Mujeres trans agradecieron el programa, pero piden trabajo genuino

En una primera etapa, 32 mujeres transgénero se sumarán al “Ellas Hacen”, que les brindará educación y capacitación

27 Sep 2017
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PRESENTACIÓN. En el Inadi se concretó la presentación del cupo; las interesadas dialogaron con las autoridades. la gaceta / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO

Hubo incredulidad, expectativa y abrazos apretados. Todas coincidieron: no solucionará sus problemas, pero podrán mejorar su calidad de vida. En el Inadi se anunció ayer la vigencia de un cupo para mujeres trans en el programa “Ellas Hacen”, que busca brindar oportunidades de formación y de trabajo.

Las protagonistas levantaron la mano y preguntaron si otra vez serán usadas políticamente o si las que no pudieron reunir los requisitos tendrán otra oportunidad. Las autoridades las tranquilizaron. La delegada del Ministerio de Desarrollo nacional, Laura Costa, les aseguró que contenerlas era una decisión política y ofreció otros programas disponibles. La representante de la Secretaría de Derechos Humanos nacional, Ana Colombres, subrayó el compromiso con las aspirantes que quedaron fuera en esta etapa. El coordinador del NOA de los Centros de Acceso a la Justicia, Augusto Moeykens, reflexionó respecto a que los programas “no se piensan desde la lógica de la diversidad” y que seguramente en lo inmediato no se llegará a todas, pero que sí será progresivo. “Lo ideal es que no existan los planes ni cupos y que haya igualdad de condiciones. Pero esta sociedad discrimina lo diferente”, lamentó el delegado del Inadi, Ramiro Granado.

El recuerdo de Ayelén Gómez y de Diana Sacayán, chicas trans asesinadas, sobrevoló el encuentro. Por ambos casos reclamaron justicia. Pidieron también a la Legislatura por la ley de cupo laboral trans en la administración pública, proyecto que llegó al recinto, volvió a comisión y quedó en suspenso.

En sus consultas se traslucieron algunos de los principales problemas que sufren: falta de acceso a la salud y cirugías estéticas clandestinas; discriminación laboral y toda clase de violencia institucional.

Martina, de 43 años, había ingresado al “Ellas Hacen” el año pasado, pero le dieron de baja, explicó, cuando se compró un auto usado. “¿Tengo que vivir bajo un puente para percibirlo?”, rezongó. “Prostituyéndome y en base a sacrificio me compré mi auto. Ahorro desde los 15 años. Mi sueño era ser taxista”, relató. En realidad, reconoció, siempre quiso ser traductora de inglés, pero no pudo costear sus estudios: “mi mamá es jubilada y yo no tengo un trabajo genuino. ¿Cómo voy a estudiar? No puedo retroceder y vender mi auto. Todo fue difícil. Pasé la mitad de mi vida presa por vestirme de mujer, sin cometer ni un delito”. Las autoridades afirmaron que analizarían su caso para buscar una solución.

Luciana Rodríguez, de 50 años, es una de las favorecidas. “Era una gran necesidad. Necesitamos la inclusión de las chicas, que lo único que les queda es salir a la calle”, lamentó. Aclaró que por la edad no puede aspirar al cupo en el Estado, pero que luchará para que se consiga por las más jóvenes. Al igual que muchas de las presentes, está terminando el secundario en el Centro Educativo Trans (Cetrans). Mahia es otra de las alumnas. “El programa no viene a solucionarnos nuestros problemas, pero sí a ayudarnos a subsistir y poder seguir adelante en otra cosa que no sea el trabajo sexual. No es un trabajo, nuestra lucha es por la ley de cupo”, afirmó. Afirmó que se están organizando para hacer un censo porque no hay un número determinado de trans, y que comenzarán una campaña de concientización sobre el mal uso de la silicona líquida, que lleva a la muerte a muchas de ellas.

Juan Abel, un hombre trans, relató que desde hace ocho años que forma parte de una cooperativa de espacios verdes del Argentina Trabaja. “Vine a interiorizarme sobre el programa. De la comunidad gay, los trans somos los más estigmatizados. También sufrí discriminación. Vas a buscar trabajo y ven el DNI y se ríen”, rechazó.

Otras posibilidades

Costa explicó que la primera alta de 32 personas se hizo en base a una preselección de 52 postulantes. “Hay que ajustar algunas cuestiones administrativas para las que no quedaron. Algunas quizás renunciaron a otros planes y están en transición”, detalló. Destacó que, al ser monotributistas sociales, las beneficiarias contarán con obra social y aportes jubilatorios.

El incentivo mensual que percibirán superará los $4.000. Afirmó que hay otros programas a los que pueden acceder para el equipamiento de sus hogares, el fortalecimiento de ONGs, de microemprendimientos y tratamientos de hormonización. Los interesados deben concurrir a la sede del ministerio de Desarrollo Nacional, en Congreso 334, de 8 a 13.

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