La caída de la demanda pone en jaque a la industria textil

Ejecutivos del sector aseguran que las importaciones no son las causas de la actual crisis Aseguran que a causa de la caída del poder adquisitivo, la gente tiene que optar por lo urgente y descarta la indumentaria

27 Nov 2017
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LA RETRACCIÓN DE LAS COMPRAS. Los empresarios aseguran que el sector padece el hecho de contar con una estructura que no es competitiva. El Economista

BUENOS AIRES.- “El principal problema que tenemos hoy es una retracción de la demanda, que ocasiona el 75% de la caída del sector, producto del deterioro del poder adquisitivo y sólo el 25% lo compone la presión importadora”, reconoció Ariel Schale, director ejecutivo de la Fundación Pro Tejer.

“A veces aparece la apertura de importaciones como el principal problema, pero en definitiva no lo es”, dijo Schale. Y explicó que la disminución del poder adquisitivo se debe a salarios que crecen por debajo del nivel inflacionario y el efecto llamado ‘sustitución de consumo’. “La gente tiene que destinar mucha más plata al soporte de su estructura de costos fijos, entre ellos tarifas, prepagas, escuelas, todo lo que conforma la canasta familiar de los argentinos. Cuando uno termina de pagar todo eso, el disponible que queda es poco y eso impacta sobre el nivel de consumo, no solamente en el sector textil, sino en toda la actividad”, explicó.

Según el directivo, el impacto resultante es una retracción “brutal” de los niveles de producción porque se vende menos, la gente hoy no compra ni nacional ni importado. “El segundo problema que emerge es la competitividad. La Argentina tiene un problema de competitividad sistémica”, sostuvo sobre los factores que inciden en la estructura de producción, pero que no tienen nada que ver con el proceso de producción. “Tenemos la mejor tecnología del mundo, de punta absolutamente, y no hay tecnología ni proceso productivo que pueda amortiguar los sobrecostos de producir en la Argentina”, dijo en referencia a la carga fiscal, la tasa de interés y el costo de capital más altos del mundo. También remarcó “una incidencia del sector financiero tremenda sobre las operaciones de compra venta, donde las altas comisiones de las tarjetas de crédito y los descuentos de efectivo inmediato que hacen son los más caros del mundo.

La renta inmobiliaria

Otro de los factores señalados por Schale sobre el precio final de los productos es la renta inmobiliaria, un tema importante para el sector “porque todo termina en locales alquilados en ‘primera avenida’ o shoppings, que aún son más caros”.

Es decir, factores que hacen al precio y no tienen nada que ver con el precio de puerta de fábrica de los bienes producidos.

Schale definió este conjunto de factores como la Agenda de No Competitividad Sistémica de la Argentina, que no solamente afecta al sector textil, sino también a todos los bienes que se producen en el país, inclusive también a los que se importan, que también van por el mismo canal y atraviesan esa caja negra de no competitividad sistémica que vuelve todo caro.

Según Schale, se trata de un problema que los industriales no pueden solucionar “por la sencilla razón de que no dependen de nosotros la tasa de interés , el costo del capital, la presión fiscal, la regulación del sistema financiero y los precios de los alquileres”.

El director de Pro Tejer detalló también la gran incidencia de la provincia de Buenos Aires sobre la agenda fiscal, en alusión directa al impuesto a los Ingresos Brutos. “Para fabricar una remera intervienen no menos de seis CUIT: el del productor de algodón, el desmotador, el hilandero, el tejedor, el tintorero, el confeccionista y la marca. Y en cada uno de esos pasos hay imposiciones fiscales. De esos seis pases de manos, la provincia cobra Ingresos Brutos de tres puntos, que se transforman en 18% de incidencia”, graficó. (Télam)

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