Siguen pidiendo merma de emisiones contaminantes

17 Nov 2017 Por LA GACETA

En 1997, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático o Protocolo de Kioto 1997 intentó obligar a casi 40 naciones industrializadas a reducir las emisiones de gas invernadero a un promedio de un 5,2% menos que los niveles de 1990, durante el lustro 2008-2012. Mañana concluirá en Bonn (Alemania) la 23 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP23), en la que se sigue pidiendo a los países redoblar esfuerzos para implementar el Acuerdo de París contra el cambio climático.

Este pacto tiene como principal objetivo limitar el calentamiento de la atmósfera terrestre por debajo de los 2°C en comparación con la era preindustrial. Paradójicamente, las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2) volverán a aumentar este año, alrededor de un 2%. El límite de dos grados de aumento de temperatura está considerado el máximo posible para evitar consecuencias catastróficas. Según la Organización Meteorológica Mundial, la temperatura del planeta ya es 1,2 grados más alta que en la era preindustrial.

La Argentina quedó mal parada en esta cumbre; ocupa el lugar 46 del índice anual de los esfuerzos que efectúan los países para frenar el calentamiento global, según el informe de las organizaciones Germanwatch, New Climate Institute y Climate Action Network. Se advierte que nuestro país sigue siendo fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente su sector agropecuario, pero con políticas adecuadas, podría salir de la lista de los países más contaminantes.

En 2010, se indicaba que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, provocada por el hombre, había alcanzado niveles tan altos que el sistema climático se había desequilibrado. La concentración de anhídrido carbónico y la temperatura del mundo habían aumentado aceleradamente en los últimos 50 años y se auguraba que subirían aún más rápido en las próximas décadas. “Esto se suma a una multitud de desequilibrios ecológicos cuyo impacto pone en peligro las vidas y medios de subsistencia de los pueblos del mundo, y en particular de las personas desfavorecidas y otros grupos vulnerables”, decía un informe.

En su mensaje a la cumbre, el papa Francisco reclamó soluciones eficaces y pidió no caer en “cuatro actitudes perversas” frente al problema: “negación, indiferencia, resignación y confianza en soluciones inadecuadas”. Los países en desarrollo lograron que la COP23 aprobara un texto oficial en el que se les solicita a los países ricos más esfuerzos en la reducción de emisiones contaminantes y financiación a los más vulnerables, como sucedió hace 20 años. Pero con expresiones de deseo que no se reflejan en la realidad no se va a evitar la catástrofe climática que se viene vaticinando hace varios lustros, y cuyos efectos ya estamos sintiendo. ¿Cuál es la posición de la Argentina? ¿Qué hará para salir del penoso listado de los países más contaminantes?

Los países ricos siguen contaminando del planeta. Cuando la naturaleza reaccione ante las constantes agresiones del hombre, toda la riqueza de las potencias de nada servirá para impedir las catástrofes. “Sólo después de que el último árbol sea cortado, que el último río haya sido envenenado, que el último pez haya sido atrapado, sólo entonces nos daremos cuenta de que no nos podemos comer el dinero”, afirman los indios Cree.

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