Incomodidades políticas y judiciales

26 Nov 2017 Por Juan Manuel Asis
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la gaceta / foto de inés quinteros orio

Así como hubo decretos del Poder Ejecutivo que permanecieron ocultos durante casi un año por temor al qué dirán, así también hay fotografías que se mantienen ocultas bajo llaves por lo inconveniente del mensaje que conllevan, o por la transcendencia política negativa que puedan tener para algún protagonista en particular. Ante la duda, mejor mantenerlas guardadas hasta la llegada de tiempos más oportunos.

El domingo pasado, simpatizantes kirchneristas invadieron un hotel de la zona del parque 9 de Julio a la espera de saludar, de abrazar, de alentar y de sacarse una selfie con Cristina Fernández. Locura y corridas en el ingreso; en el interior del edificio, gritos, enamoramiento y fanatismo político. A los pocos minutos, por las redes sociales pulularon las imágenes, no tan nítidas algunas y otras de mejor calidad, mostrando el premio a la paciencia: la foto o el video con la ex presidenta. Orgullo militante.

Hasta la propia senadora electa puso en su Twitter (@CFKArgentina) imágenes con simpatizantes, intendentes, sindicalistas y diputados nacionales que la fueron a esperar y a visitar. Sin embargo, ni ella; ni la anfitriona, la presidenta del PJ, Beatriz Rojkés; ni el senador Alperovich o alguien del entorno familiar puso una fotografía de la cena que mantuvieron ese día. Raro. Ni siquiera un comentario público. No hubo imágenes. ¿Decisión política o familiar?

Hubiese sido una postal potente ver a Alperovich al lado de su futura par en la Cámara Alta. ¿Compañeros de bancada? ¿De cuál? ¿Enfrentados? Así como estas, muchas preguntas quedarán por ahora sin respuesta -aunque en pocos días más se develarán unos cuantos misterios-, pero la principal de todas es si Cristina invitó al senador a sumarse a su cruzada política, claramente enfrentada al Gobierno nacional. Ella está en las antípodas de Macri y a la vez enfrascada en una pelea con el resto de la dirigencia opositora por ser la referente de los descontentos. Es una apuesta cuesta arriba, porque además deberá andar a los codazos con los que quieren establecer algún tipo de relación distinta con Cambiemos, como Manzur.

En una de esas, en aquella cena de dirigentes, de conveniencias e inconveniencias políticas, uno recordó favores de gestión y le reclamó otros; o bien existió una incomodidad que no se registró. Cabe recordar que Alperovich dijo a LA GACETA en junio de 2016 que nunca fue kirchnerista, que nunca se llevó bien con la ex Jefa de Estado y que no dudaba que el kirchnerismo se había terminado. Lo mismo que repitió su sucesor, Manzur, pocos días antes de la llegada de la patagónica a Tucumán. El matrimonio Alperovich tuvo la gentileza, en su momento, también de invitar a su casa a Hilda “Chiche” Duhalde, la ex primera dama que supo enfrentarse con Cristina en el Senado por una observación crítica de la ex jefa de Estado: “mujeres portadoras de apellido”. La disputa llegó a las urnas bonaerenses.

Disgusto

En ese sentido resulta inexplicable la movida de Rojkés de traer a la ex mandataria a tierras en las que los amigos de antes ahora reniegan de ella, no sólo como parte de una estrategia de un sector del peronismo encabezado por gobernadores justicialistas sino para diferenciarse de la dureza de Cristina respecto de Macri. Es el rol que va a cumplir, el que eligió, y el que disgusta a varios, como al gobernador.

Así como no apareció la foto de Alperovich junto a la senadora electa, tampoco se puede encontrar la del vicegobernador en ejercicio del PE en ese momento -Jaldo- con Cristina, como la de ninguno de los funcionarios del Ejecutivo. Huyeron, se borraron o prefirieron no estar cerca. Toda una definición sobre a quién prefieren alinearse. Indirectamente aislaron a la titular del PJ. Gobierno por un lado, partido oficialista por otro en materia de gestos individuales. Este acontecimiento no pasará sin consecuencias a futuro en el peronismo tucumano. Unidad Ciudadana vino a dividir y a colarse como partido local; es lo que se llegó a sugerir por estas últimas horas. E incluso algunos “visionarios” van más allá y divisan en el horizonte a una mujer al frente de esa expresión. ¿La presidenta del PJ? No. Alguien cercana. De cualquier manera, Beatriz Rojkés sacudió la estantería política en el oficialismo con su movida, y las esquirlas de la jugada alcanzaron a Alperovich.

El senador no pudo hacer nada frente a la visita de Cristina. Pero, al decir de los que lo conocen, la situación le provocó un dolor de cabeza, tanto que el lunes no anduvo bien de salud. Se diría que la procesión iba por dentro. Alperovich no habría hablado desde aquel domingo con Manzur, quien regresaría a la provincia el jueves. Los alperovichistas aseguran que “Juan y José juegan de memoria”, pero admiten que algún pedido mínimo de explicaciones existirá. No es menor que el senador no haya viajado durante toda la semana a Buenos Aires, pese al protagonismo que tuvieron sus pares esta semana a partir de la presencia de funcionarios nacionales en el Congreso para debatir las reformas fiscal, previsional y laboral. Al ex gobernador se lo pudo seguir en estos días a través de su cuenta en la red social: estuvo en Bella Vista, en Alderetes, en Monteros y en Alberdi. Lejos de posibles preguntas indiscretas.

“Prefirió esconderse cien metros bajo tierra”, comentó un dirigente próximo a la Casa de Gobierno sobre el gesto del senador de permanecer por estos lares, sugiriendo que deberá remar para aventar dudas sobre su ubicación en el mapa peronista. Sí lo hizo, en cambio, su compañera de banca y comprovinciana Beatriz Mirkin, que estuvo en la reunión con Frigerio, Dujovne y los gobernadores. A la senadora se la observó acompañando a Jaldo en su paso por el Congreso. El vice fue en representación de Manzur. Incluso más, Mirkin firmó la resolución del bloque del PJ, una muestra de que está jugando con el Ejecutivo por lo menos en el tema fiscal.

Una foto que tampoco se vio fue la del encuentro de Jaldo con Pichetto, el jugador más fuerte que tiene el peronismo no kirchnerista en el Congreso. Al margen, ¿se verá la foto del tranqueño jurando como diputado nacional el 6 de diciembre? El vicegobernador definirá su futuro con Manzur, cuando este regrese de Estados Unidos, por lo que habrá por lo menos una semana de charla para que se pongan de acuerdo sobre si el binomio se divide por un tiempo o si se mantiene unido en el territorio. El 2019 también asoma en el horizonte y presiona definiciones políticas.

Credibilidad

Una definición institucional, aunque no escapará a la interpretación política, será la que tome la Corte Suprema de Justicia de la Provincia respecto de los veedores judiciales designados por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para que hagan un seguimiento de 33 causas judiciales que involucran a funcionarios políticos. ¿Se pronunciará en contra? Hasta el momento, el recambio en la presidencia y las ausencias de vocales fue la excusa para no fijar una posición. Si el Ministerio de Justicia de la Nación vuelve sobre sus pasos y da marcha atrás -no sería una sorpresa con esta gestión- algunos respirarían aliviados, y no sólo en el Poder Judicial. Sin embargo, por ahora, todo sigue su curso, con opiniones en contra y en favor de la veeduría. Como corresponde, en cuestiones de abogados la biblioteca se divide.

En el Gobierno provincial no descartan que en la decisión adoptada influyó la tensa relación preelectoral entre la Nación y el Ejecutivo, entre Macri y Manzur. Es un fuego que unos quieren apagar y que otros atizan, siempre con razones políticas en el medio. Alguien sintetizó una sensación: “cualquiera se nos anima a tirar piedras”. Interprétese: juegan todos y cualquiera para desgastar al oficialismo provincial. Lo peligroso es que se confundan y que se use la necesidad de una mejor Justicia como excusa para dirimir disputas políticas. Las instituciones no mejoran dirimiendo internas, diferencias políticas o cuestiones personales.

Una funcionaria del PE de fuerte perfil político salió a cuestionar la iniciativa del poder central desde el plano institucional. Carolina Vargas Aignasse, secretaria de Gobierno, sostuvo que se avasalla la independencia del Poder Judicial. Una “independencia” sobre la que la Corte guarda silencio, ¿político o institucional? Casi en sintonía con la funcionaria, el ex presidente de la Corte tucumana Alfredo Dato habló de ilegalidad y de que las causas judiciales tienen jueces naturales para entenderlas. Daniel Posse, el presidente electo de la Corte, en Panorama Tucumano del miércoles señaló casi en la misma línea: “el juez y el fiscal son dueños de sus causas”. Una respuesta institucional a una movida por ahora política.

Habrá que ver por dónde resuelve la Corte. Por de pronto, los poderes políticos, del gabinete nacional y del gabinete provincial, se cruzaron por la veeduría. En puerta hay una crisis en la que parece que se está poniendo en debate la institucionalidad y la corrupción política, cuando en el fondo de lo que se trata es de la credibilidad en la Justicia. Y eso va más allá de 33 causas.

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