“El chico carece de elementos para decir que no”, sostuvo el interventor del IPLA

Sosa Piñero señaló ausencia de valores familiares.

28 Sep 2017

“El chico tiene un fácil acceso a todo tipo de sustancias y carece de elementos para decir que no”. Esa es una de las razones por las cuales los jóvenes cada vez toman más alcohol, según dijo el interventor del Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA), Daniel Sosa Piñero.

Según el funcionario, existe un cúmulo de factores que dan lugar a que los jóvenes no se pongan límites a la hora de consumir bebidas alcohólicas.

Por un lado, hay una carencia de valores familiares, dijo, en diálogo con “Panorama Tucumano”. “Hoy los padres pensamos que el Estado se tiene que encargar de suplir mis falencias, de tareas que son básicas mías. El Estado sí se tiene que encargar de los controles, de las sanciones, pero hay un papel que no va a cumplir, que es el papel de padre educador”, explicó. “Los valores que transmite la familia no los transmite ni la escuela, ni los amigos, ni mucho menos el Estado”, insistió Sosa Piñero, a cargo del IPLA hace tres años.

La institución que preside actúa en el ámbito provincial con la misión específica de aplicar las políticas de lucha contra el alcoholismo y tabaquismo, a través de la ejecución de variadas funciones como la fiscalización y el control de los permisos de expendio de bebidas alcohólicas, la inspección de locales con prohibición de fumar, la recaudación de lo obtenido en concepto de multas, etcétera.

Sin embargo, debido al aumento en el consumo de alcohol por parte de la población, el IPLA tuvo que incorporar el trabajo de la prevención y concientización. “Año a año nos vamos reinventando en función de lo que reclama la sociedad. Es necesario intensificar y rediseñarse en cuanto a la metodología operativa, porque la demanda que hay del otro lado es mucho mayor”, explicó.

Además de la pérdida de valores familiares, Sosa Piñero apuntó a la responsabilidad de quienes venden alcohol. Si bien dijo que existen locales que sí se preocupan por que el menor no consuma, sostuvo que hay otros que sólo piensan en ganar dinero. “El comerciante sólo ve su lado económico. Hoy vemos en todos los locales bailables -de mayor o menor nivel en todas las esferas- el famoso 2x1 y el happy hour”, señaló.

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