Una puesta en escena con efectos hacia adelante

12 Oct 2017

Luis Karamaneff 
Politólogo - máster en Políticas Públicas
Luis Karamaneff - Politólogo - Máster en Políticas Públicas

El debate de anoche fue una puesta en escena en la que las protagonistas debían lucir velocidad de reacción, agilidad mental, autocontención, ingenio y énfasis. Sus efectos no fueron tan importantes durante la transmisión como si será su rebote, en los próximos días, por las redes sociales, las radios y el “boca a boca”.

La norma de los debates son los intercambios híper reglados porque el peligro del error es mayor que la oportunidad de sacar ventaja, lo que no estimula a asumir riesgos. Salvo que vayas segundo, y necesites recuperar una banca que hasta hace poco creías segura. En ese caso debías salir con los tacones de punta y remarcar la necesidad del “cambio”. Algo que Beatriz Ávila hizo apenas inició el programa, con la apelación constante a la necesidad de que Tucumán se suba a la “ola” amarilla. A la candidata del oficialismo, Gladys Medina, le resultó bastante cómodo mantenerse en el libreto de la defensa y repitió historias de proximidad de gente común. A izquierda y derecha, Arreguez y Pecci, mantuvieron los discursos programáticos de sus partidos. Por otro lado, la falta de ritmo para seguir el hilo de la discusión se notaba en las cuatro candidatas. ¿Será que en Tucumán nos hace falta ejercicio en la discusión política? Acá valga el reconocimiento a Arreguez, que mostró más capacidad para interpelar a sus contendientes.

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