con un enrejado precario y desguazado, al resto ni siquiera lo señalizaron. Si cuando están secos invitan a mantenerse alejados, ni hablemos de lo que representan en plena tormenta.

La Policía trabajaba ayer por determinar cómo se produjo la muerte de un joven en el parque 9 de Julio. Tampoco lo habían identificado. Sí se sabe que cayó con su moto al canal que corre por detrás del Centro Prebisch. Sucedió a la madrugada y el acompañante sobrevivió. En ese canal tampoco hay protecciones a los costados, y eso que cruza el espacio verde más importante de San Miguel de Tucumán. Y no llovía.

De aquí a bien entrado el otoño el tema recurrente serán las tormentas y las inundaciones. Como todos los años. La diferencia quedará marcada por la cantidad de agua que caiga, tema que hermana a los vecinos de innumerables barrios de la capital y el Gran San Miguel con los habitantes del sur de la provincia. Ya son expertos en eso de otear el cielo para calcular hasta dónde subirá el agua en la calle o en el interior de sus hogares. Que la convivencia con ese drama esté naturalizada ejemplifica hasta qué punto se degradó la calidad de vida de los tucumanos.

No hay margen para implementar soluciones de fondo, al menos en la temporada de anegamientos 17/18. El municipio capitalino ya avisó que la obra para poner la ciudad al margen de las inundaciones cuesta (a valores de principios de este año) alrededor de 3.500 millones de pesos. Cualquier iniciativa en ese sentido debe integrar a Yerba Buena y a Tafí Viejo, ya que la red de desagües es interjurisdiccional. Mientras tantos, los intendentes se quejan (en voz alta, si son opositores, y en voz baja si son oficialistas) por la plata para obras que el Gobierno provincial nunca les mandó, y el Gobierno provincial denuncia a los gritos que la que está en falta es la Nación. Del que no se escucha ni mu es del Plan Belgrano, al que ya podrían ir cambiándole el nombre en señal de respeto a uno de los padres de la argentinidad.

Pues bien, el resultado de toda esta desidia, de tanta politiquería barata, tiene nombre y apellido: Néstor Fabián Cordero, el primer muerto del verano que todavía -formalmente- no comenzó. Habrá más víctimas fatales, que nadie lo dude, porque están creadas las condiciones para que eso suceda. Y por más que los ángeles guardianes se compadezcan de Tucumán.

Comentarios