Los coches vienen cada vez más livianos y fáciles de cargar

La amplitud de precios es notoria. Los más sofisticados pueden llegar a $ 13.000. De a poco van creciendo las wawitas y los foulares.

08 Dic 2017

¿Entra en el ascensor del edificio? ¿Y en el baúl del auto? ¿Cómo son las calles del barrio? ¿Cuál es el transporte que más utilizaré para moverme con mi bebé? El cochecito es uno de los primeros elementos en los que pensamos cuando tenemos que armar el ajuar del bebé y todas esas preguntas son necesarias (con sus respuestas formuladas) antes de elegir entre tantas opciones que hay en el mercado. Entonces, ¿qué debemos tener en cuenta para elegir el cochecito perfecto?

Como se trata de una de las cosas que el niño utilizará intensamente hasta los tres años o más, cuando ya pueda caminar distancias más largas, es importante encontrar el modelo que resulte práctico y cómodo. Daniel Palavecino, que trabaja desde hace 24 años vendiendo coches (y todo tipo de artículos para niños), comenta que con los años se suman opciones novedosas (aunque en los colores no hay variaciones) y que la tecnología los hace cada vez más livianos. Y claro, eso es lo que cada madre que pasea sola a su hijo necesita: para doblarlo y subirlo al baúl del auto o para recorrer largos tramos.

Lo más novedoso -detalló el vendedor- es un coche superliviano de unos cuatro kilogramos y medio (si se tiene en cuenta que la mayoría pesa cerca de nueve kilos). Ese coche se dobla y se hace un cuadrado tipo bolso de viaje. “Es italiano. Cuesta desde $ 4.000 a $ 13.000, según sea la marca original o una copia”, comentó Palavecino. Por otra parte, sobre el diseño, aportó que están en boga los vintage, con capota grande, pero que eso a la hora de elegir no es determinante.

“Los padres primerizos compran el más grande, con todos los detalles. Pero después se dan cuenta, quizás con el segundo hijo, que no son los más cómodos, y es cuando vienen por un ultraliviano o un paragüitas. Este último se consigue desde los $ 1.000 hasta los $12.000, y ya vienen para que los usen con bebés pequeños también”, agregó.

Sobre las mochilas portabebés, confesó que cada vez se usan más y los nuevos diseños las hacen más cómodas (ergonómicas que se adaptan al cuerpo del padre o de la madre). Sobre ellas detalló que sostienen hasta nueve kilogramos y que puede llevarse al bebé en el pecho o en la espalda. Eso depende del diseño. Cuestan desde $ 450 hasta $ 1.400.

La wawita y el foular son otros sistemas de porteo asociados con la crianza con apego (filosofía de crianza de conexión con el bebé, instintiva, positiva y paciente). La primera es un tipo de bandolera, que tiene sus orígenes en diferentes culturas indígenas, en los que se favorece la postura de la mamá y del bebé y el contacto entre ambos. Mientras que el foular es una tela que envuelve al bebé y se ata al cuerpo de la madre. Ambos sistemas se consiguen en Tucumán, aunque no son tan populares como los dos anteriores (el coche y la mochila), comentó Adriana Salvador, empleada de un comercio céntrico dedicado a los artículos para niños.

“Creo que son muchos más cómodos y más baratos, pero hasta ahora los tucumanos no se han volcado a su uso. Seguro que será hasta que lo prueben. De ahí creo que no hay vuelta atrás. Es más cómodo y seguro para el bebé”, contó Salvador. Los precios de ambos sistemas arrancan en los $ 130 hasta los $ 900, dependiendo de la calidad, el género y la marca.

› Carolina Glasberg (periodista)
Para elegir el coche primero tuve en cuenta que tuviera buena amortiguación, ya que en algunos lugares las veredas no están en buen estado (en otras es un placer pasear). Busqué que no sea ancho, para poder ir a un bar o pasar por sectores poco amplios. El peso fue prioritario: salgo sola con la bebé, por lo que necesitaba que también sea de fácil manipulación. Y por último, elegí por Internet un 3 en 1 para acompañar las etapas de crecimiento. Tiene butaca de auto, moisés y silla convencional.
 
› Natalia Trouvé (artista)
Usé la wawita desde que nació mi hija, hasta los dos años. Me pareció comodísima y práctica. Además genera más vínculo con el bebé, porque está contenido, como en la panza, escucha tu corazón, tu respiración. Es útil en la casa: por ejemplo, podés comer tranquila, sin necesidad de que alguien te ayude. Es muy cómodo para desplazarte tanto en taxi como en un ómnibus; no cargás nada. Por ello, es mil veces mejor que el coche en todo aspecto: en comodidad, en vínculo con el bebé y en practicidad (la guardás en cualquier parte).

› Carolina Glasberg (periodista)
Para elegir el coche primero tuve en cuenta que tuviera buena amortiguación, ya que en algunos lugares las veredas no están en buen estado (en otras es un placer pasear). Busqué que no sea ancho, para poder ir a un bar o pasar por sectores poco amplios. El peso fue prioritario: salgo sola con la bebé, por lo que necesitaba que también sea de fácil manipulación. Y por último, elegí por Internet un 3 en 1 para acompañar las etapas de crecimiento. Tiene butaca de auto, moisés y silla convencional.

 › Natalia Trouvé (artista)
Usé la wawita desde que nació mi hija, hasta los dos años. Me pareció comodísima y práctica. Además genera más vínculo con el bebé, porque está contenido, como en la panza, escucha tu corazón, tu respiración. Es útil en la casa: por ejemplo, podés comer tranquila, sin necesidad de que alguien te ayude. Es muy cómodo para desplazarte tanto en taxi como en un ómnibus; no cargás nada. Por ello, es mil veces mejor que el coche en todo aspecto: en comodidad, en vínculo con el bebé y en practicidad (la guardás en cualquier parte).

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